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| Miércoles, 22 Mayo 2013
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Francisco y la teología vaticana de la liberación
Teología “latinoamericana” de la liberación es el nombre completo de una voluntad de interpelación del evangelio, que se ha centrado en la capacidad de hacer de la vivencia de la fe de los creyentes un factor de transformación radical de las condiciones de existencia. Situada en un lugar social-histórico, se distingue por su método, y por su esperanza de testimoniar al Dios de la vida que se expresa históricamente en las relaciones humanas. Existen otras teologías “de la liberación”, y hacer énfasis en el nombre ayuda a distinguirla de la teología vaticana de la liberación y de la teología empresarial de la liberación.
La angustia de leer
La lectura es un placer que se paga. Está profundamente ligada al spleen y a la angustia. Como Montaigne, Proust y la propia Madame Bovary, ¿no son los melancólicos los únicos buenos y verdaderos lectores?
Mala hierba crece con la crisis
Periodismo de investigación destapa paraísos fiscales
La crisis y la creciente deslegitimación de los sistemas políticos están haciendo reverdecer el interés por el periodismo de investigación, quizá porque la gente siente la necesidad de escarbar en la realidad para conocer las razones de sus penas. Luego de décadas, los poderosos vuelven a estar en el ojo escrutador de los periodistas.
Media tonelada de huesos astillados
Las recientes irrupciones de activistas en las tribunas y en el ruedo de la Semana Criolla del Prado, en particular la que ocurrió el domingo pasado en el cierre de la actividad, han generado una cierta visibilidad para el movimiento de liberación animal. Los incidentes violentos que desencadenó la protesta contribuyeron a darle publicidad al reclamo. Si los activistas se hubieran limitado a repartir volantes en la puerta, nadie estaría hablando ahora del tema. Pero también es verdad que no consiguieron poner en el debate público el fundamento de las reivindicaciones.
Vasco de ley
Hablando de curas
Así es. Hemos sido traspasados, saturados de ritos, frases, discusiones, reivindicaciones sobre el nuevo papa, su origen, su pasado, su presente. Desde Roma, desde acá, desde Buenos Aires. Martín Caparrós condimenta su fastidio antieclesiástico y anticatólico en general con un chorro de vitriolo sobre la alegría de sus compatriotas: “La Argentina rebosa de gozo,
Irak
Era más o menos a esta hora. Amanecía en Bagdad. El primer misil Tomahawk reventó el silencio e hizo estremecerse el suelo y las paredes de la habitación del apart-hotel que compartía con José Miguel Azpiroz. En la conexión en directo con Radio Nacional de España, en esos primeros minutos, al ruido ensordecedor de los misiles seguía una extraña calma en la que incluso se escuchaba nítidamente el canto de los pájaros. Después ya no hubo tregua y el fuego se apoderó de la capital iraquí.
Francisco de las Indias
Instantánea del fin del mundo
En el templo no cabe un cuerpo más. Lo de las almas es otra cosa. Por ellas habrá que preguntarse en otra parte. Por ejemplo en la pasiva que bordea una de las avenidas cercanas al río. Ahí, entre las columnatas, una aparición de sari violeta espera sentada en una silla de plástico blanco. Cuando se vuelve a mirar, ya no está. Pero si se deja de mirarla, se adivina su presencia con el rabillo del ojo.
El príncipe de la plebe
Hace quinientos años Maquiavelo redactó uno de los libros que revolucionaría el pensamiento político de la época: El príncipe. Es quizá uno de los textos más significativos que se han escrito sobre el arte de gobernar, y se caracteriza por lo que se ha dado en llamar el “realismo político”:
Indignaos
Dicen algunos de los que pudieron ir a la concentración del lunes en la plaza Libertad que una de las imágenes más fuertes era la de Luisa Cuesta sentada en un banco, hablando del cansancio que sentía, que iba mucho más allá de la lógica biológica. “No me pidan que repita lo que ya dije mil veces”, dicen que decía Cuesta con expresión de no creer que todavía, cuarto de siglo largo después, tuviera que estar, si no en la misma (hay un puñado de milicos presos, “se entró” a los cuarteles, algunos pocos cuerpos aparecieron), sí en un nivel que, como se planteaban en principio las cosas hace unos pocos años, parecía impensable.





