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La despenalización del aborto y el compromiso de conciencia en la práctica ginecotocológica

Como médicos y en particular como ginecotocólogos y ginecotocólogas, hace mucho tiempo que hemos decidido abordar el problema del aborto voluntario como un problema principalmente de salud. No desconocemos sus múltiples y dilemáticas facetas, pero los médicos debemos abordar este problema no como policías, no como jueces, no como sacerdotes, sino como médicos. Así, desde la perspectiva sanitaria, este es antes que nada un relevante problema de salud pública en general, pero en particular de la salud integral de la mujer. Como ginecotocólogos, sentimos y queremos ser directa o indirectamente (en el contexto de los equipos multidisciplinarios que integramos) los médicos de la mujer a lo largo de toda su peripecia vital, cuidando su salud integral biopsicosocial en todas las condiciones por las que pueda atravesar, algunas deseadas y buscadas, las que a todos obviamente más nos reconfortan, y otras, lamentablemente, no. El contexto para hacerlo: el derecho inalienable a la atención integral en salud y la defensa y promoción de los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos.

Esto implica para nosotros que, más allá de nuestras convicciones y valores personales con respecto al embarazo no deseado-no aceptado y al aborto voluntario, siempre respetables por cierto, lo que nos guió ayer y nos guía hoy en nuestras decisiones y nuestras acciones son los valores de nuestra profesión, no como la suma de individuos sino como colectivo profesional. Amamos nuestra profesión y queremos, en la atención a nuestras pacientes, ayudarlas a decidir, de manera libre, informada y responsable. Se debe buscar, desde la acción profesional, que las mujeres gestionen su vida y su salud de acuerdo a sus convicciones personales, defendiendo su conciencia. Esta actitud se denomina genéricamente con el término de “empoderamiento”, y entre otras cosas busca minimizar la tradicional discriminación de género en nuestras sociedades. Por nuestra parte debemos actuar conforme a los valores profesionales, con vocación de servicio, con disciplina colectiva de acuerdo a los códigos de ética y a las normativas vigentes, con competencia en cuanto a conocimientos, destrezas y actitudes y con compromiso antes que nada con el cuidado de la salud de nuestras pacientes, respeto a la confidencialidad y sobre todo humanidad. .. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

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