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Muerte y segura resurrección

Sobre la renuncia del papa

Los tiempos que nos han tocado vivir resultaron más apocalípticos que utópicos, menos comprometidos que cosméticos. Profecías y conspiraciones varias inundan nuestra vida cotidiana. Así, cuando una noticia sacude al mundo y tiene como ingredientes al papa, una abdicación y el tradicional sigilo del Vaticano, es de esperar una historia truculenta, siempre evasiva y que seguro implica a algunos curas necesariamente perversos que, por motivos forzosamente oscuros, estarán tramando una nueva aberración digna de archicriminales de historieta.

Tragedia de enredos

El 4 y el 7

Hace 40 años la subversión militar se estrenaba en un episodio que, en la lectura de hoy, disputa su lugar en el estatus de “verdadero golpe de Estado” al ocurrido el 27 de junio del mismo año. El reciente libro de Alfonso Lessa El pecado original. La izquierda y el golpe militar de febrero de 1973 vuelve sobre aquellos días, además de repasar en boca de varios de los protagonistas ese “pecado original”, el apoyo tácito o explícito de buena parte de la izquierda a la rebelión militar, apostando a sus supuestos acentos “peruanistas”.

La gastritis de Hitler

70 años de Stalingrado

Enero de 1943 no fue un buen mes para Adolf Hitler. En sólo dos semanas llegaron del invierno ruso las peores noticias. Pero febrero comenzó peor. El único alivio seguía siendo que Estados Unidos mantenía la demora en abrir el segundo frente, y la mantendría por un año y medio más. Apenas un placebo al lado de los informes que acababan de llegar a su despacho.

Los dos cuerpos del rey

Cuando Aquiles, el mejor guerrero de los aqueos, mata al príncipe troyano Héctor, el único que podía disputarle un duelo, no se conforma con la muerte de su rival. No siente que la victoria está completa hasta que ata el cuerpo sin vida de Héctor a su cuádriga y lo arrastra alrededor de las murallas de Troya. Escenas similares ocurren más de una vez en La ilíada. Es que según Homero los combates no terminan cuando se mata al enemigo, sino que hay un segundo momento en que esa estocada se confirma: el de la expoliación del cadáver.

Río vivo

Encorvándose sobre la cruz de los caballos esquivaban el ramerío y el ñapindá; la picada estaba sucia. Al fin llegó el rumor del Paso Real. Arreciaban los tábanos, las moscas, el “bicho chico”. Antes de cruzar el Río Negro dejaron abrevar a los caballos sudorosos. Ávidamente, los hombres imitaban a los animales. Con el agua a la cintura, los caballos de tiro pasaron a Tacuarembó. Desensillar no es trabajo exigente para los humildes: recados simples, pelegos, alguna cincha, los menos freno, otros bozal indio.

Las líneas de la fortuna

La antigua patria putativa del proletariado universal se ha convertido en paraíso de los (nuevos) ricos que quieren escapar a la “insoportable presión impositiva” a la que estarían siendo sometidos en sus países por rapaces estados totalitarios, mientras en la tierra prometida del capitalismo que lo sigue siendo, un hipermillonario iconoclasta, segunda fortuna del mundo, gurú de Wall Street, reclama una y otra vez pagar más impuestos porque, dice, “la lucha de clases, que existe y es bien real, la estamos ganando los ricos” y lo encuentra intolerable. Así está el mundo, amigos.

Último vuelo del Caravelle oriental

Ladislao Mazurkiewicz (1945-2012)

En el transcurso de la segunda mitad de la década del 60, Heber Pintos, “el relator que televisa con la palabra”, desplazó a Carlos Solé entre los radioescuchas jóvenes y atinó a igualarse con los veteranos. Durante sus relatos, Pintos solía apoyarse en latiguillos verbales. Uno de ellos, “voló como un Caravelle”, estaba exclusivamente destinado a los arqueros. El Caravelle era un avión elegante, ágil, espigado, racional, moderno y orgullosamente francés. Mazurkiewicz, el más activo, emblemático y ganador entre los arqueros de la época, fue, por lógica, el más frecuente entre sus émulos imaginarios.

Caminante caminado

Carlos Bonavita siempre me decía: “Si es verdad eso de que se hace camino al andar, vos tendrías que ser ministro de Obras Públicas”.

En la congoja, a comprar más armas

La matanza de Newtown

Otra vez un individuo, supuestamente con un trastorno mental. Otra vez armas semiautomáticas, cargadores largos. Y otra vez una matanza en Estados Unidos. La única diferencia esta vez es que la mayoría de las víctimas fueron niños y niñas de 6 y 7 años de edad. Todo lo demás, más de lo mismo.

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