Un debate necesario

Marihuana

El proyecto que pone bajo control estatal el mercado de la marihuana es un disparador de un debate fecundo. Al mismo tiempo necesita una discusión amplia del conjunto de la sociedad, del sistema político, de las organizaciones sociales y de la academia. Con distintos formatos, en Montevideo y el Interior, con el aporte de expertos internacionales, ese debate ha comenzado a desplegarse. Con estas líneas procuramos aportar al mismo.

Tres líneas argumentales son, para nosotros, las más importantes: el enfoque de salud pública; el impacto sobre el narcotráfico y la seguridad ciudadana, y el enfoque de derechos. Todas ellas en el marco de la integralidad de las políticas sobre drogas que incluye tanto las diferentes formas de regulación de la demanda como la reducción de la oferta de drogas legales e ilegales.
Desde el punto de vista de la salud pública, el control por parte del Estado de la comercialización amplía las posibilidades de trabajar en la reducción de los daños al garantizar la calidad del producto, y procura disminuir el consumo problemático de marihuana gracias a una mayor cercanía con los usuarios. Ambos son aspectos importantes a valorar.
Algunos hablan de liberalización de la marihuana. No compartimos esta expresión para referirnos a este proyecto. Hoy la marihuana está controlada por el narcotráfico, que se enriquece y fomenta el crimen organizado. Eso es mucho más liberal que la regulación por parte del Estado. ¿Cómo puede fundamentarse desde la salud pública que sea mejor el control del mercado por el narcotráfico y no por el Estado? ¿En qué escenario hay mayores posibilidades de actuar para reducir el consumo problemático de esta droga? Las políticas con un enfoque de reducción de daños constituyen una forma de incidir sobre los efectos negativos del consumo de drogas, complementarias al abstencionismo, que resulta muchas veces insuficiente ante el consumo problemático de sustancias.
Esto en ningún caso significa un estímulo al consumo de marihuana, sino por el contrario buscar una forma más eficaz de desarrollar estrategias de prevención del consumo problemático. En ningún caso puede ser un estímulo al consumo, porque la marihuana no es una sustancia inocua y tiene efectos perjudiciales para la salud. Hay que decirlo con todas las letras, impedir toda promoción de su uso e informar de los perjuicios que genera. Esa información y prevención deben ser tareas fundamentales de los organismos relacionados con la salud y con la regulación de la demanda de drogas, tanto legales como ilegales. Como se ha hecho con respecto al tabaco y como se propone hoy respecto al alcohol.
No tiene los riesgos ni genera los daños que producen otras sustancias como la pasta base de cocaína, la cocaína, los derivados del opio o incluso drogas legales como el alcohol, pero existen otros y están comprobados. El uso problemático de marihuana afecta de forma importante el proceso de aprendizaje, la memoria, la coordinación motriz y múltiples sistemas fisiológicos, pudiendo llegar en algunos casos a episodios psicóticos o esquizofrenia. Su consumo durante el embarazo afecta el desarrollo del feto. La escasa percepción del riesgo en una parte de los jóvenes respecto al consumo problemático de la marihuana constituye un problema real a enfrentar con campañas adecuadas de información. Es desde esa base conceptual que debemos encarar las estrategias de prevención y regulación.
Sin embargo la prohibición y el control de su oferta por el narcotráfico no han resultado ser la mejor forma de lidiar con este problema.
.. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

Текстиль для дома, Вышивка, Фурнитура, Ткани
автоновости