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Un Mujica, cien Mujicas, mil Mujicas

La izquierda uruguaya y los intelectuales

Durante buena parte del siglo xx la izquierda uruguaya tuvo una relación muy estrecha con los intelectuales. El concepto de intelectual no se reduce aquí al de artista, escritor o representante de la cultura humanística que opina sobre temas de interés público, generalmente con intención crítica o de denuncia y muchas veces mediante textos que exhiben pretensiones estéticas o estilísticas propias de la producción literaria. El término se usa aquí con un sentido más amplio: como creador de cultura, esto es, una persona que desarrolla una función creativa, tanto en el universo de las ciencias como en el de las artes, las técnicas y las tecnologías.


Esa relación entre los intelectuales y la izquierda, que otrora supo ser fogosa y apasionada, se ha enfriado hasta casi desvanecerse.
Es notorio que el presidente José Mujica desprecia a los intelectuales. No sólo a los representantes de la cultura humanística –contra la que despotrica cada vez que puede, por su presunta inutilidad y supuesto carácter masturbatorio–; también desprecia a los representantes de la cultura científica –cuyos aportes están siempre bajo sospecha de irrelevancia–. Los intelectuales uruguayos, en la óptica del presidente Mujica, deben estar todo el tiempo dando pruebas de que sirven para algo. Mujica tiene el típico desprecio por la cultura (tanto humanística como científica) de los hombres de acción. Es que la cultura ha estado siempre bajo la sospecha de vacuidad, desde tiempos inmemoriales.
Sin embargo, sería un error concluir que el enfriamiento de la relación entre la izquierda y los intelectuales se debe a las particularidades del estilo de conducción y de pensamiento de Mujica. El distanciamiento entre la izquierda y los intelectuales trasciende la torpeza y la cortedad de miras del presidente. Es la fuerza política gobernante en su conjunto la que se ha alejado de los intelectuales, la que les ha dado la espalda. Por otra parte, es un proceso que viene de antes; aunque es verdad que se ha hecho más notorio en los últimos años.
También es necesario notar que el fenómeno no afecta exclusivamente a la izquierda. Es el conjunto del sistema político uruguayo el que se ha distanciado de las personas que crean la cultura, que la forjan con sus manos y con su intelecto.
La mayor usina generadora de cultura en el país es la Universidad de la República. Es la institución que produce el mayor volumen de investigaciones y también aquellas de mayor calidad. Es decir: es el ámbito institucional que nuclea a la mayor cantidad de intelectuales en Uruguay. Muchos de esos intelectuales son de izquierda, pero otros muchos no lo son. ¿Qué han hecho los partidos uruguayos, tanto de derecha como de izquierda, respecto a la máxima institución productora de cultura del país? Nada. Ignorarla. Criticarla, en el mejor de los casos, pero desde el desconocimiento y desde la ajenidad. Desde la indiferencia más profunda por sus cometidos y por sus realizaciones. Desde el desprecio, incluso. Desde la sospecha de vacuidad.
Esa indiferencia y ese desprecio son, en suma, la indiferencia y el desprecio por la cultura.
El presidente Mujica tiene el mal gusto de exhibir reiteradamente en público su desprecio hacia la cultura como si fuera una virtud. El resto de los dirigentes políticos del país (los mismos que se rasgan amargamente las vestiduras cada vez que eso pasa) parecen sentir el mismo desprecio que el presidente, sólo que acompañado de un poco más de pudor. Mujica no está solo: hay cien, hay mil dirigentes políticos uruguayos que tienen su misma relación de ajenidad y de desprecio con la cultura y con los intelectuales. Esa ajenidad y ese desprecio abaratan evidentemente la política. La izquierda, que supo nutrirse durante décadas de una relación privilegiada con los intelectuales, sufre quizás ese distanciamiento más que el resto del espectro ideológico.
Es verdad que desde que el Frente Amplio asumió el gobierno nacional hasta ahora se ha hablado de investigación, ciencia, tecnología e innovación productiva como quizás nunca antes se lo haya hecho en la historia del país. El tema está nominalmente en el plan de trabajo de todos los partidos. Ya suena muy antiguo y absurdo el famoso lema: “Cuando quiero tecnología la compro afuera” con que el ex presidente Julio María Sanguinetti les respondió hace muchos años a un grupo de científicos uruguayos que trataba de sensibilizarlo respecto de la necesidad de apostar al conocimiento para el desarrollo del país. Se ha creado también una institucionalidad nueva, más interesada en la innovación que en la investigación, pero que no obstante representa un avance significativo.
Los partidos, sin embargo, siguen divorciados de las personas que hacen la cultura. Se trata de un divorcio peligroso. Los políticos, los hombres de acción en general, suelen ser personas impacientes que buscan soluciones rápidas y respuestas sencillas. Pero las soluciones a veces tardan y las respuestas a veces no son sencillas. Los creadores de cultura lo saben bien. El divorcio entre unos y otros hace más probable que terminemos comprando espejitos de colores y presuntas soluciones que en realidad no son tales.

 

Comentarios   

 
0 #6 heber 24-05-2013 14:32
Creo que el artículo es confuso ,habría que determinar que es un intelectual, un universitario , un creador ,artista ,escritor etc,Que es cultura , el carnaval , la criolla , el asado ,y un largo etc.La Universidad crea cultura o conocimiento o ambas cosas .Ahora Mujica no es un intelectual , para mi de los mas destacados aunque guste o no .Otra cosa es que tenga una visión negativa de los universitarios .Para pensar no asistimos a una desvalorización a nivel mundial de lo intelectual fruto de que el capitalismo transforma en mercancía todo incluido el trabajo intelectual,vea mos un ingeniero que produce un souwfor materializa ideas en una mercancía , un cirujano que repara un brazo u otro órgano de un obrero o sea fuerza de trabajo no se esta proletarizando o incorporando a la producción capitalista u otro médico que ayuda a la reproducción de la mercancía fuerza de trabajo , esto es válido para otras profesiones.Lo que digo es que asistimos a cambios , las diferencias entre el trabajo intelectual y manual tiende a aproximarse , uno sube y otro baja , los dos se transforman y se incorporan como la nueva fuerza productora capitalista , bueno por acá me quedo sobre esto escribo y otras cosas .
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+1 #5 Guillermo Uria 18-05-2013 21:54
Ojo: no se puede tratar como categorías mutuamente excluyentes las de intelectual y hombre de acción.

Con esa excepción, no menor por las conclusiones a que el confuso tratamiento permitiría llegar, concuerdo.
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-2 #4 miriam 17-05-2013 19:10
Basta ver la ubicación de nuestra UDELAR en el listado de universidades latinoaméricana s...damos pena...y aquel "Uruguay culto" que nosostros los sesentones llevábamos con orgullo como tarjeta de presentación..d esaparecido tanto como los otros, los tan queridos, que desaparecieron en la lucha por otro Uruguay que se fué con ellos.
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0 #3 Luis Alberto Dubra V 17-05-2013 17:06
En la última frase del artículo está contenido lo fundamental cuando se lee que "El divorcio entre unos y otros hace más probable que terminemos comprando espejitos de colores y presuntas soluciones que en realidad no son tales".
Acaso no está bien claro que eso es lo que nos está pasando aquí y ahora.
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+2 #2 Norma Renée González 17-05-2013 16:56
Es un muy buen artículo que no necesita fundamentación para que sepamos cuánta razón le asiste. Ese desprecio y distanciamiento a que alude el mismo, no es sólo aparente. Es una lamentable realidad que comprobamos en todos los ámbitos. A medida que nos distanciamos de la intelectualidad , surge sin el menor pudor, una casi "pose" para la consideración internacional, que va deteriorando aquélla imagen de uno de los pueblos más cultos conque contaba Latinoamérica. Y así nos distanciamos de la cultura, priorizando lo tecnológico, y sacrificando la integralidad que debe constituír el conocimiento, a una simple resolución pragmática.
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0 #1 césar 17-05-2013 14:02
Más que alejarse Mujica de los intelectuales,f ue al revés creo.Se sienten como no comprometidos con el gobierno por que al igual que el FA le sentaba más cómodo ser oposición.Elart ículo es discutible por que no fundamenta casi nada.Pregunta:l a creación de la Universidad Tecnológica,¿es tá contemplada en este análisis?
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