Brecha Digital

¡Bienvenido Greeting Man!

Algunos han puesto el grito en el cielo. Ese cielo del mismo color que –¡oh casualidades de la vida!– es el de la camiseta de la selección nacional y el que, sin relación con lo anterior, el autor del “Greeting Man” –Young-ho Yoo– eligió para su escultura, para simbolizar a la humanidad entera sin referirla a ningún color de piel en particular.

A mí me parece una coincidencia hermosa: que la camiseta celeste pinte con su color un gesto que se pretende de hermandad universal, me hace sentir uruguayo de la forma en que más me gusta sentirme. Como parte del “mundo mundial” –dirían los hoy golpeados amigos españoles– abierto a todas las culturas, curioso frente a todos los inventos y pensamientos, heredero y protagonista de todos los avances, las alegrías y también los dolores de esta aventura humana de la que desde este rincón del mundo somos parte.
Agradezco la iniciativa del escultor, el apoyo de la ciudad de Seúl y del gobierno de Corea del Sur para hacer llegar a las antípodas geográficas de su mundo –el nuestro– tamaño regalo.
Me encanta que esta acción –que se pretende repetir en otros puntos del planeta*– comience su periplo internacional por Montevideo, una ciudad que desde su fundación es un crisol de encuentros, reafirmando ese carácter fundacional tan suyo, y enfrentándola a la oportunidad de renovarse con nuevos gestos.
Además me parece perfecta la implantación urbana –a pasos de la rambla República de Chile y Solano López, en el encuentro de la calle Juan M Espinosa y la avenida Ingeniera Juana Pereyra, no sobre la rambla sino a su costado, aunque accesible visualmente desde ella– saludando a los transeúntes que cada mañana pasan por allí rumbo a sus actividades y tareas.
Fui a su inauguración y cada tanto paso a visitarlo: siempre hay gente saludándolo y es especialmente impactante su presencia en la noche.
Es verdad que la estética no es la convencional para una ciudad “repleta de estatuas de gauchos y caballos”,** como dijera una perspicaz joven cuando le preguntaron si le gustaba el “Greeting Man” y dijo que sí. Pero también estéticamente a mí me gusta.*** Me parecen interesantes la forma, el tamaño, los materiales utilizados y hasta la forma de financiarlo. Pero por sobre todas las cosas, lo que más me gusta es la voluntad de conexión, diálogo, iniciativa y apertura al mundo que su concreción expresa.
Así también me gusta mi ciudad.
Experimentando cambios y cambiando sin complejos.n

 

*     Véase www.greetingman.com
**     Montevideo es un museo a cielo abierto, tiene centenares de monumentos engalanando sus también centenares de plazas y espacios públicos. Algunos de ellos se pueden ver en www.montevideo.gub.uy/ciudad/arquitectura/estatuas-y-monumentos Próximamente la im presentará un catálogo actualizado de las principales estatuas y monumentos de la ciudad.
***     Y aunque no me gustara, creo que una ciudad democrática e innovadora, más que admitir, debe promover la existencia de expresiones culturales y estéticas diversas en su espacio público.

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