Periodismo de investigación destapa paraísos fiscales
La crisis y la creciente deslegitimación de los sistemas políticos están haciendo reverdecer el interés por el periodismo de investigación, quizá porque la gente siente la necesidad de escarbar en la realidad para conocer las razones de sus penas. Luego de décadas, los poderosos vuelven a estar en el ojo escrutador de los periodistas. En octubre de 2012 el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (icij, por sus siglas en inglés), una red de 160 profesionales del sector de más de 60 países que colaboran entre sí para notas de investigación,* invitó a Folha de São Paulo, el único medio sudamericano con periodistas en la organización, a participar en un proyecto secreto que consistía en investigar operaciones de lavado de dinero. Se trataba de uno de los más ambiciosos proyectos de investigación periodística, que involucró a 86 periodistas asociados al icij en 46 países, que debían analizar 260 gigabytes de planillas, memorandos y alrededor de dos millones de mails entre funcionarios y clientes de dos proveedoras de servicios off shore: TrustNet y Commonwealth Trust Limited.
Durante 15 meses los periodistas analizaron la información recibida de forma anónima por el director del icij, el australiano Gerard Ryle, que denominó la labor como “slow journalism” (periodismo lento), a contrapelo del ritmo frenético en las grandes y ajetreadas redacciones. Los periodistas hicieron buena parte del trabajo que requería la investigación en un ordenador desconectado de Internet en una de las salas del icij, para evitar filtraciones.
ISLAS REFUGIO. Los datos publicados revelan nombres de empresas y de fondos de inversión que operan en refugios off shore como las Islas Cook o las Islas Vírgenes Británicas. Involucran a una amplia gama de personas, desde familiares y amantes de dictadores que se mantuvieron durante décadas en el poder, hasta médicos y dentistas estadounidenses, pasando por magnates de Wall Street, multimillonarios de Europa oriental, comerciantes de armas y testaferros de grandes empresas con negocios dudosos.
Los datos concretos incluyen transferencias de efectivo, conexiones entre empresas y con personas que muestran “de qué manera el secreteo financiero off shore se extendió agresivamente por el mundo, permitiendo que los ricos y bien relacionados eludan impuestos y alimenten la corrupción y las dificultades económicas de los países” (Folha de São Paulo, 4-IV-13).
La actualidad de esta investigación no puede ser mayor, toda vez que el enorme flujo de capitales está provocando serias desestabilizaciones en los más remotos rincones del planeta. Hoy ya se pueden establecer vínculos precisos entre la crisis financiera que afecta a Europa, el desastre fiscal griego y el fraude fiscal que, posteriormente, se materializó en el colapso de los bancos de Chipre, convertidos en paraíso fiscal por esos mismos capitales que buscaban refugio e impunidad desde el continente, y también desde Rusia.
Existe cierto consenso, avalado incluso por algunos programas del Banco Mundial, como la Iniciativa de Recuperación de Activos Perdidos, de que el secreto bancario de las operaciones off shore burla la legislación, induce a la corrupción y hace que los ciudadanos deban pagar mayores impuestos para compensar el fraude fiscal que transfiere fondos a paraísos tributarios. Entre los 4 mil nombres de ciudadanos estadounidenses revelados por la investigación aparecen personajes como la compositora Denise Rich, que contribuyó a recaudar millones de dólares para los presidenciables demócratas y luego persuadió al presidente Bill Clinton de que perdonara a su esposo, un operador de la industria petrolera acusado por fraude tributario.
TRIPLE X. Uno de los datos más sorprendentes es que el sistema off shore sigue creciendo durante la crisis. Un estudio de la consultora Mc Kinsey asegura que los activos administrados por los 50 mayores bancos privados, que suelen usar paraísos fiscales para atender a sus clientes más ricos, crecieron de 5.400 millones de dólares en 2005 a 12.000 millones en 2010.
Más impresionante aun es la estimación sobre la cuantía de los dineros guardados por los paraísos fiscales off shore, que se estiman en 32 billones de dólares. Para tener una idea de todos los ceros que la cifra involucra, se trata de una cantidad similar a la suma del pbi anual de Estados Unidos y de China, las dos mayores economías del planeta.
Legiones de intermediarios bien remunerados se encargan de crear estructuras financieras fantasmas para transferir activos en nombre de sus clientes. Destacan contadores, abogados y por supuesto bancos legales que ofrecen cobertura. Entre éstos figuran los prestigiosos bancos suizos ubs y Clariden, controlados por el Crédit Suisse, que ponen todos sus conocimientos al servicio de la creación de empresas tan anónimas que a menudo las autoridades regulatorias no consiguen despejar sus intrincados vericuetos. El mayor bufete de abogados de Suiza, Lenz & Staehelin, cuenta con más de 150 abogados en sus oficinas de Ginebra, Zúrich y Lausana, especializados en ayudar a sus multimillonarios clientes a trasvasar fondos a paraísos fiscales.
La parte de la investigación liderada por la bbc y The Guardian identificó un grupo de 28 “consejeros fachada” que sirvieron como hipotéticos representantes en más de 21 mil consejos de empresas, estando algunos de ellos en más de 4 mil de ellas. En buena parte de los casos es imposible descubrir quién está detrás de ellos, ya que los mismos implicados lo ignoran.
Los intentos de acotar los paraísos off shore han fracasado. El último caso conocido es la confrontación entre el gobierno de Estados Unidos y ubs, al que se forzó a pagar 780 millones de dólares en 2009 para cerrar un proceso en el que el banco suizo era acusado de ayudar a ciudadanos estadounidense a evadir impuestos. La investigación concluye que los principales países del G 8, como Estados Unidos, Reino Unido y Rusia, son origen y destino de la mayor parte del dinero sucio que circula en el mundo, siendo el mundo off shore una “zona de impunidad” difícil de erradicar. n
* El icij fue fundado en 1997 por el Centro para la Integridad Pública, institución dedicada a denunciar la corrupción y los abusos de poder creada por el periodista Charles Lewis, quien dejó su trabajo en abc News y el programa de noticias de la cbs para dedicarse a tiempo completo a dirigir el Taller de Periodismo de Investigación en la Escuela Universitaria de Comunicaciones, en Washington.
El icij defiende un estilo agresivo e incisivo, centrándose en cuestiones que no se detienen en las fronteras nacionales y exigen rendición de cuentas del poder. En su página web sostiene que el periodismo de investigación es “más necesario que nunca”, ya que la globalización “plantea amenazas sin precedentes de las industrias contaminantes, las redes trasnacionales del crimen, los estados canallas, y las actuaciones de personas poderosas en los negocios y gobiernos”.
Sus investigaciones han sido publicadas en medios como la bbc, International Herald Tribune (Inglaterra), Le Monde (Francia), El Mundo (España), Trouw (Países Bajos), El País (España), Folha de São Paulo (Brasil), Le Soir (Bélgica), Novaya Gazeta (Rusia), South China Morning Post (Hong Kong), Stern (Alemania), The Guardian (Reino Unido), Proceso (México), Huffington Post (Estados Unidos), The Age (Australia) y The Sydney Morning Herald (Australia).