Brecha Digital

Una de profetas

Bastó que una “mano anónima”, con evidente mala leche, subiera a Youtube y subtitulara en árabe algunas imágenes de lo que se conoció como La inocencia de los musulmanes para que las iras de los dioses se desataran. Hasta entonces la película –al final parece haberse comprobado que era una, que había costado increíbles 5 millones de dólares, que había movilizado a una cincuentena de actores y una treintena de técnicos– no había salido de un oscuro circuito casi confidencial de extremistas cristianos de derecha, y en un año la había visto un puñado de curiosos y, tal vez, las familias de los actores.

Youtube la ofreció en bandeja, y hasta la semana pasada la había bajado más de un millón y medio, una cifra que fue creciendo a medida que las reacciones de repudio, los atentados, las muertes, las contrarreacciones se iban conociendo. Los 13, 14 minutos que “todo el mundo” vio –se dice que el original supera la hora y media– no darían más que para la risa: un mamarracho clase Z, con aire de porno barato, rodado de entre casa, decorados de cartón piedra, algún efecto especial berreta, actores que sobreactúan, un Mahoma bastardo e impresentable, degeneradín y boludo, más parecido a un Hugo de León con turbante que a cualquiera que pretendiera pasar por profeta (ese, acaso, puede haber sido el único “logro” de una película hecha adrede para conseguir ese efecto, de la manera más burda que cabe), escenas de saqueos y matanzas a cargo de musulmanes bien malos que asesinan a mujeres muy lindas y a niños muy chicos y actúan a sus anchas porque una guardia de seguridad egipcia muy musulmana y muy corrupta y muy cobarde y muy aviesa se los permite. Ni en una de Roy Rogers. Pero lo peor, lo mucho peor, vino después.

 

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La película provocó que –¿buscó que?– masas enardecidas salieran a las calles en los países musulmanes a vengar el honor mancillado del profeta. En Líbano, Hasán Nasralá, líder local del movimiento chiita Hizbolá, dijo que La inocencia de los musulmanes era “el peor ataque contra el islam” y llamó a los fieles a mostrar su ira. Los fieles, los más fanáticos de los fieles, mostraron su ira en Afganistán y en Sudán, en Egipto y El Cairo, en Pakistán y en Argelia: hubo en total, hasta ayer jueves, más de 30 muertos en 20 países, entre ellos 12 personas que nada que ver masacradas en un atentado suicida en Kabul
–otro más– y el embajador de Estados Unidos en Libia junto a tres de sus acompañantes.

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En la bolada la cabeza del pobre Salman Rushdie aumentó su cotización: ahora recibirá 3,3 millones de dólares quien haga justicia con el blasfemo. Al indio-británico que jura y perjura que nunca jamás quiso ofender ninguna fe cuando escribió hace casi cuarto de siglo Los versos satánicos, quienes por ese crimen ordenaron su ejecución “allí donde se lo encuentre” parecían haberlo olvidado. Durante un tiempo así fue, y por estos días Rushdie, antes de conocerse que la inflación religiosa había llevado a que la recompensa por su ejecución aumentara en medio millón de dólares, estaba difundiendo su último opus. En Joseph Anton (su identidad falsa durante los nueve años que pasó clandestino, Joseph por Conrad, Anton por Chéjov), el escritor cuenta cómo es eso de intentar escapar a la ira divina. Que es como intentar escapar a la mafia, le escribió Roberto Saviano, el autor de Gomorra, un periodista de izquierda italiano condenado desde hace años a vivir a monte por sus denuncias de las conexiones de la mafia con el poder político y grandes corporaciones empresariales.
Acaso Rushdie deba volver a sumergirse. En el mismo discurso en que anunció el aumento de la recompensa por la cabeza del escritor, el director de la fundación iraní 15 Jordad, Hassan Sanei, dijo que si alguien hubiera cumplido con la fatwa de 1989 del imán Jomeini “no hubieran tenido lugar los posteriores insultos contra el islam en forma de caricaturas, artículos y películas”. Es hora de cumplirla, dijo, y quien lo haga cobrará sus dinerillos “inmediatamente”.

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Cosas de fanáticos. Cuando en Francia se estrenó, después de muchas idas y vueltas, y amenazas y admoniciones de la Iglesia Católica, La última tentación de Cristo, de Martin Scorsese, hace unos cuantos años, un grupo colocó una bomba en un cine de provincia. Hubo un muerto y muchos heridos. Y manifestaciones con antorchas y crucifijos en la puerta de los cines que metían miedo.

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“Nada es sagrado. Todo el mundo tiene derecho a criticar, a burlarse, a ridiculizar todas las religiones, todas las ideologías, todos los sistemas conceptuales, todos los pensamientos. Tenemos derecho a poner a parir a todos los dioses, mesías, profetas, papas, popes, rabinos, imanes, bonzos, pastores, gurúes, así como a los jefes de Estado, los reyes, los caudillos.” (Raoul Vaneigem, situacionista francés.)

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A los anarcos franceses de la revista satírica Charlie Hebdo se les ocurrió publicar en el último número de su semanario, este miércoles, unas caricaturas de Mahoma. Se les ocurrió. No tenemos por qué tener sentido de la responsabilidad y menos aun adscribir a esa bazofia que es La inocencia de los musulmanes, pero nos revientan las admoniciones religiosas, vengan de donde vengan, dijo grosso modo uno de los periodistas de la revista. Son bastante inocentes las caricaturas de Charlie Hebdo, considerando la media de los dibujos y artículos que suelen aparecer en la publicación. Pero preventivamente Francia ordenó la protección de sus embajadas en Oriente Medio.

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Y está lo otro, que para algunos es lo principal del “affaire La inocencia de los musulmanes”. Aquello de por qué, por qué ahora, el a quién le sirve. El periodista y filósofo español Santiago Alba Rico piensa que quien hizo y quien difundió la película, el mismo u otro, “sabía cómo iba a reaccionar el ‘mundo musulmán’ y cómo iban a reaccionar los medios de comunicación (occidentales); sabía que la mayoría pacífica que lucha por cambiar sus condiciones de vida iba a sentirse atacada en el corazón de su identidad cultural y que una minoría violenta iba a asaltar y quemar embajadas estadounidenses; y sabía que nuestros periódicos y televisiones (…) iban a orientar todos sus focos hacia esta nueva ‘explosión de fanatismo’ demostrativa de la verdadera calidad de las sociedades musulmanas y del islam mismo”. Cuando el mundo árabe parecía rehabilitarse a ojos de “Occidente” –continúa el español– “a través de levantamientos populares que reclamaban democracia y dignidad –y no sharia y teocracia–, los asaltos e incendios de embajadas ‘occidentales’ nos devuelven a la realidad, restableciendo en el centro de la escena el peor islam y la peor islamofobia”. Israel y la derecha estadounidense, los “antiguos regímenes” árabes, incluido el sirio, y el islamismo fundamentalista de “esa vaga constelación que ahora llamamos ‘salafistas’ y que asociamos a la vieja franquicia de Al-Qaeda, superada por las revoluciones árabes, minoritaria y descolocada, pero a la que toda provocación identitaria y toda ‘sectarización’ ofrecen una nueva oportunidad de repenetración en la zona”, estarían entre quienes sacaron su tajada de la difusión del bodrio. Alba Rico apunta también a esa parte de la izquierda –no es escasa, precisamente– que “justificó” los ataques a embajadas, los atentados –hasta los atentados suicidas– e incluso –o sobre todo– la muerte del embajador de Estados Unidos en Libia. “En cuanto a la izquierda ‘occidental’, o al menos una parte de ella, debería aprender (…) a no aplicar esquemas de confrontación binaria reductivos que nos obligarían hoy a celebrar el asesinato del embajador estadounidense en Libia por las mismas razones que nos llevaron ayer a denunciar el asesinato de Gaddafi.”

Comentarios   

 
-3 #1 Ricardo 22-09-2012 19:57
articulo bastante pobre, parece que el hecho de que el Sr. Gatti descubra que existen -desde siempre- organizaciones islamitas anarquistas y a partir de allí elaborar teorías conspirativas y casualistas es permisible para charlas de boliche no para editoriales.
Hoy sabemos que dicho video estaba en you tube desde el mes de julio y quien "lo descubrió" al mundo musulman fue el mismo Sheik sufista (que Sr. Gatti no es lo mismo que salafista) que ha emitido el fatwa llamando a matar a todos los integrantes de la película.
Parece Sr. Gatti, que con tal de justificar "la maldad de occidente" hoy por hoy existen en "occidente", "intelectuales" dispuestos a justificar cualquier cosa ...y la dejo por ahi...
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