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Eric Hobsbawm

Para quien, como el que escribe, comenzó a reflexionar sobre la historia, a pensar la historia y a pensar en hacer de la historia su profesión teniendo entre sus referentes a Eric Hobsbawm, la muerte de este historiador británico deja un sentimiento de vacío, además de científico y profesional, humano.

Occidental pero no occidentalista, Hobsbawm estudió Occidente cuando éste era el centro del mundo, el motor del progreso social, político, tecnológico, económico. Irreductiblemente marxista y anticolonialista, siempre percibió la centralidad de Occidente (incluso en su obra sobre el siglo xx como edad de los extremos, el más conocido pero no el más importante de sus trabajos1) como un fenómeno histórico, no como un destino.
La historia, para él, continuó siendo aquella que había enseñado desde fines de los años cuarenta: una lucha entre el capitalismo y los excluidos del capitalismo. La de Hobsbawm es una historiografía que compartía con E P Thompson, Hill, Raymond Williams y otros historiadores marxistas, reconocible en la llamada “people’s history”, traducible como “historia del bajo” en el contexto de la “historia social”, que se imponía en aquellos años como alternativa a la historiografía tradicional y clasista de los “grandes hombres”.
Al contrario de lo que por estos días dice la prensa, que lo presenta como un historiador del siglo xx, citando permanente y únicamente su obra más difundida, Eric Hobsbawm fue sobre todo un estudioso del siglo xix. Explicó aquello que para él era el “Ochocientos largo”, desde la revolución francesa hasta la Primera Guerra Mundial, en una trilogía2 que ilumina la génesis de la sociedad de masas, del capitalismo moderno, del imperialismo, del nacionalismo y sobre todo del papel predominante de la burguesía. Esa es su contribución fundamental, aun si su concepto de “invención de la tradición”3 sigue siendo clave en el proceso de renovación de la historiografía contemporánea y en la desmitificación de los procesos de construcción de la legitimidad de las clases dirigentes y de la historia oficial. Y esa es la más subversiva de las contribuciones de Hobsbawm. Más subversiva que todo lo que escribió sobre bandidos y revolucionarios.4
De origen judío, como su coetáneo y homólogo en prestigio y sapiencia George Mosse, abandonó Alemania con el auge del nazismo. Nacido en Egipto pocas semanas antes de la revolución de octubre en Rusia, de padre inglés de origen polaco y madre austríaca, de los que quedó huérfano siendo niño, adhirió al Partido Comunista desde chico, con 14 años. En Gran Bretaña tuvo una larga carrera académica, entre Cambridge y el Birkbeck College de Londres, bloqueada sin embargo durante 23 años en el grado inicial de “lecturer”. Tras su doctorado trabajó sobre los orígenes de la historia del movimiento obrero. Militó toda su vida en el pequeño Partido Comunista británico, al que perteneció hasta 1989. No eludió las polémicas sobre el papel y los crímenes de la urss, aunque no al grado de contentar a sus detractores, que le reclamaban una ruptura absoluta. En los años setenta apoyó la línea eurocomunista. De esos tiempos (1977) es su célebre entrevista al italiano Giorgio Napolitano.
Ya convertido en padre noble de la izquierda intelectual británica pos 1989, en la oscura noche del thatcherismo trató desesperadamente de mantener al Partido Laborista anclado en su historia socialdemócrata. Apoyó a Neil Kinnock, de quien fue uno de sus principales consejeros, pero terminó siendo barrido por la aplanadora de Tony Blair. Sus críticas a Ronald Reagan y el reaganismo fueron memorables. Algo inusual tratándose de un marxista, fue hasta el final uno de los intelectuales británicos más escuchados y reconocidos. Nunca conocí personalmente al autor del Triunfo de la burguesía (de elegir uno de sus libros me quedaría seguramente con ése), pero de los grandes historiadores del siglo xx sería seguramente con Hobsbawm con quien me hubiera gustado sentarme frente a la chimenea a discutir sobre revoluciones y capitalismo, burguesía y socialismo, colonialismo e imperios. n

 

*     Corresponsal de Brecha en Italia, historiador.
1.     The Age of Extremes: the short twentieth century, 1914-1991. Londres, Michel Joseph, 1994.
2.    The Age of Revolution: Europe 1789-1848. Londres, Abacus, 1962. The Age of Capital: 1848-1875. Londres, W&N, 1975. The Age of Empire: 1875-1914. Londres, W&N, 1987.
3     The invention of tradition. E Hobsbawm y T O Rangers (editores). Nueva York, Cambridge University Press, 1983.
4.     Bandits. Londres, W&N, 1973. Revolutionaries: Contemporary Essays. Londres, W&N, 1973.

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