Lo que Tarantino se llevó (para devolver, con mejoras)
- Última actualización en 18 Enero 2013
- Escrito por: Ronald Melzer
“Django sin cadenas”
Vuelve Tarantino, vuelve el cine a las pantallas de Uruguay. No por ser el mayor cineasta serio o no tan serio en actividad, lo cual es irrelevante e indemostrable, sino porque es el único capaz de lograr que públicos más o menos masivos acudan a las salas a ver películas que hablan de eso que algunos insistimos en llamar cine.
El comienzo, veinte o veinticinco minutos a todo tren, es brillante pero peligroso. Brillante porque plantea, narra y resuelve un enigma, es decir, un conflicto al mismo tiempo cautivante y premonitorio. Peligroso porque la película empieza demasiado arriba, demasiado frenética, demasiado impositiva. Todo un desafío para las dos horas siguientes.
A PURO TRAPO. Ese comienzo es cautivante a partir de su despliegue de recursos, de información, de drama, de comedia, de pathos y de la inversión del pathos. Y es premonitorio en la medida en que anuncia, o acaso resume, lo que vendrá: una violenta historia o historieta de venganza(s) que gira(n) alrededor de un tema, aún hoy, tabú en Estados Unidos: la esclavitud, la explotación de los negros por los blancos, el racismo, la mala conciencia del Deep South.
.. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.


Comentarios
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.