La alerta del misántropo
- Última actualización en 18 Enero 2013
- Escrito por: Ronald Melzer
“Naranja mecánica”
Tengo un recuerdo vívido del estreno, mejor dicho del preestreno de Naranja mecánica, en enero o febrero de 1973. En aquellos tiempos las películas con más renombre se exhibían en los balnearios del este antes que en Montevideo. Yo recién había cumplido los 16 años de edad, y entre mi metro ochenta y cinco centímetros de altura, un mínimo imprescindible de desfachatez y una contagiosa, creo o creía, aura de urgencia o necesidad de “ver” que inducía a una cinefilia que ya se insinuaba galopante, estaba acostumbrado a entrar como Perico por su casa en las películas prohibidas para menores de 18 años.
En Montevideo. Pero para ingresar a sala en el cine Concorde de Punta del Este, en este caso particular, debía afrontar escollos más puntuales. El Consejo del Niño, como se llamaba el inau de ahora, había anunciado públicamente “estricta vigilancia” de la edad de los asistentes. Dos señores uniformados recorrían la nutrida cola de potenciales espectadores al grito pelado de “todo el mundo con la cédula en la mano”. Se entiende hoy, ya se entendía entonces, la paranoia preventiva. La (mala) fama de la película había trascendido fronteras geográficas e ideológicas. Muchos países la prohibieron; Argentina, notoriamente, entre los primeros... PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

