Con Héctor Lescano, presidente de la Comisión Organizadora del “año cultural”
En coincidencia, y debido en grandísima parte a la conmemoración del bicentenario de las “instrucciones del año 1813”, Montevideo vuelve a ser –ya lo fue en 1996– Capital Iberoamericana de la Cultura, y su designación como tal fue en Cádiz en noviembre de 2012. ¿Cómo se concibe y qué prometen este año y este título? A ello quiere responder esta entrevista.
—¿Cómo es el proceso de designación de una capital iberoamericana de la cultura?
—Las ciudades se postulan en el Comité Sectorial de Cultura de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (ucci) con sus propuestas y fundamentos, y sus pares discuten y acuerdan la designación. No hubo otras postulaciones formales para 2013, el respaldo fue unánime para la designación de Montevideo.
—Se dice que el argumento más convincente para que la ucci eligiera a Montevideo fue el bicentenario de las “instrucciones del año 1813”. ¿Fue así? ¿Y qué alcances tendrá esa efeméride en el calendario de actividades previsto para este año?
—En 2012 la Capital Iberoamericana de la Cultura fue Cádiz, que celebraba los 200 años de la “Pepa”, la Constitución española. Una constitución liberal, aunque promonárquica, que marcó la impronta de la mayoría de las revoluciones americanas, salvo las que simbolizan Artigas en el Río de la Plata e Hidalgo y Morelos en México. Las instrucciones de 1813 son reconocidas porque conforman un primer documento democrático y republicano, representativo de una revolución radicalmente popular, no aristocrática, federal. Después de Cádiz, Montevideo tiene un sentido histórico muy profundo que pretendemos poner en el centro del debate, en coordinación con la Comisión del Bicentenario, no tanto por una reivindicación del pasado como por un debate sobre el futuro. ¿Qué nos dicen esos hechos históricos hoy? ¿Cuál es su valor contemporáneo, qué quieren decir hoy y de cara al futuro las instrucciones de 1813? ¿Qué cosas nuevas queremos decir?
—La programación que se proponga pone en jaque no sólo una noción de “cultura” (compleja), sino también una de “ciudad” (no menos compleja). Me gustaría que abundara en ambos conceptos tal como los concibe la Comisión Organizadora.
—No hay una definición oficial de “cultura” o de “ciudad” con la que trabaje la comisión. Sí hay ciertos acuerdos básicos en el sentido de procurar integrar todas las dimensiones posibles de lo que se pueda entender por cultura. La propia integración de la comisión facilita el cultivo de la pluralidad de enfoques como una seña de identidad de la tarea. La cultura es lo que nos hace humanos. No se restringe sólo a lo artístico o lo intelectual: tiene que ver con cómo nos relacionamos, cómo nos vestimos, qué comemos, qué deportes practicamos, cómo participamos, cómo concebimos el futuro, cómo nos conectamos con el mundo, cómo inventamos. La ciudad es justamente una construcción cultural, producto de la interacción cotidiana de los que la habitamos, que nos construye a la vez que es construida. Por eso ningún tema debería quedar ajeno al festejo y al debate de la capitalidad.
—Además de la zona “espectacular” –en el sentido de espectáculos– de la programación y el concepto de “fiesta” que eso trasunta, ¿qué otros territorios de lo que llamamos cultura serán contemplados?
—La agenda está abierta, pero concebimos a la designación como Capital Iberoamericana de la Cultura, a la vez que como una distinción que ayuda a posicionar internacionalmente al país y a la ciudad, como una oportunidad para hacer muy diversas cosas. Para poner en valor lo que ya hacemos –las carteleras del fin de semana en Montevideo impresionan por la vitalidad cultural de esta ciudad, a veces hay simultáneamente 50 espectáculos o actividades culturales de los más diversos tipos y géneros–, para hacer cosas extraordinarias, para mejorar las infraestructuras escénicas existentes y construir nuevas. Hace dos semanas estuvimos recorriendo el barrio Peñarol acompañando a Enrique Iglesias, de la Secretaría General Iberoamericana, buscando apoyos para concretar proyectos, porque estamos empeñados en dotar al barrio y a su proyecto emblemático del Centro Teatro Artesano recuperado. Y para estudiar los fenómenos de la cultura y debatir sobre las políticas culturales en curso, evaluar los logros y eventualmente corregir los rumbos, tenemos previsto organizar un debate internacional a pedido de la ucci sobre un tema que es central para las diversas ciudades participantes, referido a las políticas de gestión humana en las políticas públicas culturales, los distintos modelos de gestión del desarrollo cultural. Y para innovar normativamente, para desarrollar concursos, para generar actividades de formación de públicos, para alentar vanguardias, para experimentar. No hay tema vedado, y confiamos en que no sólo sean animados por la acción de la comisión o el gobierno de la ciudad. La oportunidad para la celebración y la innovación cultural es para toda la sociedad.
—En el marco de lo propiamente espectacular, ¿cuáles serán los platos más fuertes?
—Prefiero reservarme esa información y sorprender. Tenemos en proceso muchas cosas, algunos platos muy fuertes incluso a nivel internacional, algunos estrenos mundiales, pero hay negociaciones y procesos de decisión y financiamiento en curso que preferiríamos poder culminar para anunciar, mes a mes, el programa de espectáculos. Son demasiadas actividades, y todas valiosas.
Yo invitaría a que visiten el sitio en Facebook, Montevideo Capital Iberoamericana de la Cultura, que estamos actualizando permanentemente con todas las novedades. También estamos desarrollando el sitio web interactivo que lanzaremos en marzo, junto con la recepción oficial de la designación de Montevideo como Capital Iberoamericana de la Cultura, de la que participarán las autoridades de la ucci.
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