Gracias, Fucho

Ferruccio Musitelli (1927-2013)

Había nacido hace 85 años en Pando, pero de niño, con 2 años de edad, fue a parar a Italia y de inmediato a Túnez. La familia (padre italiano, madre uruguaya) regresó a Uruguay cuando la Segunda Guerra Mundial ya amenazaba al Mediterráneo. Desde entonces “Fucho” (Ferruccio) Musitelli recorrió mucho mundo y ensayó muchas cosas en su vida. El liceo en Montevideo, a los 11 años, se lo pagaba vendiendo cuadros que pintaba como discípulo de un pintor italiano. Siete años después del regreso, con menos de 20 años, se aproxima a una empresa de noticieros cinematográficos que filmaba seis minutos semanales de noticias para exhibir en los cines de todo el país.

Su hermano mayor, Bruno, se había volcado al teatro en 1941, integrando el legendario Teatro del Pueblo y desde 1948 El Galpón. Mientras, otro hermano originaba Musitelli Turismo. Desde esos comienzos se explican varias cosas de la vida de Fucho: sus idas y venidas por el mundo con cierto espíritu aventurero, como si prolongara su niñez itinerante; su interés en inventar aparatos cinematográficos, vocación que adquiere junto a Francisco Tastás Moreno, amigo desde los años cincuenta; su proximidad al teatro, donde su hermano fue uno de los mimos más notables; su adhesión al Partido Comunista que no le impidió ser colaborador y amigo de cineastas y gente de cine más bien de derecha, como Adolfo Fabregat y Joaquín Martínez Arboleya (que vuelve a Montevideo después de ser figura central del cine falangista durante la guerra civil española). En la obra hecha por Fucho quedan rastros de esas referencias: la excelente Contra viento y marea (con Bruno, para Club de Teatro, codirección con Pepe Estruch, 1954); el montón de noticieros Uruguay al día y Emelco que filmó para Martínez Arboleya (Santicaten), y luego Noticias uruguayas para el Centro Cinematográfico (la patronal empresarial de los cines en Uruguay); algunas colaboraciones con Fabregat (otro enloquecido inventando y patentando aparatos de cine que nunca se produjeron), como Dogomar Martínez versus Kid Gavilán y Sonrían por favor; el rodaje de material informativo para el sindicato de la construcción (sunca) con Jorge Rodríguez López; la autoría de Orientales al Frente (1971), que fue la película “oficial” del fa contraponiéndose a otro corto menos “ortodoxo”, distante de la línea del pc de la época; y un corto muy recordado para la Comisión Nacional de Turismo, en 1961, La ciudad en la playa, sobre idea de Sheila Henderson (de la familia Henderson, propietaria de Tienda Inglesa). Durante la dictadura Fucho se exilió en Brescia, Italia, desde donde mantuvo vínculos con el “insilio” militante y colaboró en acciones de difusión para la recuperación democrática del país. Más reciente en el tiempo es un librito de memorias, Imágenes en la maleta (2012, menos de cien páginas), que todavía se puede obtener en algunas librerías o en Trilce. Entre los relatos que no cuenta ahí está su descubrimiento del cine a los 4 años de edad, un hecho que ocurrió en el norte de África.
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