La discriminación en Carnaval
La protesta del bailarín Martín Inthamoussu por el planteo burlón y discriminatorio de la homosexualidad que realiza el personaje Gayman de Walter “Cucuzú” Brilka, hizo que la polémica trascendiera el espectáculo de los humoristas C4. En momentos en que la sociedad uruguaya discute sobre aspectos sexuales y raciales, el Carnaval y su función de espejo comienzan a mostrar fisuras.
“Usted, que en el Día Internacional de la Lucha contra la Discriminación,
en el mismísimo partido contra Ghana, cuando salió Lugano y en un perfecto inglés dijo: ‘Don’t too discrimination, gurises’. Aplaudías emocionado haciéndote el tolerante y al ratito estabas gritando: ‘¡Le erraste negro cagón!’, ‘¡Negro gorila!’.”
Rafa Cotelo
(Agarrate Catalina, 2011)
Cuenta la leyenda que en el mítico Monte del Olimpo vivía Momo, personificación del sarcasmo, las burlas y la agudeza irónica, encargado del entretenimiento de sus colegas, los demás dioses, a través de la broma inteligente y jocosa. Cierto día Momo fue convocado para dirimir una discusión interminable: Poseidón, Hefesto y Atenea competían por quién había sido el creador del mejor invento. El primero había realizado un enorme toro, el segundo un hombre de figura perfecta y la tercera una sólida casa. Momo se rió de todos, del toro por tener los cuernos mal colocados, del hombre creado por Hefesto porque se olvidó de ponerle una ventana en el corazón para poder ver sus sentimientos y de Atenea por decir que su casa era muy pesada y no podía ser traslada en caso de ruidos molestos de los vecinos. Con Atenea la broma fue un poco más allá; también se burló de ella porque hablaba mucho y tenía unas sandalias que chillaban. Las bromas no fueron del agrado de los dioses, y enojados, deciden expulsarlo del Olimpo.
Desde entonces se dice que Momo se mezcló entre los hombres y creó en la tierra el Carnaval, máxima expresión de la burla, el sarcasmo, la ironía y la diversión. La fiesta fue abrazada por varias culturas que, como la nuestra, veneran a Momo y lo colocan como homenajeado todos los veranos.
Hoy un hecho puso a Momo nuevamente en aprietos, más precisamente a quienes se cobijan bajo su esencia y se autoproclaman inspirados por este dios. Se comienza a hablar de límites con respecto a la burla; un cuidado en las formas, en qué decir sin herir susceptibilidades. La sociedad ha cambiado (¿evolucionado?), emergen y hablan fuerte sensibilidades antes acalladas. Entonces, ahora hay que reírse pero con cuidado. Se ríe y aplaude con cuidado el frenteamplista que sentado en la platea ve como A Contramano le pega duro a Tabaré Vázquez durante todo su espectáculo, se ríe pero sabe que no debería. También se dividen las risas y los aplausos ante el conflicto de Pluna, los problemas para conseguir vivienda, la megaminería, lo sucedido con las bolivianas, la legalización de la marihuana, la diversidad sexual.
LA MANERA. Este último tópico fue el que en estos días le trajo más problemas a Momo. El jueves 1 de febrero, el bailarín Martín Inthamoussu difundió una carta a través de Facebook donde denunciaba que en el espectáculo de los humoristas C4 había un personaje interpretado por Walter Cucuzú Brilka que promueve una concepción machista de los gays. Además aseguró que a través de esa humorada “se vulneran derechos, se hieren sensibilidades, y la verdad es que me subleva y me incita a la rebelión. La falta de respeto absoluto por las minorías ya tiene que llegar a un fin en este país”.
El personaje en cuestión que interpreta Cucuzú se hace llamar Gayman y ya en el desfile por 18 de Julio se lo vio con un vestido rosa y con una banana en la mano. Según la carta de Inthamoussu, “este personaje reclama elementos fálicos, alimentando así la concepción machista y heterocentrista que se tiene vulgarmente del gay”. Luego, en el Teatro de Verano, el personaje Gayman es un superhéroe que interactúa con el público y quien con una voz aflautada y con movimientos delicados va llevando una humorada que poco dice, pero que obtiene muchas risas entre el público. Todos sus chistes son rematados con alguna referencia sexual de características homosexuales, nada nueva para lo que se ve comúnmente en el templo de Momo.
La humorada y la carta levantaron polvareda, que fue rápidamente disipada por los propios implicados. Según aseguró a Brecha Inthamoussu, si bien el detonante fue un hecho puntual, lo importante es poner en discusión y problematizar la utilización del humor en temáticas sensibles. Por su parte, en declaraciones al Portal 180, Cucuzú dijo que “en ningún momento se tuvo la intención de caer en lo grosero” y que era necesario “sacarle dramatismo al asunto”. La humorada de Cucuzú y sus referencias burlonas hacia la condición homosexual –como suelen hacer muchas murgas frente a otras minorías o grupos– tienen una larga tradición en el Carnaval uruguayo. Pero lo que siempre fue enfrenta hoy un complejo entramado de reflexiones y pronunciamientos que también implican una nueva sensibilidad social, y las viejas y zafias bromas ahora son vistas –y vividas–, por muchos, como expresiones discriminatorias. Por otra parte, también las opiniones carnavaleras están divididas en cuanto a la necesidad de una mayor cautela en las representaciones artísticas.
LO CORRECTO Y LO OTRO. El Carnaval, y sobre todo las murgas, desde hace unos años viene siendo cuestionado por la calidad de sus espectáculos. Desde que se rompió ese calificativo de que “la murga es murga y canta fuerte”, comenzaron a incidir otros elementos a la hora de pensar un espectáculo. Las letras pasaron a tomar más importancia y el público es cada vez más exigente al respecto. Y en este 2013 la ausencia de murgas como Agarrate Catalina y La Mojigata se siente; sus espectáculos se basan siempre en textos de gran riqueza y se trata de espectáculos completos.
Se dice que desde que la izquierda está en el gobierno las murgas se cuidan más, y eso hace que pierdan su fuerte: la crítica política. Pegarle al político de turno nunca fue difícil. Además, el golpeado –al igual que el público– se lo esperaba; podía enojarse pero no era de recibo salir a los medios a quejarse. Lo ha dicho el ministro de Transporte, Enrique Pintado, “son las reglas del juego y hay que bancársela”, mientras espera ansioso la llegada de Diablos Verdes y su cuplé sobre Pluna.
Pero las burlas a los no políticos, a personas comunes y corrientes con ciertas características, en momentos en que los derechos individuales ocupan buena parte de la agenda y la reflexión pública, son otra cosa. (Y el asunto llega hasta la historia: no hace tanto que Agarrate Catalina despertó las furias de los indigenistas vernáculos por su forma de referirse a los charrúas, una reacción no muy distinta a la que, hace bastante más tiempo, despertó en varios notables el Cuarteto de Nos con “El día que Artigas se emborrachó”.) En 2009 la murga A Contramano con el cuplé “El novio de la nena” instaló el tema del matrimonio homosexual y fue una adelantada. En pocos años el asunto apareció cada vez más en los tablados, sobre todo por murgas jóvenes buscando más la reivindicación que la crítica. Otras siguen la vieja, cruel y festejada burla de siempre.
“En Carnaval hay que moverse en un difícil equilibrio entre lo correcto y lo incorrecto. No podés ser absolutamente correcto en todo, porque es un plomo. El humor se basa muchas veces en la incorrección. Nosotros tratamos de no hacer determinados chistes que puedan considerarse discriminatorios, pero tampoco les caigo a los que los hacen. Si los hacen es porque la gente se los aplaude, y si se los aplauden es porque la sociedad no ha evolucionado tanto como para que esos chistes no hagan gracia”, sostiene Guillermo Lamolle, responsable de la murga La Gran Siete.
Por su parte, Milita Alfaro, periodista e investigadora sobre Carnaval, entiende que no se le puede pedir corrección política a la murga. Si bien cree que los cuestionamientos hechos en estas semanas son sumamente válidos, éstos trastocan la esencia del Carnaval porque dejan abierta la puerta a “cuestionar las formas en el Carnaval, y esto puede llevar a tener que discutir sobre su continuidad y existencia”.
REPENSAR CONTENIDOS. Según Alfaro, no se debe olvidar que la murga es expresión de una sociedad, y cambiar la expresión artística sin antes cambiar los preceptos sociales es imposible. “Las murgas evolucionan también, saben que ya no pueden seguir luchando contra la dictadura, contra Pacheco Areco. Hoy los poderosos son otros”, sostiene Alfaro. También sus letras han evolucionado, ya saben que la rima fácil rinde cada vez menos, son pocas las cuartetas que terminan con “pirulo” o con “redija”.
Uno de los argumentos utilizados para justificar la necesidad de repensar los contenidos de las letras de las murgas es que hoy el público es más amplio, que el Carnaval es una fiesta familiar y que se debe pensar que hay niños frente a los escenarios.
Este año el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (inau) intentó ser más estricto en el control sobre las letras de Carnaval, en particular pensando en el público infantil. Es obligación de los responsables de los grupos enviar la letra de su repertorio, que será analizada y a la que posteriormente se le señalarán las modificaciones necesarias a fin de preservar la integridad de los espectáculos. El mecanismo es flexible, se busca preservar la esencia del espectáculo, buscando sobre todo controlar las expresiones ofensivas y las referencias o “malas palabras” sin sentido. Pero es un control más bien rengo, porque luego de que se indican las modificaciones el inau no tiene un sistema de control cuando se presentan los espectáculos. Brecha consultó a representantes del inau sobre el espectáculo de C4, y se sostuvo que solamente leyendo el libreto es difícil saber si es discriminatorio o no, porque hay un montón de otros elementos que influyen a la hora de trasmitir el mensaje.
El humor, sobre todo si popular y carnavalero, se caracteriza por tener límites endebles, por ser malvado, en fin. Los chistes de gallegos, de judíos, del gangoso, del gordo, del enano y muchos etcéteras pueden ser, son, hirientes –para el gallego, el judío, el gordo, el enano, etcétera–, pero repensar y controlar su uso debe nacer desde la sociedad y no desde su espejo, el Carnaval. ¿Es válido, posible, pedirle al Carnaval que sea un aula de ciudadanía? Según entiende Alfaro, “la murga sobre el tablado hace la catarsis que la sociedad necesita”. Decirle a Momo que asuma la función de gendarme de los buenos modales es complicado, más cuando se le pide también que siga con su ánimo burlón y sarcástico. El replanteo debe pasar por el aplauso del público.
Otras minorías
“Hay hombres que van al cine un día/ y son cultos./ Hay otros que van al cine dos días/ y son muy cultos./ Pero están los que van todos los días;/ esos… esos van a Cinemateca”, canta Queso Magro. Y amigos míos se sintieron atacados y ofendidos. La murga recorre los lugares comunes que hace rato cifran su burla sobre la venerable institución –y dentro de ella y sus socios, especialmente–. Entonces habla de las “películas raras” y lentas de Cinemateca (”una película armenia grabada en Lituania y hablada en tailandés”), las butacas rotas, las salas descascaradas, etcétera. Sin embargo, concluye: “Cinemateca,/ qué grande sos,/ una pasión,/ aunque haya olor/ a naftalina./ Cine del mejor,/ nunca se vendió/ a las compañías./ Y, aunque no sé bien/ lo que van a dar,/ yo mañana voy” –pero, aclara, antes va al Movie y se compra un pop–. Es burlona, sí, pero afectuosa, y como para ponerse a tono, también algo anacrónica: proponer un ciclo del gordo Porcel para llenar la sala podría ser, pero dentro del ciclo historia del cine. No sólo la “alta cultura” envejece. Todos somos o podemos ser objeto de burla, y si no nos han descubierto, allá ellos y que la invisibilidad nos preserve. También Cinemateca, como Bach, Artigas, los Beatles, Florencio Sánchez, el gallego de la esquina y los letristas de Carnaval. n
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Otro trolo
Portal 180 tiene una sección fija que se denomina “el twit del día”. Intenta exhumar del cementerio de la instantaneidad lo más memorable que alguna voz vernácula haya dicho en la red social de los 140
caracteres. El lunes 4 destacaron esta perla de Dani Umpi: “A los q están preguntando qué opino del asunto Cucuzú Brilka solo xq
soy gay, les recuerdo q el Carnaval no me interesa. hablen con otro
trolo”.