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Daniel Johnston en Montevideo

La historia de Daniel Johnston no es sólo la de un artista debatiéndose entre el genio y la locura, sino también la historia secreta de la música estadounidense de las últimas tres décadas, creando hilos y conexiones con otros músicos y otras bandas que representaban lo que se llamó de forma torpe y mala, “rock alternativo”. Daniel Johnston es, a su pesar, el músico más paradigmático de esa época, aunque su presencia en medios haya sido menor en comparación a lo que cualquier banda grunge de los 90 haya recibido en MTV. Si vamos al caso, su reconocimiento como un gran artista, o al menos un artista interesante, fue generado por personas como Thurston Moore o Kim Gordon (la ex pareja que comandaba Sonic Youth).

Nacido en 1961, lanza en los años ochenta una serie de casetes grabados y distribuidos de forma precaria por él mismo. Songs of Pain (1981), Don’t Be Scared (1982), Yimp/Jump Music (1983) y Retired Boxer (1984) son algunos de esos discos de la etapa más creativa y prolífica de Johnston, de la cual salen sus canciones más reconocidas, como “Speeding Motorcycle”, “Walking the Cow”, “Casper The Friendly Ghost” y el clásico de clásicos, “True Love Will Find You in the End”.
Esos casetes estaban alineados, de una forma quizás involuntaria, con lo que estaban haciendo de forma contemporánea bandas como los ya mencionados Sonic Youth, pero también otros cultores del ruidismo, como Butthole Surfers o los primeros Flaming Lips. En el caso de Daniel Johnston esa alquimia se genera no a través de la distorsión de guitarras, sino a través de la utilización precaria de instrumentos como el órgano a pedal, el piano, sumada a la suciedad de la cinta de casete. Pero si bien bandas como Sonic Youth eran (son) autoconscientes hasta el hartazgo, es decir, saben muy bien que tipo de música estaban creando y por qué, la autoconciencia es (o se presume que es) algo que Johnston no tiene. Sus influencias musicales provienen de fuentes más tradicionales como The Beatles o artistas folk como Robert Johnson. De hecho, buena parte del encanto de sus canciones proviene de lo que podría (mal) llamarse ingenuidad. Eso también lo acerca estéticamente a otros hijos o partícipes del Outsider Art, como The Shaggs, Beat Happening y Half Japanese. Su arte puede parecer inocente o naif, pero también es oscuro y pesadillesco. Y, a veces, directamente depresivo.
Es el caso del que quizás sea su mejor disco, 1990. Este disco marca el acercamiento a un sonido más “profesional”. Fue grabado por .. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

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