Con Guzmán García, director de “Todavía el amor”
Desde una perspectiva llena de curiosidad, a veces con perspicacia, otras veces impregnada de un toque voluntariamente naif, el director debutante Guzmán García se inserta, con el documental Todavía el amor, una de las cinco películas nacionales del festival, en el siempre motivador (y ambiguo) universo de las relaciones sentimentales. García acaba de cumplir los treinta años y fue el montajista de Mundialito.
Sus personajes han pasado, la mayoría de ellos, los 60 o los 70 y les apasiona bailar tango. ¿Una generación vista por otra? No precisamente, o no sólo eso, en todo caso.
—¿Cuánto tiempo te insumió este proyecto?
—Cerca de dos años y medio. Lo alterné con algunos trabajos de edición.
—¿Cómo surgió esta idea tan especial?
—Primero pensé hacer una película de entrevistas a gente con Alzheimer, pero me detuve por motivos éticos. Las películas que más me gustaría hacer involucran a niños, a gente enferma, a locos, pero no pueden hacerse. Luego pensé que podía acercarme a viejos que viven en casas de salud, pero eso me daba una película demasiado quieta y aburrida para mi gusto. Entonces se me ocurrió que si el lugar de encuentro era un local de baile, la historia se volvería más interesante.
—¿Cómo resumirías tu relación con las personas y las parejas que protagonizan tu película?
—Como correcta o buena. La verdad es que los conocí poco: algún encuentro antes de la entrevista, la propia entrevista y los rodajes del baile. Pero al trabajar en el montaje con el material de las entrevistas, lás fui tomado cariño a muchos de ellos.
—¿Te identificas especialmente con algunos?
—Creo que me identifico con ciertas características de cada uno. No porque haya vivido experiencias similares, sino porque creo entender sus sentimientos; la lascivia de Ramiro, el amor enloquecido de José, la dureza del Chispa.
—¿Cómo fue el proceso de rodaje?.. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.
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