El payaso está triste
- Última actualización en 08 Marzo 2013
- Escrito por: Ana Laura Barrios
“Polvo de estrellas”
Las estrellas que se dan cita en esta gala sorprenden por su talante y por sus destrezas para el canto y el baile. Jorge Esmoris y Marcos Morón (a cargo del texto) reúnen a personajes históricos conocidos por sus ideas, como Sócrates, Platón, Tomás Moro y Descartes, para enfrentarlos al hoy. El resultado es a la vez delirante y crítico: una mirada risible y reflexiva sobre el mundo mediático y las absurdas estrategias que adoptan los discursos para sobrevivir en la era de la “sobreinformación”.
Esmoris dirige esta puesta con una precisión que no deja detalle librado al azar. Hay un fuerte nexo entre los actores y los músicos del elenco, y cada uno es, desde su rol, una pieza clave de la propuesta. Como sello de identidad del grupo la música (creada por Gonzalo Durán y Pablo Machado) se integra como un elemento vital, a la vez que provoca el humor. Esmoris, que se define ante todo como un actor, interpreta a un maestro de ceremonias algo inusual: un payaso triste que aparece a lo largo de toda la obra con grandes dudas existenciales, quebrando el tono de show que despliegan los demás personajes que, como parte de un programa televisivo, presentan sus números entre duelos de stand up, debates faranduleros y performances musicales. El clown triste puede resultar una paradoja, pero sus intervenciones distan de la mirada ingenua y sus dudas se alojan allí donde más molestan. La puesta hace visible el show en su andamiaje patético, de máquina de picar carne que tritura ideas. El mayor logro en esta construcción es el despliegue actoral, que mantiene a la platea expectante; Néstor Guzzini, Jorge Temponi y Horacio Todeschini, excelentes en sus roles. Es que la bcg vuelve para recordarnos que un buen espectáculo no depende de grandes vestuarios ni escenografías. Aquí el humor no toma el camino fácil, los diálogos enfrentan a Torquemada y Carlos Marx discutiendo sobre la existencia de Dios, y por raro que parezca que el humor surja de diálogos filosóficos, el absurdo gana la partida. Con presentaciones que siguen todo el mes de marzo, Polvo de estrellas es un espectáculo de humor que en su rareza se acerca a la genialidad.

