Filosofía para aficionados

Entrevista con Jorge Esmoris

La compañía teatral bcg volvió a la Sala Zitarrosa con su singular espectáculo “Polvo de estrellas”, que brilla por su musicalidad y la cohesión artística del trabajo grupal. Platón, Sócrates y Carlos Marx desfilan en una suerte de reality, mientras un payaso que atraviesa una crisis existencial interviene la escena.

Brecha conversó con Esmoris sobre su estilo de humor, el estado actual del género, la impronta carnavalera de su interpretación y el doble filo entre el llanto y la risa que la compañía explora como forma expresiva.

 

—Hoy el humor ha desdibujado sus límites, se encuentra en el discurso de periodistas, políticos, y de forma extendida en el género del stand up, donde muchas veces cae en la fórmula y en lo chabacano. ¿Cómo es para vos hacer humor en este contexto?
—Creo que en los últimos años a través de determinados programas de televisión comenzó a bastardearse el humor. La premisa o el abecé del humor es empezar por reírse de uno mismo y con el otro, no del otro. Ese eje nos marcó como una pauta a seguir. Hoy, no sé si llamarlo humor, lo cómico tiene que estar en todos lados. A veces se habla de humor inteligente, pero creo que el humor antes que inteligente tiene que ser sensible, con todo lo que eso implica. Y no digo sensiblero sino sensible, partiendo de la base de que la gente tiene una sensibilidad y a partir de ella puede llegar a hacer un ejercicio intelectual. Despertar el humor es como resolver juntos un problema, como plantear una ecuación: es matemático. A veces el camino para resolverlo es más largo y produce algo más que la sonrisa, despierta un sentido del humor, que me parece que es lo que falta a nivel mundial. Cada vez hay menos sentido del humor, por eso estamos como estamos. Cuando pensamos este espectáculo, no distó mucho de lo que hacíamos para Carnaval, claro que nos adaptábamos en ese entonces a otro formato, pero los contenidos continúan iguales: la intención de hacer un espectáculo de humor con impronta teatral. En Carnaval trabajamos sobre el absurdo y el surrealismo, y desde entonces tenemos claro que el humor siempre se consideró como un género menor, al asociarlo a lo cómico. Pero nos olvidamos de artistas como Chesterton, Mark Twain, Oscar Wilde, Quevedo, Cervantes. Al Quijote lo considero una gran pieza de humor, pero hubo que llevarla a un nivel de obra literaria para que fuera aceptada. En la compañía creemos que a través del humor se pueden hacer y decir muchas cosas y que a veces no necesariamente es sinónimo de risa. La risa a veces es llorar al revés.
—Una vez dijiste que te sentías artísticamente libre, y eso no es algo fácil de afirmar en un medio donde hay muchos compromisos. Supongo que esa libertad es el resultado del trabajo de muchos años.
—Siempre digo, más allá de las de­savenencias, que le debo mucho al Carnaval. No es una deshonra o algo de lo que tenga que arrepentirme. Venía del mundo del teatro y no fue bien visto que incursionara en Carnaval, y en el ambiente del Carnaval no fuimos bien vistos porque veníamos del teatro. Quedamos como en un limbo, y entonces empezamos a trabajar para la gente que era nuestro sostén. Al público no le importaba si hacíamos teatro o no, si éramos murga o no, no cuestionaban eso. En ese momento empecé a aprender a ser libre y con la bcg en Carnaval hicimos lo que quisimos. Existía un reglamento, pero se dieron cuenta de que era imposible coartar la creación. Ahora en ese terreno me siento totalmente libre, sin ningún tipo de ataduras, y cada vez soy más responsable de lo que voy a decir arriba de un escenario. Sé que con el humor siempre alguien se va a ofender. El asunto está en si uno está dispuesto a cruzar esa línea y puede sostener lo que quiere decir con argumentos, no de forma banal ni chabacana. Antes de decir las cosas me pregunto si aportan algo, creo que si como humorista te parás por encima de todo el mundo terminás haciendo algo que detesto, que es caer en lo didáctico. Me parece que el humorista es como el eterno perdedor, el antihéroe, que lo único que tiene son dudas y que no juzga.
—En Polvo de estrellas interpretás a un maestro de ceremonias inusual, un payaso triste que produce un quiebre constante en la atmósfera e inquieta a los músicos que interactúan con él. Tiene algo de ese eterno perdedor o esa imagen contradictoria y liminal del humor ligado a la pena.
—Cada vez que planteamos estos proyectos con la bcg manejamos la misma imagen: tenemos que llegar hasta la navaja, subirnos sobre ella y caminar con mucha sutileza para no cortarnos, pero tenemos que caminar por el filo. Para mí, alcanzás el humor cuando lográs caminar y no sangrar. Entonces ese personaje dispara lo que dice la canción final del espectáculo, que la gente comienza a “armar el rompecabezas”. Ese rompecabezas adquirirá su forma de acuerdo a la cabeza de cada uno, pero hay que llegar al límite y asomar la nariz después y ver qué pasa. Jugamos con eso. Líber Falco definía a las cosas lindas como “lindas tristes” y es así, porque en la vida las cosas son dialécticas. Transitamos sobre esos conceptos. A pesar de ser un espectáculo de humor su preparación nos lleva mucho tiempo de discusión y por momentos parece que estuviéramos haciendo una tragedia. Sobre el personaje del payaso tenemos una lectura interna porque es un símbolo muy particular. No es casual que termine en una escena final hablando con Freud. El diálogo que mantienen plantea una visión del mundo. El espectáculo simula un reality y ese payaso atribulado viene a hablar de cosas humanas, de sentimientos, y por eso molesta. Hay diferentes juegos en la obra que cada uno entenderá a su forma. Muchos me preguntan si hay que saber de filosofía para verla, y respondo que nosotros no sabemos de filosofía, además pienso que cada vez más la filosofía es más para aficionados que para filósofos.
—Antes, como antimurga, y ahora como compañía siempre los definió el fuerte sesgo teatral de sus espectáculos; también su búsqueda de interacción con el público, que en este espectáculo no se ve de forma tan marcada.
—La bcg viene presentando varios espectáculos en formato reducido que se vuelcan más a lo teatral, hicimos Papitas y boniatos al horno (1991), Sur, realismo y después (1993), La Divina Comedia Humana (2008), pero la impronta del Carnaval la tengo a flor de piel y no sólo para estos espectáculos. Al interpretar a Artigas en La redota, la impronta carnavalera estaba presente, es una forma de vivir los personajes de forma intensa. Uno en un tablado deja literalmente el alma, te bajás vacío y al llegar al otro tablado lo que te llena es la energía de la gente.
—En Polvo de estrellas el elenco logra una comunión muy fuerte y sus interpretaciones son vivas. Se nota un trabajo riguroso de ensayos en el diálogo fluido del grupo.
—Esa es una historia que se fue dando a través del Carnaval, la bcg nos superó a todos, ya ni siquiera a nosotros nos pertenece. Es como esos personajes que se le van de las manos al autor. La bcg tenía vida propia y nos devoraba, a tal punto que dejamos de salir en Carnaval y el grueso de los componentes de la bcg no ha podido formar parte de otros grupos. Este grupo se desarrolló ante mucha adversidad y eso nos fue dando una personalidad, un talante muy particular. Hoy nuestros ensayos son tediosos, aburridos, ríspidos. Durante esos días montamos todos los instrumentos en mi casa y terminamos todos eléctricos, y esa sensación la transformamos en una estética para el espectáculo. Cuando llegamos a la concreción de un espectáculo somos como los caballos en las gateras, arriba del escenario somos unos hooligans, un torbellino y así lo vivimos, sentimos la fuerza del otro. En este espectáculo sumamos al actor Jorge Temponi, y a la semana de ensayos ya se sentía uno más. El grupo no es cerrado, tiene la particularidad de integrar y eso es parte de lo que trasmitimos en el escenario, al que nos gusta sumar gente outsider. Este trabajo nos llevó siete meses de ensayos, siempre le escapé a la inmediatez. .. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

Текстиль для дома, Вышивка, Фурнитура, Ткани
автоновости