Folclóricamente oscuro II
En la edición pasada de Brecha se publicó una carta enviada por cuatro docentes de la Escuela Nacional de Danzas, División Folklore (end-df), plagada de insultos y fantasías. Su objetivo evidente es descentrar la polémica de su eje puro y duro: que la máxima autoridad nombrada para esa división es ajena a la materia y no conoce en absoluto el medio y la realidad de ese sector de la cultura. La designación directa, siempre cuestionable, podría entenderse en ciertos momentos como necesaria, pero la conducción de un instituto de enseñanza siempre es técnica. A las otras dos escuelas (Ballet y Arte Lírico) se les nombró coordinadores que en ambos casos son egresados de las mismas, y uno de ellos ya revistaba como docente.
Igualmente pasaré a contestar algunos puntos, aclarando que no es con el intento de descalificar al mensajero sino para echar luz sobre un asunto que llevó bastante tiempo de trabajo periodístico, durante el cual (y hasta ahora) ningún jerarca contestó las preguntas que se le formularon.
El nombramiento de Martín Inthamoussu –y de los coordinadores de las otras escuelas– se hizo público el jueves 21 de febrero, pero hacía rato que su nombre había trascendido porque el día 14 se convocaba a los docentes a reuniones con él.
En Facebook nunca publiqué absolutamente nada sobre este asunto, ni en mi muro ni en ningún lugar. Sí lo hicieron otras personas y lo leyeron muchos que se manifestaron de muy diversas formas, y no sólo por esa red social. En la carta citada hablan de muros vinculados a mi persona y eso, entre grupos y amigos, suma algunos miles sobre los que no tengo ningún control. Sólo manejo mi propio muro, pero la gente sube en él las cosas que quiere. Así funciona Facebook.
Jamás hice campaña para que el cargo fuera para nadie, mucho menos para mi esposa Sheila Werosch, que sólo es una docente, como las firmantes, y su posibilidad sería del mismo talante que el de ellas. Además, si fuera el caso, en lo personal preferiría que no fuera directora de esa escuela, no creo que le convenga en absoluto. Los trabajadores de la danza que ofrecieron sus testimonios fueron muchos; al momento de achicar el tamaño del artículo por razones de espacio quedaron los primeros en responder, que son siempre los más cercanos. Es verdad que con varios de ellos hemos tenido o tenemos proyectos en común, pero nunca una relación de dependencia. Hemos compartido elencos o proyectos con muchas personas del medio, incluso con la firmante Rombys, que también bailó bajo mi dirección y eso no la inhibió de pensar distinto. Otra carta, redactada por una egresada que vive en España y se enteró por Facebook de la designación de Inthamoussu, solicitando la revisión de esa designación, está siendo firmada por decenas de personas del sector –yo me abstengo de firmarla– y llegará próximamente a Brecha. Probablemente, luego del Prado esas firmas serán muchísimas más.
Las docentes firmantes de la carta enviada a Brecha remarcan su trabajo y entrega en end-df durante 25 años, y en verdad Rombys y Spinetti (también Caride) han detentado el cargo de coordinadores docentes en largos períodos. Pero al no aplicar a la end-df la norma seguida para las otras dos escuelas –designar a un egresado de las mismas– el Consejo ha dado a entender que en toda la producción de egresados en 37 años de actividad y en todo el plantel de docentes no encontró a nadie que pueda asumir el rol de coordinador académico. Un enorme fracaso pedagógico, sería la conclusión. Sin embargo, quienes han sido parte de ese (supuesto) fracaso son colocados nuevamente como coordinadores docentes. Entonces, ¿el cargo llega por el excelente desempeño anterior, o como premio por otro tipo de tareas?
“Históricamente las autoridades de la end-df han sido nombradas primero por los directores de Cultura del mec (…) y luego por el Consejo Directivo del sodre”, informa la citada carta. Confirman así la práctica de los nombramientos “a dedo”, algo que he denunciado siempre que tuve un medio donde hacerlo: en la década del 80 desde la organización gremial de la época y desde El Popular, desde el año 2002 en Brecha, exigiendo concursos y cogobierno. En el caso de estas docentes, dos de ellas entraron por esa “vía histórica” –¿por bailar en elencos de directores o coordinadores?–, y otra por un único mérito que consta en su cédula: su segundo apellido es Ayestarán.
Sobre los testimonios que he presentado y su posible manipulación, en el caso de Caride –otra vez nombrado como coordinador docente– tengo copia de su correo electrónico, del cual transcribí textualmente los dos últimos párrafos que resumen su pensamiento (los testimonios completos no entraban en el espacio acordado). En el caso de Lila Nudelman, ella misma linkeó mi nota en un grupo de Facebook que administra desde Maldonado, y me ha enviado un correo donde manifiesta que lo publicado en Brecha refleja fielmente su pensamiento.{restrict }
Es cierto que Inthamoussu, el 19 de febrero, me planteó por correo electrónico una reunión, a lo que no hice referencia porque él decía que era algo extraoficial. Pero ya que se hizo público, vale la transcripción textual: “Ya pedí autorización para hablar contigo en profundidad porque además mi plan incluye una propuesta que quiero hacerte a ti y a Sheila especialmente por el trabajo que yo considero sin precedentes en el ámbito de la rigurosa investigación académica. Me refiero al Proyecto Ayestarán en danza. Considero que la end-df debería comprometerse más con ustedes y su proyecto. Esto te lo estoy contando extraoficialmente. Es parte de las tres patas del proyecto académico que serán investigación, docencia y creación. Más allá de la nota de Brecha, me gustaría reunirme con ustedes. Cuando regresan a Montevideo?”. No me pareció que durante un intento por recabar datos sobre su nombramiento fuera el mejor momento para discutir sobre esa propuesta, y que primero debía terminar el artículo con total independencia de cualquier planteo de trabajo o colaboración. Igualmente, no me ha vuelto a llamar.
Su proyecto (por lo poco que se ha podido saber fuera de los allegados) parece bueno y no tengo dificultad de entenderlo así, ya que es muy similar a una propuesta que trabajamos Sheila Werosch y yo, durante varios meses y de manera honoraria, con Nelly Goitiño cuando era presidenta del sodre, para elaborar un proyecto que constó de tres documentos que luego acercamos a todos los consejos siguientes (incluso a éste) y que estarán colgados en la web www.equipopraxis.com En los primeros renglones dice:
“Reestructura de la Escuela Nacional de Danzas, División Folklore. Primer resumen (octubre 2005). Temas estructurales:
Integrará una estructura piramidal en el mismo nivel que la División Ballet y la Escuela de Arte Lírico bajo una única dirección general.
Se estructurará por departamentos siguiendo la concepción de: docencia, extensión, investigación, documentación, conservación.
Contará con un claustro integrado por delegados de los docentes, egresados y alumnos.
Los cargos de dirección se llenarán por concurso y serán ocupados por períodos preestablecidos”.
Remarco que la demanda para los nombramientos en mi caso siempre ha sido la misma: concursos y participación de los órdenes. Sigo esperando respuestas a las preguntas formuladas a las autoridades y seguiré también aportando todo lo que pueda para el desarrollo de la danza. Nunca he tenido cargos públicos ni he hecho otra cosa que defender la calidad técnica, la transparencia y la democracia. No tengo nada contra Martín Inthamoussu, fraternalmente creo que se equivocó, pero el tiempo lo dirá. Todos estos años he estado intentando dar participación a la end-df en cada emprendimiento artístico, cultural, pedagógico y de investigación que he realizado (aunque sin obtener respuestas) y cuando esa institución entienda que puedo colaborar en cumplir mejor sus fines, la apoyaré, en tanto mantenga el derecho a expresar mis ideas. {/restrict }