Cosas de padre
- Última actualización en 22 Marzo 2013
- Escrito por: Fabio Guerra
Arnaldo Antunes en Montevideo
El poeta, músico y performer paulista Arnaldo Antunes estuvo aquí presentando la edición en español de su libro Las cosas, en el marco de un proyecto editorial que contrabandeará poesía uruguaya en Brasil, y viceversa,* y habló con Brecha sobre la virginidad de ser padre.
Cola para entrar a un recital de poesía, un lunes a la noche. Vaya. Son las 20.30 del lunes 18 en la puerta del Museo Nacional de Artes Visuales. “Quieren al ex integrante de Titãs y Tribalistas, no al poeta”, conjeturo. En falso. La cola es de quienes no pudieron entrar, porque la sala de actos está colmada. “Vine de lejos”, protesta una chica. Otra, abrazada a su patineta, exhala resignación. Encuentro a un artesano, un psicólogo, escritores, gente de todas las edades, mi vecina de cuadra. A las 20.45 la puerta de la misericordia se abre, para dejar pasar una primera tanda de afortunados al hall, a escuchar. Sobre las 21 consigo entrar con la última remesa, y la voz de centro de volcán de Arnaldo acude a compensar la audición de pie. Más que decir, entona. Y cuando anuncia el fin, la ovación de casi doscientas personas lo impide. Regala varios bises, decreta el final y se escurre en una oficina del museo, de la que entran y salen, con ejemplares autografiados, el Maca y Fonticelli, los uruguayos que lo metieron en este baile.
Espero, en un costado tranquilo, una entrevista que conseguiré al día siguiente, quince minutos antes de que Arnaldo presente su poemario Las cosas (coeditado en español por las editoriales Yaugurú y Grúa Livros, con ilustraciones de su hija Rosa, diseño de Maca y traducción de Héctor Bardanca, Montevideo, 2012) en la Biblioteca Nacional.
Mientras espero, leo. “Todos ellos traían alforjas, que parecían muy pesadas. Amarraron bien sus caballos y uno de ellos se adelantó en dirección a una roca y gritó: ‘¡Ábrete, cerebro!’.” El primer fragmento de Las cosas luce junto a una simpática figura que Rosa delineó cuando era pequeña, sabré después.
Los textos, breves, están confeccionados con la diáfana sequedad que caracteriza, por ejemplo, a un Roberto Juarroz. Y prueban la validez de la inocencia como método de conocimiento. Pero es poesía, así que uno agradece, al niño Antunes, todo lo que el adulto ignora. “Un puente es adonde llueve el río debajo de él”, avisa la página 37.
PADRE, HIJOS Y ESPÍRITU ASOMBRADO. Treinta minutos antes de la presentación en la Biblioteca Nacional hay un considerable número de fieles que aguardan fuera de la sala Julio Castro. Adentro, Arnaldo bebe agua mineral para refrescarse de las conversaciones que atiende, desde ayer, sin pausa. Todo honorario, todo legal.
—¿Cómo llegó tu hija a colaborar con Las cosas?
—Escribí los textos y cuando estaban prontos la invité a dibujar. Le daba alguna indicación, “éste es sobre los árboles”, “éste sobre el sol”, y a alguno se lo leía, porque tenía 3 años cuando hizo esto y yo publiqué el libro. Hoy tiene 23. Lo que me dio ganas de invitarla es que hay un acento infantil en el libro, es una poesía inspirada en el descubrimiento infantil del mundo, permeado de extrañamiento, analogías imprevistas, relaciones que para los adultos pasan desapercibidas. Lo curioso es que años después hice el proceso inverso con el menor de mis cuatro hijos, Tomé. Hoy tiene 11 años, pero cuando tenía 3 decía cosas increíbles como: “A bola só tem curvas” (la pelota sólo tiene curvas). Comencé a coleccionar esas frases, a ilustrarlas, y mucho después, convidado por una editorial, salió un libro con frases de Tomé ilustradas por Arnaldo Antunes.
—No es fácil colocarse ojos de niño. ¿Cómo lo hiciste?{restrict }
—Hay una afinidad natural entre la mirada poética y ese tipo de mirada que aprendimos con los niños. Pero creo que terminé de descubrirla a través de la convivencia con mis hijos, el contacto con esa sensibilidad virgen que renueva nuestra experiencia.
—Sos músico, artista visual, poeta, performer. ¿Qué te identifica?
—Desde la adolescencia hago todo junto, sin preferir ninguna actividad. A poco de empezar a aprender guitarra estaba escribiendo canciones y poemas, así que todo marchó reunido. Me interesé por los grandes músicos brasileños de los setenta, Caetano, Chico, Gilberto Gil, el Tropicalismo impactó mi niñez, y luego los autores modernistas, Carlos Drummond de Andrade, Oswald y Mário de Andrade, Manuel Bandeira; también la poesía concreta, y la de mis contemporáneos. Hoy todas las revistas literarias han migrado a Internet, pero en aquellos tiempos se publicaban muchas. Mis dos pilares son la poesía y la música, mi primer poemario salió en 1981 y la banda Titãs nació en 1982. Durante los diez años que estuve en ella publiqué tres libros de poesía, sin dejar de componer. La poesía, para mí, no tiene un soporte exclusivo, cabe desde en una instalación hasta en un buzo, y la experimento en varios lenguajes.
—¿En cuál sentís que funciona más?
—Todos involucran, en mi caso, el trabajo con la palabra dicha, escrita o cantada; no priorizo ninguno.
—Pero ¿en cuál recibís, como creador, más satisfacciones?
—Cada uno provoca satisfacciones diferentes. Lo que sí extraño cuando no lo tengo, y me llena de energía, es actuar con mi banda. Son momentos de máxima intensidad.
—La música está muy presente, también, cuando leés.
—Ayer ejercité algunas formas, hay muchas. Fue una exploración de los registros vocales que puedo incorporar, creativamente, a los poemas.
—Exploraciones que deleitaron al público.
—Es muy precioso el cariño y la receptividad del público uruguayo, tanto ahora como todas las veces que he venido con la banda.
—¿Tenés explicación para eso?
—Ninguna, sólo felicidad.
* El objetivo de la colección Boca a Boca, coordinada por el artista plástico, poeta y editor Gustavo Wojciechowsky (Maca) y el escritor Alfredo Fonticelli, es publicar y difundir una parte significativa de la literatura creada en Uruguay y Brasil, mediante la edición de títulos y autores representativos de sus culturas y sus letras. En Brasil está editando, en formato bilingüe, a Fernando Cabrera, Marosa di Giorgio, Felisberto Hernández, Felipe Polleri y Henry Trujillo. En Uruguay a Arnaldo Antunes, Beatriz Bracher, João Anzanello Carrascoza, Raimundo Carrero, Rodrigo Lacerda y Carlos Eduardo de Magalhães.
Arnaldo Antunes
Nervios
Arnaldo Augusto Nora Antunes Filhes (San Pablo, 1960) es uno de esos artistas esquivos a las semblanzas breves. Prolífico y con una múltiple y frenética actividad creativa, Antunes es músico, compositor, vj, poeta, videasta, performer y ensayista –estudió letras y lingüística aunque no llegó a recibirse, y sus conocimientos teóricos, respaldo de su poética, se hacen evidentes en los ensayos publicados para Folha de São Paulo– y todo ello más o menos mixturado a lo largo de su carrera.
Es fundamentalmente conocido por su trabajo como compositor y vocalista de Titãs, una de las mejores y más urgidas bandas brasileñas de los años ochenta, y más cerca en el tiempo (2002) por el proyecto Tribalistas, formado junto a sus amigos Marisa Monte y Carlinhos Brown, que daría lugar al exitoso disco homónimo, editado en 53 países y que vendió más de 2.100.000 copias. Su carrera en solitario se inicia con el disco-libro-video Nome (1993), al que le siguieron Ninguém (1996), Um som (1996) y Paradeiro (2001). Más tarde llegaría Saiba (2004), Qualquer (2006), Iê Iê Iê (2009) y Pequeno cidadão (2009).
Sus canciones han sido versionadas por los más importantes músicos de Brasil (Jorge Ben Jor, Rita Lee, Ney Matogrosso, Gilberto Gil, Marisa Monte, Adriana Calcanhoto) y por varios del Plata (Jorge Drexler, Martín Buscaglia, Liliana Herrero). Como poeta y perfomer, Antunes cultivó y promovió el movimiento paulista de poesía concreta en herencia viva de sus admirados Haroldo de Campos y Décio Pignatari, y es reconocido tanto en la poesía contemporánea de su país como en el ámbito latinoamericano, que lo ha antologado en no pocas oportunidades. Entre sus libros se cuentan Ou e (1983), Psia (1986), Tudos (1990), As coisas (1992), 2 ou + corpos no mesmo espaço (1997), Doble duplo (2000), 40 escritos (2000), Outro (2001), Palavra desordem (2002) o ET Eu Tu (2003). {/restrict }

