Brecha Digital

Por la libre

Jesús Franco (1930-2013)

Cuando a fines de 1994 Cinemateca Uruguaya estrenó en la sala La Linterna Mágica una recopilación de los restos, o más bien resquicios, del mítico Don Quijote de Orson Welles, algunos críticos de cine y otros adscriptos orgánicos al “cine culto”, signifique eso lo que signifique, se asombraron, cuando no profirieron un grito de alarma o surgieron muecas de indignación. El responsable del póstumo montaje era, según los créditos, Jesús Franco. Para algunos, un ignoto. Para otros, un advenedizo o, peor, un usurpador. “¿Y ese quién diablos es?”, preguntaron los más ignorantes.“El mismísimo ‘Jess’ Franco, director de muchas películas españolas de terror clase Z”, respondieron los acusadores. “El rival de Paul Naschy”, agregaron los seudoinformados con patente de reventados. “¿Cómo es posible tamaña antinomia?”, preguntaron los primeros y repreguntaron los segundos. “Ni idea”, contestaron, fieles a su falta de, precisamente, ideas, los terceros. 

Entonces saltó, desde la vereda de enfrente, alguno de esos esnobs de los que nunca faltan en semejante debate: “Jesús Franco o Jesse Franco o como se llame [y vaya si supo llamarse desde un inocente J Franco hasta el más presentable Jess Franck, el más anglo James Lee Johnson, el deudor de su apellido materno Franco Manera, el presuntamente internacional David Kuhne o el apócrifo Yogourtu Ungue] es un genio. Revolucionó el cine de terror con variantes eróticas de Drácula y de Frankenstein y con obras maestras como La tumba de los muertos vivientes (1983). También cambió las pautas del porno soft con Gemidos de placer (1982). Y ha combatido a la censura española más y mejor que nadie”. Los primeros, los segundos y los terceros miraron atónitos al esnob, se rieron del apólogo del “cualquiercosismo” y de otras variantes del posmodernismo, se dieron vuelta y se dispusieron a ver el wellesiano homenaje a Cervantes. Concluyeron que, al fin y al cabo, esta “versión” no estaba tan mal y que el montador podrá ser un crápula pero se nota que al menos tiene oficio. E, incluso, conocimientos (de causa). Quién lo hubiera pensado... PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

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