Brecha Digital

“Los que Iban Cantando / Detrás de las voces”

Adelanto exclusivo
Integrado por Jorge Lazaroff, Jorge Bonaldi, Luis Trochón, Jorge di Pólito y Carlos da Silveira (y ocasionalmente por Jorge Galemire, Walter Venencio y Edú “Pitufo” Lombardo), el grupo Los que Iban Cantando existió, con intermitencias, entre 1977 y 1987. Su aparición suele ser considerada uno de los principales detonadores del movimiento que se conoció como Canto Popular –la más masiva de las manifestaciones culturales de resistencia durante la dictadura–.

Los que Iban Cantando / Detrás de las voces, de inminente aparición por Ediciones del tump (824 páginas), obra de nuestro colaborador Guilherme de Alencar Pinto, narra la trayectoria del grupo y de cada uno de sus integrantes como solistas, estudiando la naturaleza de su incidencia, su postura estética y los debates de la época sobre la música popular, al mismo tiempo que ahonda en aspectos de las composiciones, letras, arreglos e interpretaciones, entrelazando historia, historia cultural y musicología.

 

Brecha ofrece como adelanto el siguiente fragmento del libro que se presentará el próximo viernes 26 en la sala de conferencias del teatro Solís, a las 19:30.

Bonaldi (1980) —También hay que masticar y digerir música que viene de Estados Unidos y de Europa, puesto que los montevideanos la estamos escuchando permanentemente. Lo que hay que hacer es integrarla a esta otra realidad cultural. Y, de ese modo, transformarla, apropiársela [Moreira, 1980].
(Circa 2008) —Yo creo que casi todos los cantantes montevideanos, salvo poquitas excepciones, tenemos un pasado roquero y oficinesco, ¿no? Roquero imitativo, pero que servía para –de alguna forma– encontrarte con formas distintas de armonizar y de hacer los ensamblajes guitarrísticos o armónicos de las canciones, que era, de alguna forma, un poco distinta de las canciones folclorísticas que se escuchaban en esa época [Pellicer (inédito) circa 2008].
Si hacia 1975 y 1976 la producción corriente de Canzani, Mateo, Rada y Dino ya no se sentía como rock, mucho menos Los que Iban Cantando. Por esa época, en Uruguay y en el mundo, el concepto original del movimiento de rock se había disipado, y la palabra tendió a tener un uso más restringido, delimitado a la música de volumen fuerte, con guitarra eléctrica distorsionada, bajo, batería haciendo backbeat, diferenciado del pop por un entorno prioritariamente masculino, cierto carácter “duro” y aura “no-comercial”. Muy poco tiempo antes, rock había sido algo mucho más amplio, pautado no por un estilo sino por una actitud libertaria que admitía, justamente, cualquier estilo apto a diferenciarse de lo banal y comercial (o incluso éstos, si presentados en un contexto entrecomillado, que los diferenciara de la actitud lisamente banal y comercial). El siguiente comentario, de un cronista anónimo pero evidentemente compenetrado con el asunto, se refiere a una actuación, en 1974, del grupo maragato de rock Elegía, y muchos de sus aspectos podrían aplicarse perfectamente a una apreciación de Los que Iban Cantando: “Elegía era, en rigor, una microsinfónica, valiéndose de temas breves, con una sólida base armónica y virtuosos arreglos musicales, en la síntesis de mil ritmos y corrientes cuya amalgama atisba claramente el complejo hallazgo de lo propio, partiendo de nociones cultas y claras sobre el uso de cuerdas, voces, cueros y metales, sin finales agónicos, predecibles, reiterativos, sino por momentos abruptos, en un corte transversal que deja la imagen última de una agreste y cruda radiografía del tema. (...)
Elegía, a diferencia incluso de muchos grupos de seudorock, no le canta al hombre de la cintura para abajo, sino que, en un acto de ejemplar valentía profesional y señalada progresión musical, le canta de la cintura hacia arriba, lanzando un destello en lo que, se creía, era el ocaso postrero de nuestra música, al opacarse, emigrar o disolverse sus primeros exponentes.” Diario La Mañana, 10-VIII-74, “Nace en el Interior el nuevo milagro musical uruguayo/Elegía”.
La postura y el trabajo de Los que Iban encajaban perfectamente en el ideario manifestado, por citar un ejemplo cercano, en “Para hacer música, para hacer”,1 especie de manifiesto del rock progresivo uruguayo: “No es preciso andar con ropas raras (...)/ no hace falta el pelo ni la barba/ ni tampoco fumar ambientex/ para hacer música (...). Tienes que saber un acorde invertir/ tienes que escuchar un poco a Juan Sebastián./ No cantes en gringo, no te entienden./ Por mucho que grites, grites, grites (...)./ No hace falta tener mil equipos/ es tu alma que debe sonar./ De qué sirven violas importadas/ si no sabes qué es afinar”. La canción deja claro que lo prioritario es tener una actitud seria, sincera, preo­cupada por la solvencia musical y con cierta cultura musical general (“escuchar un poco a Juan Sebastián”), aceptando incluso la posibilidad de una música con poco volumen (aparte de que “no hace falta tener mil equipos”, lo de “Por mucho que grites, grites” otorga un lugar dispensable al bochinche). La pose, la vida bohemia, las drogas, no son relevantes, si es que no se excluyen ante la demanda de seriedad. El “No cantes en gringo” se puede trasladar o extender a lo musical (los tres conjuntos que grabaron la canción tenían una evidente búsqueda de identidad musical). El verso que omití de la cita arriba (“No hace falta tener todos los libros del Che”) quizá fuera el único que alguno de los integrantes de Los que Iban Cantando o de su público podría llegar a objetar, pensando que sí conviene consumir el máximo posible de literatura revolucionaria, aunque podrían compartir el que la opción política no es suficiente, y hay que traducirla según ciertas coordenadas político-ideológico-estéticas a la canción y al espectáculo.
Cuando, en sus comunicados de prensa, Los que Iban insistieron en el aspecto “joven”, estaban operando sobre un concepto acaparado por la música beat (rock o pop), ante lo cual la mayor parte de los espacios musicales tendieron a reacomodarse asumiéndose como “no-jóvenes”. En la Rural del Prado de 1975 los folcloristas (Los Nocheros, Amalia de la Vega, Hermanos Ábalos, Cantata Histórica, Maruja Cuadros, Aníbal Pardeiro padre e hijo) actuaban en una Pulpería de la Amistad, mientras que en un Pabellón de la Juventud estaban los grupos beat (Los Linces, Banana, Hojas, Andrómeda, Ángel) [El País, 30-XI-75].
Con ese énfasis en lo juvenil, Los que Iban hacían un doble gesto de, por un lado, acercarse a una parte del público afín a la estética roquera, y por otro lado recuperar para una música no específicamente roquera los atributos positivos de la juventud (sano, fresco, activo, con más futuro que pasado).
Había mucho de un espíritu anárquico en el rock, y los mismos elementos que pueden verse como “anarco-tupamaros” en la ideología y modo de accionar de Los que Iban, pueden verse también como roqueros. La estructura de “grupo de trabajo”, por ejemplo, tiene como modelos a Crosby, Stills, Nash & Young y, en forma aun más neta, los Beatles de la etapa del “álbum blanco” (1968), en que cada uno de los integrantes del grupo asumía el protagonismo de sus composiciones, quedando los demás como colaboradores. El víncu­­lo con el “álbum blanco” estaba reforzado por la carátula del disco de Los que Iban, que también ostentaba el vacío blanco y tenía el título dispuesto en forma muy discreta, casi no visible, en el cuadrante inferior derecho, pudiendo verse las fotos de los cuatro titulares recién en el pliego central del álbum.
Incluso en el concepto escénico, los antecedentes roqueros contaban como una referencia:

Da Silveira (1997) —Tratábamos de meter chistes como para alivianar la carga de muchas canciones, o para establecer como una cosa global, como que un espectáculo de música en vivo no era solamente un espectáculo de música, sino una acción teatral. Un poco como hacen los Rolling Stones, si querés, con mucha más plata. No van a tocar simplemente: se mueven de determinada manera, bailan… Porque podían muy bien tocar la música de ellos quedándose quietitos en una silla, como Muddy Waters o Viglietti [Pinto (inédito) 1997b].
Capaz que muy pocos fueron conscientes de los elementos roqueros en la música de Los que Iban. Pero el rock original estaba cerca en el tiempo y presente en Bonaldi, Lazaroff, Da Silveira y Trochón como para que algunos observadores establecieran la conexión. En 1978 Silvia Tron se refería a los espectáculos de Contraviento y Los que Iban Cantando en el Circular como “dos opciones de música pop” y enfatizaba las “plateas llenas de bote a bote, formadas por adolescentes enardecidos”, un éxito que “señala uno de los acontecimientos más auspiciosos del mundo de la música joven de nuestro país”. Para la cronista, se trata de “herederos del Kinto y de Totem”, una apreciación que puede estar, en el caso de Los que Iban, un poco torcida por el hecho de que ella los está describiendo globalmente junto a Contraviento, y su visión del fenómeno la hace anticipar “una esperable descarga de decibeles”, algo que parece exceder la descripción de un espectáculo totalmente desenchufado. Pero Silvia Tron es consciente del tipo de música que practican y de la presencia de géneros nacionales y regionales, que la lleva a vincularlos con Arco Iris y Los Jaivas [Tron, 1978].
Así como, en otra generación, Viglietti había sido el cantor de protesta folclorista preferido por los roqueros, en el Canto Popular Los que Iban Cantando sería uno de los grupos que interesaban a escuchas habituales de rock que no sentían interés por músicas realizadas en otros moldes. Fue el caso, por ejemplo, de Raúl Buzó, curtidor de Rada, Mateo y Moody Blues: un amigo lo llevó a la grabación de “un grupo que grababa y que había invitado gente para dar la idea de un recital en vivo”, y en esa ocasión escuchó por primera vez y supo de la existencia de Los que Iban Cantando. El impacto que le produjeron lo llevó a volcarse a “una cosa que fuera más nuestra, más de por acá”, y hacia 1983, cuando ya era uno de los “nuevos” más prometedores, tenía a Trochón entre sus cinco grandes referentes (junto a Maslíah, Darnauchans, Roos y Mateo) [Canto popular, setiembre, 1983]... PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

1. De Miguel Livichich. En El Sindykato, simple Sondor, 50155, 1971. También en Miguel y el Comité, Para hacer música, para hacer, Sondor, 33123 (LP), 1971 (reed. en CD Posdata/Sondor, S 1026, 1999, y Lion, 647, Estados Unidos, 2011; la canción está disponible también en, varios, El sonido de la historia vol.2/Un panorama de la cultura popular uruguaya desde el archivo, Sondor/CSIC/EUM, 8.300, 2007), y en Montevideo Blues, Montevideo Blues, Macondo, GAM 551, 1972 (reed. en CD Lion, 614, Estados Unidos, 2007). Incidentalmente, es curioso observar que la foto promocional de la nueva reunión de Los que Iban en 1987 es el mismísimo concepto de la tapa del simple de Miguel y el Comité [Ver reproducción en Peláez, 2004, pag.85]
2. La canción es la misma (The Song Remains the Same) se estrenó en Uruguay en marzo de 1978.
3. Piénsese, por tirar un par de ejemplos entre muchos posibles, en el final abrupto de “Hasta cuando está” y en la llevada repetitiva casi mecánica (aunque con pequeñas alteraciones en el curso) en “La carta” [en cd Canciones reencontradas en París, Warner, 857380321-2, Chile, 1999].
4. En The Beatles, Revolver, 1966.
5. En Pink Floyd, A Saucerful of Secrets, 1968.
6. Aquí también hay, de cualquier manera, algún antecedente roquero, como la Incredible String Band, o el disco de Lennon Plastic Ono Band (1971).
Fuentes citadas en el fragmento
Canto Popular, setiembre de 1983. “Un ‘nuevo’: Raúl Buzó” (entrevista a Raúl Buzó), pág 31.
Moreira, Hilia, 1980. “Los que Van Cantando Juntos: la búsqueda de una identidad” (entrevista a Los que Iban Cantando), El Día, recorte sin fecha en AJB.
Tron, Silvia, 1978. “Los que siguen cantando, Contraviento y con calidad”, El Día, 14-VI-78.
Fuentes inéditas
Pellicer, Juan, circa 2008. Entrevista original a Bonaldi, para Pellicer, 2009.
Pinto, Guilherme de Alencar, 1997b. Entrevista a Carlos da Silveira, 19-IV-97.

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