Desconocidos, a mí

Con Federico Meneses y Mauricio Conde

Diez años atrás el diseñador gráfico Federico Meneses comenzó a difundir, mediante correos con la grifa Óbolocultural, lo que hacían sus amigos. Cuando llegó a los 60 mil contactos pensó en mejorar la oferta y creó Cooltivarte.com, página por la que hoy circula un generoso caudal de cultura uruguaya poco visible en las redes, y en la vida. Reforzada con la incorporación del licenciado en comunicación Mauricio Conde y otros colaboradores honorarios, Cooltivarte recibe de 300 a 500 visitas diarias.

—¿Por qué pasaste de los correos a una página?

F M —Los servidores empezaron a limitar el número de los que podía acumular en un solo envío, Google 500, Adinet 2 mil, y yo tenía una base de datos de 60 mil usuarios. Se impuso reunir toda la información en un solo lugar para que tanto los usuarios que ya recibían correos, como los que manifestaban interés en acceder a ella, entraran allí. Todo esto arrancó en 2003, y en 2010 conocí a Mauricio, licenciado en comunicación, que me ayudó a calificar los contenidos perfilándolos hacia lo periodístico.
—Insisto en tus razones, uno puede vivir intercambiando correos sin complicarse con una página.
F M —En 2003 comenzábamos a salir de la crisis de 2002. Mi hermano es músico, tengo amigos poetas, y los medios, por lo menos entonces, sólo difundían a los consagrados. Uno de mis amigos es el poeta Martín Barea, que hace años organiza el ciclo de lecturas “Ronda de poetas”; cuando empezó, los medios le daban cero pelota. A mi hermano, que tiene una banda, le pasaba igual. Comencé a mandar correos difundiendo lo que hacían y rápidamente, en un típico comportamiento de red, se repartieron. Empezaron a llegarme correos de interesados en que los agregara como contactos y otros con varias direcciones abiertas, sugiriéndome incorporarlas porque “son todos de literatura, y quieren saber dónde y cuándo hay lecturas”, decían.
—¿De qué “palo” venís?
F M —Soy diseñador gráfico, diseñador web y fotógrafo; y estoy aprendiendo, con Mauricio, comunicación (risas).
M C —Ambos usamos esta plataforma para aprender. Muchas cosas se nos ocurren sobre la marcha, como la idea de los ciclos, por ejemplo. Los primeros fueron sobre pintura y fotografía, a los que agregamos teatro, con entrevistas a actores y actrices.
—¿Qué explica que un proyecto artesanal haya cumplido una década?
F M —Bueno, desde la época de los correos hubo muchas opiniones favorables, evaluaciones positivas. De repente aparecían correos de Argentina, y países de la región, saludando y felicitando este laburo. Ponele que el factor ego fue importante (ríe), y el comprobar que los propios usuarios, a través de su reconocimiento, otorgaron a esto una dimensión que rebasó el objetivo inicial de propalar actividades de mis amigos. La identidad actual de Cooltivarte, entonces, no es tanto la de agenda cultural, aunque en parte la mantenga, sino de espacio de profundización en la vida y obra de diversos artistas uruguayos. En especial los que tienen poca prensa y los que, reconocidos o no, participan en programas o movidas que acercan la cultura a sectores que no acceden a ella.
MC— Nos percatamos de que teníamos a un músico, por ejemplo, anunciado casi todas las semanas en cartelera, pero no sabíamos nada sobre él. Inauguramos, entonces, el ciclo de entrevistas.
—¿Con qué criterio se guían para elegir en el vasto campo de los artistas poco difundidos?
FM —Son criterios variables y están muy relacionados con nuestras propias redes sociales. La primera entrevista del ciclo de teatro fue a la actriz Carla Moscatelli, porque aparte de figurar en mi base de datos es una de las artistas con la que más intercambio en Facebook.
MC —Y otro detalle, con Carla es que nos enteramos que está en un programa de la Intendencia que lleva teatro a los barrios, y eso conecta con el espíritu de Cooltivarte que recién comentábamos.
—¿Todo el equipo es honorario?
—Por unanimidad. El año pasado entramos a los Fondos de Incentivo Cultural del mec, pero como vivimos de laburos formales y no de la página, nunca encontramos tiempo para salir a buscar espónsores, tarea que, de acuerdo a las bases de esos fondos, es responsabilidad de los postulantes. Y la incorporación de colaboradores le dio continuidad a la calificación de contenidos. Un ejemplo es el estudiante de cine Agustín Fagetti, al cual un profesor le recomendó entrar en Cooltivarte para encontrar textos sobre cine. Lo hizo, se enganchó a escribir para la página como colaborador honorario y ahora, gracias a la frecuencia y cantidad de notas que escribe para la página, ingresará a la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay.

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