Señor Cine Cubano

Alfredo Guevara (1925-2013)
La gran historia del cine la escribieron y, se supone, la seguirán escribiendo los artistas. Pero no sólo ellos, y no solos ellos. Al igual que lo que ocurre con las otras disciplinas artísticas, los creadores que se valen del cine para expresarse necesitan un ámbito adecuado donde desarrollar su oficio, su sabiduría, su talento. En el submundo capitalista, el ámbito lo proveen, con mucha, regular o poca aptitud, las empresas, las empresas productoras, los humanos productores, los financistas y, subsidiariamente, los estados. En el submundo socialista, que en rigor nunca fue ni en esta materia ni en las demás demasiado distinto del otro, el ámbito es provisto, al menos lo era cuando las cosas funcionaban más o menos bien o eso parecía, por el Estado y la sociedad civil. 

El cine cubano que emergió junto a la revolución triunfante del 1 de enero de 1959, y de la cual su viabilidad era una de sus consignas más queridas por todos los revolucionarios, no sólo por los más intelectuales, ha sido y sigue siendo el fruto de la inspiración y del trabajo de artistas como los directores Tomás Gutiérrez Alea, Sara Gómez, Humberto Solás, Santiago Álvarez y Fernando Pérez, los actores Jorge Perugorría y Mirtha Ibarra, el montajista Nelson Rodríguez, el fotógrafo Livio Delgado, y varios más. Fueron ellos quienes hicieron Memorias del subdesarrollo (1968), Fresa y chocolate (1993) y Suite Habana (2003) entre un centenar largo de obras ora memorables, ora estimables.
Pero esos talentos no nacieron en un limbo. Hubo y hay, a su alrededor, un instituto oficial, llamado icaic, que a partir del mismísimo abril de 1959 produjo, prohijó, cuidó, distribuyó, difundió e hizo posible el cine que esos hombres y mujeres lograron concretar. También hubo y hay a sus alrededores un festival, el Internacional de La Habana, que desde 1979 en adelante reunió a lo más granado del mundo cinematográfico latinoamericano con los creadores y espectadores cubanos. Y fundaciones, escuelas, institutos y empresas que ataron cabos cubanos con el resto del continente, con España, con Europa oriental, con Europa occidental. Todo lo cual compone un engranaje social, público y estatal que, como todo engranaje, posee la suficiente capacidad para ayudar, facilitar, perturbar o censurar acciones concretas. Pues bien: este engranaje ha funcionado y continúa funcionando, más allá de su intimidad ideológica y práctica con la revolución, con todo lo que eso implica, bastante bien; mucho mejor, en todo caso, que en la mayoría de los demás países de dentro y fuera del continente. Ha propuesto mucho y censurado poco, o nada. Ha resistido con éxito los embates de la burocracia sin abdicar de los principios revolucionarios. Ha tendido redes con el mundo exterior sin renegar de las apetencias y gustos del público cubano. Ese engranaje, cuya cabeza visible es el icaic, no tiene dueño, pero sí mentor. No tiene dictador, pero sí alguien que lo hizo funcionar, a como diere lugar, contra viento y marea. Ese hombre se llama Alfredo Guevara y acaba de fallecer, a los 87 años de edad, dejando tras sí una obra magna que no lleva su nombre, y acaso debería llevarla.
Alfredo Guevara hizo todo por los demás, figurando mucho en términos de poder real y sin figurar nada en los créditos de las películas, total para qué. Fue, porque quiso serlo, porque renunció a la gloria de las carteleras, el gran facilitador, el gran propulsor. Vayan estos botones de comprobación, más que de muestra. Estudiante de filosofía y letras en la Universidad de La Habana de la década del 40, se convierte rápidamente en un modelo de dirigente comprometido, informado, culto y activo. En los años cincuenta se hace amigo de su contemporáneo Fidel Castro, de quien se convierte en uno de sus educadores teóricos sui géneris, así como de la bohemia artística y tan opositora de la dictadura de Batista de entonces como el propio Fidel: el músico Leo Brouwer, el cineasta “Titón” Gutiérrez Alea, los .. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

Текстиль для дома, Вышивка, Фурнитура, Ткани
автоновости