Brecha Digital

Mami, Zabala me habló

Con Lucía García
Hacer teatro histórico es peliagudo, en tanto obliga a servir a dos patrones celosos. Hacer teatro histórico para niños es lograr que el chancho chifle, tarea que hace nueve años entretiene al grupo Teatro en el Ruedo,* orientado a población escolar. Este mes fijó domicilio en el Museo del Carnaval, anota la actriz Lucía García, inminente profesora de historia e integrante de esta cuadrilla que muestra, con humor propio, que nuestros antepasados también fueron gente.

 

—¿Acompañantes?

—Christian Fall, Ernesto Soca, Carolina Rebollosa, Rafael Maciel.
—¿Cuándo arrancaron?
—En 2004 yo estaba haciendo teatro y profesorado de historia en el ipa –me quedan cuatro exámenes para egresar– y con Ernesto Soca entramos al Museo Histórico Nacional Casa de Rivera, donde vimos a un grupo de niños y a su docente aburriéndose en una visita. Eso nos motivó a proponer una visita teatralizada que funcionó, y allí estuvimos dos años. Luego el historiador Alejandro Giménez, que trabaja en el museo y también en el espacio cultural Al Pie de la Muralla, nos contactó con su directora, Adriana Careaga, que nos pidió montar allí una obra sobre la fundación de Montevideo. Ahí salió Montevideo, qué lindo te veo, estrenada en 2005.
—¿Para niños en general?
—Básicamente escolares. Ahora nos establecimos en el Museo del Carnaval, donde estrenaremos una obra sobre ese género luego de las vacaciones de julio, mientras por primera vez confiamos a dos escritores externos, Maximiliano Xicart y Martín Perrone, una obra sobre las Instrucciones del año XIII. Para la conmemoración del bicentenario de la revolución artiguista hicimos otro montaje, Caso 1811, que fue una explosión desde todo punto de vista, empezando por la diversidad de escuelas y realidades que nos permitió conocer.
—¿En Montevideo?
—Y parte de Canelones, Montevideo rural y localidades del Interior. Teníamos ganas de ir a las escuelas; son muchas las que, por distintas razones, no pueden asistir a un teatro. Ojo, nos parece bárbaro que vayan, pero si se les complica está bueno que tengan la opción de recibirlo. Caso 1811 resultó un hallazgo; por primera vez teníamos una propuesta itinerante que cabía en dos valijitas, y que nos vinculó con un montón de gente ávida de recibir arte y cultura, y con escolares de sexto año que nunca habían visto teatro. La organización Gurises Unidos, a su vez, nos llevó a las escuelas de contexto crítico que atienden, y el Programa Ciudadanía Cultural del mec también financió funciones en escuelas alejadas de los centros urbanos. Otras dos obras que hicimos fueron Montevideo sitiada y El tesoro del Plata, que retoma la fundación de Montevideo pero desde la mirada del indígena. Y a partir de la demanda de las escuelas creamos Las aventuras de Itanú, dirigida a preescolares y niños de 2 a 5 años. Es una propuesta que incorpora títeres y juega con elementos visuales.
—¿Cómo se sostienen?
—Al igual que cualquier grupo teatral independiente dependemos sólo de nosotros, y de que las escuelas, vía comisión fomento o aporte de los escolares, compren funciones.
—¿A costo accesible?
—Sí, 4.500 pesos la función. Con una platea de 150 niños trabajamos bien, si son más de 300 ya se desvirtúa un poco, pero igual lo hacemos. Con 20 o 30 pesos por niño cubren la función ... PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

 

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