El dominio de la animación

No debe de existir una serie que cumpla tan bien con la consigna del “espectáculo familiar”. Así como su predecesora, Avatar. El último maestro aire (2005), esta nueva Avatar. La leyenda de Korra puede ser disfrutada indistintamente por niños y niñas de todas las edades, por sus hermanos adolescentes, sus padres, sus abuelos. Y es que la fórmula es explosiva: acción, humor, suspenso, drama, algo de romance, algo de política.

No hay como una historia épica-fantástica bien narrada, ambientada en un universo alternativo pero de reglas coherentes y claras, en el que se despliega una impactante batalla entre las fuerzas del bien y las del mal. Un guión y una idea concebidas por americanos es animada en Corea del Sur, con una clarísima influencia del anime –especialmente de las películas del maestro Hayao Miyazaki (Nausicaa, La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro)–. La combinación no podía ser más atractiva.
Aquí han pasado 70 años desde los hechos narrados en la anterior entrega. Los personajes de aquélla han muerto, con la única excepción de Katara, hoy una anciana, y los personajes centrales son hijos o nietos de los antiguos héroes. La nueva Avatar, la encargada de evitar los abusos entre naciones, la responsable de traer cierto equilibrio al mundo, y la única maestra capaz de dominar los cuatro elementos simultáneamente –a diferencia de los otros maestros, que pueden desarrollar un solo poder– es Korra, una adolescente rebelde con ciertos problemas de ansiedad, pero de una sensibilidad especial para actuar ante situaciones de abuso de poder o de profunda injusticia.
La acción se desarrolla en una muy vistosa Ciudad República, una capital diseñada en detalle e inspirada a nivel edilicio en la Shanghai de los años veinte y treinta, en Hong Kong y en Manhattan, pero también en la geografía en que se sitúa Vancouver, una hermosa península con montañas a su alrededor. Allí coexisten mafias criminales –una versión muy interesante del hampa, con maestros que utilizan sus habilidades para sembrar el horror en las calles–, un cuerpo de policía de elite conformado por maestros-metal –maestros-tierra que desarrollaron sus capacidades al punto de poder dominar también los componentes intrínsecos a los metales y moverlos a su antojo– y una temible secta de “igualitarios”, algo así como una logia revolucionaria de humanos carentes de poderes que quieren acabar con el dominio de los maestros.
La excelencia actual de las series también está presente en el terreno de la acción y las aventuras, y esta es una prueba de ello. Y Korra no sólo ha colmado las altas expectativas de los fans, sino que hasta logró superarlas. n

 

* The legend of Korra, Estados Unidos, 2012.

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