La ciudad y el diálogo de sordos

La política del borrón y cuenta nueva

Los distintos modelos de ciudad adoptados por la academia y las políticas urbanísticas en el siglo xx, pero sobre todo la lógica de sustitución de unos por otros, son el tema de este libro.* Apoyándose en las filosofías de Kuhn y Lakatos su autora busca saber si el recambio se da por un análisis racional o si se trata de modas o adhesiones cuasi religiosas. El resultado permite reflexionar más allá del urbanismo, sobre las dificultades presentes en Uruguay para trazar políticas públicas de largo aliento respecto a casi cualquier tema.

 

Las ideas urbanas que se sucedieron en los últimos cien años en el país, defendidas desde la academia y utilizadas por los gobiernos en planes y programas territoriales, siguieron una lógica de sustitución de “hilos rotos”: un nuevo modelo remplaza al vigente, no por comprobada superioridad o por fracaso del esquema anterior, sino por su capacidad persuasiva para imponerse. Así el devenir de las ideas urbanas está signado por un “culto del remplazo”, el cual funciona como “conversión repentina (sin) fundamentos lógicos ni empíricos”. Esta lógica dificulta una acumulación teórica y práctica en materia urbanística y es en sí misma ahistórica, porque cada nuevo modelo se impone negando cualquier aporte de su predecesor, en una dinámica de “borrón y cuenta nueva” que complica cualquier aprendizaje. A esa conclusión arriba Laura Alemán, arquitecta e investigadora del Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura, en Hilos rotos. Ideas de ciudad en el Uruguay del siglo xx. Se trata de la investigación para su tesis de maestría en ordenamiento territorial y desarrollo urbano, que mereció el Premio Nacional de Literatura 2011. El trabajo parte de una percepción inicial acerca de la dificultad que ha existido en el país para hilvanar una política urbanística que se apoye en los aportes y las enseñanzas de las distintas ideas sobre la cuestión. El título “Hilos rotos” grafica esa dinámica que no permite sedimentación o acumulación. Según explica Alemán, los modelos urbanísticos han funcionado como “enclaves autónomos” que discurren bajo un pulso similar al de la moda. Por esto mismo la lógica es “científicamente estéril”. Si bien ello ha generado preocupación en la comunidad académica, no derivó en ninguna reflexión o estudio, sostiene la autora. De allí la pertinencia del enfoque. Para confirmar la lógica de sustitución descrita, la investigación se vale de la epistemología, y concretamente de los análisis de Thomas Kuhn y de Imre Lakatos sobre las razones que llevan al cambio de paradigmas científicos. En La estructura de las revoluciones científicas (1962) Kuhn cuestiona la racionalidad de la “evolución” del conocimiento científico, afirmando que ante dos teorías rivales no existe un algoritmo que permita resolver de forma concluyente cuál es la correcta, y que en la caída de un paradigma y su sustitución por otro operan factores sociológicos o psicológicos antes que racionales. Esto es en parte porque los paradigmas rivales no hablan el mismo idioma (no tratan sobre los mismos problemas) y como son lógicas inconmensurables, refieren a modos incompatibles de ver o comprender el mundo. Por su parte Lakatos formula hacia 1975 una teoría que busca rehabilitar la racionalidad científica frente a las críticas de Kuhn. Ve la ciencia como una actividad racional, y afirma que el contenido empírico de una teoría es relevante para su aceptación o rechazo. Igual coincide en que el proceso de verificación no es concluyente para aceptar una teoría o rechazarla. Según él los “programas de investigación científica” protegen el “núcleo duro” de un paradigma (por ejemplo la existencia del inconsciente en el psicoanálisis) mediante mecanismos donde entran a jugar convicciones subjetivas e intersubjetivas (incluso ante evidencia empírica negativa). La caída del núcleo duro y del programa ocurre cuando éste se vuelve regresivo y es superado por un rival en su capacidad de predecir o explicar los hechos. A partir de esos “anteojos”, Alemán describe el mecanismo de remplazo de los modelos de ciudad, analizando si el cambio opera como un hiato (sin diálogo entre los modelos en pugna), en una suerte de conversión mística kuhniana, o si, como afirma Lakatos, el remplazo es el fruto legítimo de elecciones racionalmente justificables. Cinco ideas de ciudad. El libro identifica cinco grandes relatos sobre lo que se ha pensado y se ha dicho de la ciudad. De un modo gráfico y poético, la autora presenta esos modelos señalando para cada uno su origen en los países centrales, los actores locales que lo adoptan e impulsan y sus cristalizaciones en la academia y las políticas públicas. El primer modelo, al que denomina “Belleza” (1890-1930), hunde sus raíces en el barroco francés (si bien podría remontarse más atrás, la formulación que llegó a estas tierras fue la del París imperial de Haussmann). Se trata del urbanismo esteticista que busca una ciudad “bella y sana”, con grandes avenidas, bulevares y parques que modifiquen (corten) el tradicional damero colonial y embellezcan la ciudad con una nueva trama “limpia y clara”. A nivel institucional este modelo se corresponde con la creación de la Sección Embellecimiento de Pueblos y Ciudades, del Ministerio de Obras Públicas (1911), y la Cátedra de Trazado de Ciudades y Arquitectura Paisajista (1918). Ambos tendrán como figura de referencia al arquitecto Raúl Lerena Acevedo. Varios planes y proyectos plasmaron estas ideas. .. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

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