Brecha Digital

El encanto de lo familiar

Norah Jones en Montevideo

La cantante estadounidense Norah Jones, que con sus canciones con toques de jazz y  pop se convirtió en un inesperado fenómeno masivo, estará en Montevideo el próximo 7 de diciembre* completando un año lleno de visitas internacionales importantes.

 

Es muy probable que cuando Blue Note, legendario sello de jazz absorbido por el grupo Universal, puso los ojos en la desconocida Norah Jones, pensara en ampliar un poco su público con una artista joven que si bien tenía cierta escuela jazzera, estaba más cercana al pop. Pero ni el más optimista debe haber soñado con tener a alguien que vendiera cerca de 20 millones de discos en un momento en el que la industria discográfica comenzaba su declive.
Los éxitos masivos siempre son difíciles de explicar. Uno puede ver a la distancia que muchas cosas se alinearon para que Come Away With Me (2002), el álbum debut de Norah Jones, pegara de la manera en que lo hizo. Pero igual sigue siendo un fenómeno raro que un álbum de canciones acústicas, con toques folk y country y una pátina de jazz se haya convertido en uno de los discos más exitosos de la década de 2000.
Más allá de la hermosa voz de Jones, de los excelentes arreglos y producción, de la sabia combinación de músicos y de la astuta combinación de canciones originales con algunos clásicos, hay algo en ese disco que generó el plus. Uno de los posibles secretos es que suena familiar y conocido al mismo tiempo, sin sonar repetido o demasiado parecido a otra cosa. En un momento en que la música popular comenzaba a mirar hacia atrás, como intentando sintetizar la cantidad de información vertida en la última mitad del siglo xx, una jovencita de 23 años pareció encontrar la clave al hacer un disco que suena clásico sin parecer viejo, y que suena tradicional sin ser acartonado. Es verdad, no hay ninguna novedad en las canciones de Come Away With Me, pero sí una frescura que suena a la vez tradicional y nueva. Con canciones de integrantes de su banda, alguna composición propia y un par de clásicos del cancionero estadounidense, Jones hizo el disco que, al parecer, mucha gente quería escuchar.

Asuntos de familia. No hay artículo que no nombre las particulares raíces familiares de Norah Jones, y éste no va a ser la excepción, claro. Jones es hija de una promotora de espectáculos, Sue Jones, y del legendario Ravi Shankar, el compositor y sitarista que se convirtió en uno de los músicos indios más conocidos en Occidente gracias a su relación con los Beatles –particularmente con George Harrison– en la década del 60. Es sin dudas un linaje muy especial, pero la influencia de Ravi en la vida de Norah es relativa, ya que el padre estuvo poco presente en su infancia y adolescencia. De hecho, como se habrá apreciado, Norah lleva el apellido de su madre y en su adolescencia eliminó oficialmente su primer nombre, Geetali, que daba cuenta de su ascendencia india. Pero, obviamente, se crió en un ambiente musical. Estudió música y artes desde pequeña y se destacó como pianista y cantante en su adolescencia.
De su Nueva York natal se mudó a Dallas con su madre, donde estudió en la Universidad de North Texas, se licenció en piano y ganó como estudiante el premio a mejor vocalista de jazz un par de años y el de mejor composición original. En 1999 volvió a radicarse en Nueva York, donde comenzó su carrera musical tocando con varios músicos y armando una banda con Lee Alexander, Jesse Harris, Adam Levy, Richard Julian, Daru Oda y Andrew Borger, que la seguirían acompañando, en su disco debut y en su posterior carrera como intérprete.

CrÍticas. Siempre es difícil superar un debut exitoso y la dificultad se multiplica exponencialmente cuanto mayor sea ese suceso. Norah Jones tomó el camino aparentemente más sencillo, que fue hacer un álbum muy parecido al anterior. Lo interesante es que lo hizo tan bien que artísticamente superó a su predecesor. Feels Like Home (2004) es también un disco acústico, de canciones amables, con más presencia de Jones como compositora, pero casi con el mismo equipo de gente, donde vuelve a sobresalir la sapiencia del enorme productor Arif Mardin (con un pasado con Aretha Franklin, Roberta Flack, Queen y los Bee Gees) entendiendo perfectamente la música de Jones y dando el toque de sofisticación justo, sin quitar frescura a su música. La mezcla de baladas acústicas con un poco menos de jazz y más de country y folk hizo del álbum otro enorme éxito que compitió, en récords de ventas, con artistas como Britney Spears y Eminem.
Es siempre así: cuanto más alto suba un artista, más gente va a estar pendiente de marcar errores, caídas o estancamientos. Pero no hay una relación exactamente directa entre la popularidad de una propuesta musical y el rechazo más o menos masivo que genera como reacción. En el medio suceden cosas intangibles, que pueden darse por la sobreexposición, la muy subjetiva autenticidad –o la falta de ella– y la originalidad o no de una propuesta.
Jones nunca fue una artista demasiado apreciada por la crítica musical. Las acusaciones de hacer música “aburrida” y “complaciente” estuvieron siempre presentes. Hacer una música que guste a casi todo el mundo nunca paga bien en ciertos círculos. Norah Jones puede no ser demasiado original, puede compartirse que después de pasado el encantamiento de su voz y la bella y sencilla producción, sus dos primeros discos suenen repetidos y faltos de novedad. Pero sus canciones tienen gancho respetando la inteligencia del oyente, y se volvieron enormemente populares por mérito propio. No hubo intermediarios mediáticos en el asunto; Jones no necesitó grandes puestas en escena ni escándalos en la prensa para vender su producto. Fue el encanto de su música el que llegó a un enorme número de personas.

cambios. En los años siguientes Norah Jones mostró ser además una artista muy inquieta. Ya sea colaborando con una enorme variedad de colegas, desde Ray Charles hasta la banda de rock Foo Fighters, pasando por la experimentación pop del cantante de Faith No More, Mike Patton, y su proyecto Peeping Tom, los músicos de hip hop Q-tip y Outkast y el pianista Herbie Hancock, o siendo parte de proyectos paralelos a su carera solista, como la banda de country alternativa The Little Willies o el grupo semipunk El Madmo. A la vez se estrenó como actriz cinematográfica, nada menos que de la mano de Wong Kar-wai en el filme My Blueberry Nights, de 2007.
También sus propios discos solistas comenzaron a mostrar su variedad e intereses musicales.
Su tercer disco, Not Too Late (2007), grabado en gran parte en su estudio casero junto al bajista de su banda y entonces pareja, Lee Alexander, mostró un costado aun más despojado y personal de la artista. The Fall, de 2009, es más roquero y bastante más oscuro que sus discos anteriores.
Entre sus muchos trabajos colaborativos, Jones participó como cantante en 2011 del disco Rome, un proyecto del productor Brian Burton –más conocido como Danger Mouse– y el compositor italiano Daniele Luppi. Mucha gente que tal vez no estaba al tanto de las colaboraciones anteriores se mostró sorprendida de que Jones trabajara con Danger Mouse como productor de su nuevo disco.
Danger Mouse se dio a conocer en 2004 con una colección de mashups (mezcla de canciones superpuestas que intentan crear una nueva obra) piratas llamado The Grey Album, que combinaba la música de los Beatles y Jay-Z.
A partir de allí se hizo un nombre como productor trabajando con gente como Beck, Gorillaz y Black Keys, convirtiéndose en una figura más popular con el proyecto Gnarls Barkley con el músico Cee Lo Green.
El resultado del trabajo en conjunto (Burton no fue sólo el productor sino que es el co-compositor de todas las canciones junto a Jones) fue el álbum Little Broken Hearts, editado en abril de este año. El disco no se aparta tanto del universo habitual de Jones, aunque muestra timbres diferentes y una concepción sonora un poco más sucia que la de sus discos anteriores. El resultado final es muy bueno y seguramente, aunque pudo acercar a su mundo a oyentes más alternativos, no apartó a los fans habituales de la cantante.
Es con la gira presentación de este disco que Norah Jones actuará por primera vez en nuestro país, en el Teatro de Verano, cerrando un año muy especial en cuanto a visitas internacionales.n

* Teatro de Verano, viernes 7 de diciembre a las 20 horas.

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