Espiando un poco
- Última actualización en 22 Febrero 2013
- Escrito por: Álvaro Loureiro / Alfredo Goldstein
II. Barcelona: los hábitos y la memoria perdurable
Al igual que en temporadas anteriores, la cartelera teatral invernal de Barcelona abunda en títulos para todos los paladares, sin olvidar al público infantil que disfruta unas breves vacaciones. Como es habitual en una región con señalados rasgos culturales y políticos, la gran mayoría de los espectáculos se ofrecen en catalán, a pesar de que –y esto lo comprueba el visitante al escuchar cualquier conversación entre los habitantes de Cataluña– las frases y expresiones en español se cuelan aquí y allá como para dar prueba ocasional de convivencias e influencias que exceden los límites del bastante justificado espíritu independentista, que creó, por ejemplo, los premios Gaudí a la cinematografía para hacerle sombra a los Goya. Las canciones y la picardía aderezan la visión de un grupo de ancianos recluidos en la institución propuesta por Forever Young, una comedia musical de Eric Gedeon que el grupo Tricicle lleva a escena en el Poliorama con éxito similar al obtenido por la correspondiente versión dada a conocer el año pasado en Buenos Aires. El rasgo más atractivo del asunto radica en que los ancianos en cuestión son viejas glorias del mundo de la música, listos todos ellos a ponerse a interpretar los temas que en tiempos pasados les dieran fama. La comedia se toma allí la licencia de permitir que un elenco integrado por actores jóvenes que componen a colegas de la tercera edad encaren el repertorio de canciones –en inglés, español, etcétera– harto representativas de décadas atrás con la energía que hubieran desplegado en aquellos momentos. Uno de los involucrados es un pianista, de modo que el acompañamiento parece asegurado, al tiempo que, entre ráfagas de humor con respecto a las manías de los observados, la puesta brinda un repaso a títulos y estilos que el grueso de los espectadores reconoce.
El humor y la música acompañan también los encuentros y desencuentros del puñado de sabrosos personajes involucrados en Campanadas de boda, desaforada parodia del grupo La Cubana (autores de las populares Cómeme el coco, negro y Cegada de amor) acerca de la inminente boda por poder de una de las hijas de los dueños de una florería local con su novio proveniente de India. El detalle de las flores sirve para que la sala del teatro Tívoli de improviso quede adornada a lo largo y a lo ancho, una cursilería que no contradice en absoluto las andanzas de la novia y quienes la rodean para contradecirla, ni las del galán que los espectadores siguen por medio de prolijas filmaciones que alternan con el desarrollo del asunto en vivo, un desarrollo que culmina con la concurrencia luciendo los enormes sombreros que la gente de La Cubana distribuye buscando involucrar a todo el mundo, como ha hecho cada vez que ofrece un espectáculo.
.. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

