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Diseño y mundo actual

Teresa Puppo, conocida artista plástica, publica este volumen de cuentos que es su segundo libro después de Santa Clara, un espacio oscuro, una novela de 2006. Destaca de entrada el raro atributo (en Uruguay al menos) de una narrativa que captura de inmediato al lector. Como en su anterior novela, donde una mujer descubre que su pareja desapareció después de una pelea junto a las libras de oro, herencia de una tía, en cada cuento hay un disparador que crea intriga y se lleva al lector de la nariz. Al mismo tiempo la autora tiene una prosa natural (uno de los más difíciles artificios del arte de escribir) y moderna (otra rareza autóctona). Puppo maneja especialmente bien las descripciones. Así la impecable relación de cómo se carnea una oveja en “Un acto cotidiano”, donde la destreza de la cuentista emula la del peón.
Siempre es una voz femenina la que “dice” los cuentos, un personaje que a veces lleva el nombre de la autora. Pero Puppo no reviste en la línea de la literatura intimista o confesional, su adopción de esa voz es una estrategia formal, una perspectiva cómoda al discurso desde donde arma historias con argumento, y ensaya algunas otras cosas.
“El destino”, que abre el libro, evoca el expediente de “Proximidad de los parques”, de Cortázar. La protagonista toma un 116 a Ciudad Vieja y se abandona a la lectura hamacada por el lento bambolear del ómnibus, pero de pronto se da cuenta de que pasan el túnel de 8 de Octubre e interroga al guarda por el insólito desvío. El guarda responde con involuntaria metafísica: “No hay destino”. El efecto cortazariano no está sólo en ese realismo cotidiano y el amor por los “pasajes”, sino también en el desenlace de corte fantástico. La protagonista se enfrascó en la lectura de una hoja que al comienzo del cuento había encontrado entre sus papeles y eso la hizo pasarse de parada; lo que “pasa” en el cuento es lo que leyó en la hoja. A medida que avanzamos en el breve volumen aprendemos a reconocer esos señuelos que advierten o justifican un desenlace. Y es que estos son cuentos “con” desenlace, y en eso se distancian de la narrativa de Leo Maslíah, que apadrina a la autora desde la contratapa y con quien comparte la austeridad y funcionalidad de la prosa y algunas formas de realismo urbano deliberado. Pero mientras las historias de Maslíah no tienen fin y podrían –indistintamente– interrumpirse o seguir, las de Teresa Puppo buscan una forma, muchas veces un “efecto” a lo Quiroga. Es el caso de “Así nomás”, montado en torno al acoso de un presunto seductor muy pesado que persigue a la narradora. Finalmente este perseguidor de mujeres es atrapado por su propio alcoholismo. .. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

Comentarios   

 
0 #1 cristina irigoyen 11-04-2013 13:15
muy interesante ,quisiera saber algo mas de esta escritora ,gracias cristina
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