Brecha Digital

Remedio infalible

Si hubiera que rastrear el origen del furor más o menos reciente por la stand-up comedy en estas costas; si hubiera que buscar un instigador, incluso un culpable –si usted fuera uno de los que, por mera saturación, está clamando por el advenimiento de algo parecido a una “shut-up comedy”– esa persona sería probablemente Gonzalo Curbelo, también conocido como Tüssi Dematteis, frontman de La Hermana Menor y coeditor de Cultura de La Diaria.

Tüssi es el creador de las fichas que hoy dan nombre a esta compilación y que durante años fueron apareciendo en dicho periódico antologando el humor en general con un énfasis particular en la tradición de la comedia stand-up (es decir, aquella en la que un comediante se enfrenta solo a una platea, por lo común no interpretando a un personaje sino a sí mismo, y da la impresión de estar conversando casualmente con el público, más que montando un show). “A principios de 2006, al crearse el periódico La Diaria, discutimos con el coeditor de Cultura, Gabriel Lagos, acerca de qué podíamos instrumentar como secciones fijas para los viernes, día en que Cultura sale con el doble de páginas. Para aprovechar un tema del que había estado almacenando material en los últimos años, se me ocurrió, in extremis, realizar una serie de fichas que difundieran los principales nombres de la comedia stand-up, y me encontré con el problema de cómo trasmitir mi entusiasmo por estos comediantes con meros datos biográficos, así que comencé a traducir fragmentos de sus rutinas.”
La calificación “in extremis” es clave en esta cita sobre los orígenes del libro. Porque Curbelo se está refiriendo a que en un momento de necesidad echó mano a algo que, hasta el momento, no había considerado como un valor: su enorme acopio de saber sobre temas tan específicos, como la
stand-up comedy en este caso –y en otros, el metal noruego, el noise japonés o el cine de horror universal–. Se trata de una forma de cultivar intereses que en otras latitudes pueden hacer a un hombre rico (como Chris Haney y Scott Abbott, que un día se preguntaron para qué servía toda la información que habían acopiado e inventaron el Trivial Pursuit) y que aquí, en escala, puede derivar en un blog, en una columna para la sección cultural de un diario o en un libro recopilatorio. Ese libro está aquí y para la edición Curbelo amplió y recontextualizó los textos, centrándose exclusivamente en la comedia stand-up anglosajona.
Un valor extra está en la manera en que el autor ordena el libro. Porque Prontuario de comediantes no es solamente un muy gracioso muestrario del ingenio de estos actores sino una manera de ver el género en su conjunto, un panorama que de alguna manera responde algunas preguntas sobre el fenómeno, sus orígenes y estilos, pero también cuestiones un poco más esquivas: si para el caso se trata de un género eminentemente masculino, o por qué hay tantos comediantes de stand-up judíos, si predominan los comediantes de orientación política liberal o conservadora, cuál es el aporte específico de los comediantes negros, cómo ha operado el género en interacción con el medio televisivo, o el papel que cumple en este tipo de humor lo escatológico, chocante o extremo.
Curbelo además ha traducido todos los textos de la antología, tarea compleja en la medida en que el humor juega muchas veces con características de la lengua que suelen ser intraducibles (juegos de palabras, homofonías, etcétera). Tal vez por ello, y luego de lidiar con la especificidad del idioma, el antólogo se dio cuenta de que serían varias las cosas que también podrían perderse en el pasaje de formato –entre ellas todo lo concerniente a lo físico del comediante (el sonido de su voz o su presencia escénica)–, de modo que para subsanarlo, en la medida de lo posible, es que ese “prontuario” incluye no solamente una puesta en perspectiva del comediante retratado, su origen, historia y carrera, sino las características de su show en lo temático, estilístico y performático.
Prontuario de comediantes es muy consciente de la improbabilidad de su éxito como antología, en la medida en que es imposible traducir a otro idioma y otro medio un género esencialmente escénico. Algo equivalente, por ejemplo, a que un libro intentara contar las mejores escenas de batalla del cine estadounidense, o los mejores riffs de guitarra del rock británico. Pero sería un error considerar que ese fue el intento. El libro de Curbelo es más una introducción al stand-up anglosajón que una antología, y los ejemplos citados son ilustraciones que iluminan los textos elaborados por el autor. Es, también, una guía de comediantes, escrita con la agudeza no sólo de quien conoce a fondo el material con el que está trabajando sino que se ha acercado a él, en principio, sin pretensiones profesionales, lo que le ha llevado a un descubrimiento y un camino propios que traduce mucho amor por el tema. Este asunto, en principio anecdótico, se vuelve central porque es lo que hace a la calidad (y la calidez) del resultado, libre de rigideces académicas pero con el rigor obsesivo y exhaustivo del fan y la inteligencia de quien no se ha limitado a morirse de risa.

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