Los atletas del mañana

Justo a tiempo para los Juegos Olímpicos de Londres, Ediciones de la Banda Oriental publica la nueva novela del salteño Miguel Motta sobre las vicisitudes de un atleta de alta competencia. La fábula se estructura en base al diario que escribe en secreto el capitán del equipo anfitrión, Jerónimo Alcántara, durante las diez jornadas en que transcurren los ficticios VI Juegos Leonardo da Vinci.

Por razones que él sospecha tienen que ver con manejos políticos ajenos a su voluntad; Alcántara llega a la villa olímpica para defender a su país en una carrera laberíntica brutal donde se mezclan disciplinas olímpicas clásicas, como la carrera de velocidad, con luchas bárbaras que pueden llegar a ser fatales. Las ansiedades naturales de todo deportista profesional se mezclan al arribar a los juegos con otras nuevas, ya que se presume que en esta ocasión competirán por primera vez deportistas genéticamente “mejorados”. Para sorpresa y pesar del capitán, incluso en su propio equipo han existido presiones y uno de los suyos ya se ha dejado inyectar en secreto. Para peor, Alcántara sospecha que en su equipo hay un traidor que está robando piezas de la máquina con la que deben competir.
A la vez que desarrolla una intriga clásica de espionaje y traición, Motta explora la muy humana sed de gloria, profundizando en temas como el dilema ético del “mejoramiento genético” y la naturaleza despiadada del deporte en tanto espectáculo. Lo narrado en el diario de Alcántara se articula con otro relato que se desarrolla en los epígrafes de las Odas olímpicas de Píndaro con las que comienza cada entrada. Hay también infinidad de notas al pie (a veces apócrifas) y un anexo que incluye planos, reglamentos y mapas de ruta de los juegos. Es así que la novela se abre a un espacio de intertextualidad que la agranda, en el mejor de los sentidos. La prosa precisa y accesible de Motta le permite crear un libro entretenido que se puede leer en distintos niveles, como simple fábula deportiva o como reflexión sobre la condición humana en tiempos en que la ciencia enfrenta al hombre a dilemas éticos.

MÁS Y MEJOR. El lema de los juegos olímpicos, “Citius, altius, fortius” (“más rápido, más fuerte, más alto”) aparece recurrentemente en la novela. La frase latina, propuesta por el historiador y educador francés Pierre de Coubertin (padre de los juegos olímpicos modernos) en 1894 en ocasión de la creación del Comité Olímpico Internacional, es calificada por el narrador como “sentencia agonal”. Su uso no es casual. En ella se resume no sólo el espíritu de todo atleta capaz de ser excepcionalmente superior al hombre común, sino también el conflicto central de Jerónimo Alcántara. Ser comparativamente mejor, un guerrero nacido para ganar, es su drama personal. Su necesidad de vencer a como dé lugar para ser más que el rival tortura al capitán y a la vez lo empuja casi imperceptiblemente hacia un final que hace tiempo dejó de estar en sus manos. Y le instala una duda. ¿Vale la pena ganar a cualquier costo? ¿O existe una línea que una vez cruzada impide el disfrute de la gloria que tanto se ha añorado?
La acción de la novela transcurre en una realidad posible (y quizás no muy lejana) en que los atletas han dejado de lado los esteroides en favor del “mejoramiento” genético que da lugar a una nueva “raza” de deportistas. En los hechos, se sabe que en los genes actn 2 y actn 3 están codificadas las proteínas que controlan la función de las fibras musculares. Ya en 2008 The New York Times daba cuenta del lanzamiento del test atlas (Athletic Talent Laboratory Analysis System), que estudia una variación común en estos genes asociada con una habilidad atlética superior y que permitiría determinar en qué tipo de deporte se va a destacar una persona. Así, no parece difícil imaginar que este gen podría ser manipulado, tal y como se plantea en la novela, acarreando los mismos dilemas éticos que el autor explora.
Quizás la naturaleza superhumana y moralmente cuestionable de esta nueva “raza” habilita a pensar el conflicto de Jerónimo Alcántara en clave nietzscheana. El superhombre de Nietzsche ha sido interpretado por algunos filósofos como un ser biológicamente superior, al que se llega por selección artificial, y en este sentido los atletas mejorados de Hasta la cinta de llegada podrían ser fieles representantes del hombre nuevo.
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