En los últimos años hubo una muy grata multiplicación de libros sobre músicos uruguayos. La mayoría de ellos adopta el formato menos comprometido del libro-entrevista: es el propio músico abordado el que cuenta su historia, y el texto no tiene entonces el peso de una investigación, pero esa carencia se atenúa con el valor especial del testimonio del propio músico, capacitado para comentar o exponer aspectos que no están contemplados en ninguna otra fuente. Los libros vienen siendo tantos que no puedo asegurar haberles seguido la pista a todos ellos, pero creo que éste sobre Laura Canoura es el primero sobre una mujer. Y el título –Quién es esa mujer– lo enfatiza insistiendo en la cuestión de género que fue muy relevante en la difusión de Laura y la conformación de su público. Laura fue parte importante de proyectos mixtos que tuvieron muchísimo público y donde sus dotes excepcionales como cantante fueron reconocidas y disfrutadas, como el grupo Rumbo (1979-86) y, luego, el espectáculo colectivo Dónde cayó el avión (1987-88) o su participación casi como segunda solista en el disco Planetario de Esteban Klísich (1989). Pero su carrera no alzó vuelo hasta que se la presentó en un contexto que puso énfasis en la cuestión de género. El hito en este sentido fue el espectáculo Las tres, que en 1988 agrupó a tres solistas mujeres (Laura, Estela Magnone y, primero, Mariana Ingold, y luego Flavia Ripa). Fue recién ahí que el excelente disco solista que ella había grabado en 1985, Esa tristeza, y que parecía haber pasado sin pena y con poca gloria, se convirtió en un éxito contundente de ventas y difusión radiofónica. A partir de ahí Laura sintió una recepción suficientemente sólida como para tirarse a renunciar a su trabajo de montajista de video y jugarse por entero a una carrera musical, en la que disfrutó y disfruta de un estatus de estrella. A fines de los noventa algunos de sus muchos proyectos empiezan a centrarse en composiciones propias, y en su veta autoral, con músicas sencillas pero efectivas y muy cantables, alcanzó un éxito aun más amplio. En sus canciones reforzó muchas veces el enfoque femenino, particularmente en “Mujeres como yo” –todo un hit–, lidiando con un tópico subrepresentado en el cancionero local.
El libro fue preparado por la periodista Cristina Canoura, hermana de Laura. El cuerpo central del texto es la entrevista a Laura, complementada con fragmentos de relato por la propia Cristina desde su privilegiada cercanía, y también por una serie de entrevistas a figuras que rodearon a Laura en distintos ámbitos (músicos que colaboraron con ella, productores, colegas, amigas íntimas). No hay intento de amalgamarlo todo en un texto fluido (cada entrevista va separada de las demás y del cuerpo del texto).
El costado “estrella” de Laura se vincula con un tipo de consumo que concede relieve a la pregunta (o anuncio de respuesta) del título: quién es, desde la premisa de que la figura íntima, privada, cercana, es la persona, más que lo que se conoce desde la perspectiva pública. Los textos conceden mucho valor a lo doméstico, la forma de relación privada de Laura con sus amistades o romances, su forma de vestir, sus actividades no laborales, sus sentimientos. Distintas vertientes del feminismo podrían tener actitudes opuestas con respecto a esto: se podría deplorar como machista la idea que parece desprenderse de que esas cosas constituyan el meollo de lo femenino (tipo “tu lugar en la cocina”), o se puede, al revés, celebrar como un no doblegarse a una jerarquía (¿masculina?) de valores. El libro parece inclinarse por este segundo enfoque, una vez que no omite para nada el plano de las ideas y convicciones, además de contemplar las dificultades prácticas de la condición de madre soltera que se destaca en un medio en que las mujeres protagonistas son minoría (y lo eran aun más antes de que Laura viniera a ensanchar el camino). Laura figura entonces como ejemplo de una que, bien que mal, logró sobrellevar esas contras e imponer lo suyo, conquistar un lugar, educar en forma satisfactoria y gratificante a una hija, conducir una vida creativa e interesante en todos los planos, llena de proyectos muy variados, y que logró todo eso sin desarrollar para nada una disposición resentida. Además el libro es bastante franco con respecto a que, en Uruguay, aun una carrera tan sólida como la suya dista de implicar estabilidad económica. El abordaje de lo íntimo, por otro lado, es pudoroso, cuidadoso de un espacio de privacidad (que nadie se espere los grandes chismeríos, apenas se roza la identidad de un par de novios y lo demás queda librado a generalidades).
El volumen, gráficamente preciosista, abunda en fotos muy bien impresas. En su totalidad es el acercamiento biográfico más completo existente de Laura, sin por ello ser propiamente o prioritariamente una biografía. Pero los datos generales están. No hay demasiado análisis de sus realizaciones, y las preguntas que se le hicieron a Laura no parecen haber enfatizado consideraciones sobre canto, interpretación, arreglos, criterios de producción, su papel en la música uruguaya, sus consideraciones sobre distintos aspectos de ésta, cosas todas que en definitiva son una parte importantísima de “quién es esa mujer” (aunque por suerte un poco de todo eso se cuela aquí y allá). En cuanto al retrato personal, parece haber una gran consistencia entre lo que dice Laura y lo que cuentan los demás, y uno termina el libro con la sensación real de haber aprehendido un personaje pluridimensional e interesante.