Del Chrysler al Salvo, o viceversa
- Última actualización en 18 Octubre 2012
- Escrito por: Carolina Porley
Desde hace cinco años los estudiantes de secundaria pueden optar por seguir alguna de las tres ramas tradicionales de bachillerato (humanístico, biológico y científico) o la opción en “arte y expresión”, que –entre otros objetivos– busca asegurar un piso firme a quienes sigan carreras en diseño, artes escénicas, visuales o gestión cultural. Una de las asignaturas incluidas en la propuesta es un curso bianual de historia del arte. Su abordaje es un desafío por dos motivos: primero, porque la bibliografía disponible es básicamente eurocentrista. Los docentes trasmiten una periodización y una selección temática que tienen como referente el viejo continente, sobre todo España, y los chicos terminan aprendiendo más sobre la cueva de Altamira que sobre la Cueva de las Manos de la Patagonia argentina o las pinturas rupestres de Chamangá. Por otra parte, la producción historiográfica sobre arte en Uruguay está poco sistematizada (además de tener lagunas) y prácticamente no hay textos de divulgación para un público joven.
En este sentido, la aparición del libro Las ciudades. Arte, arquitectura y diseño en los siglos xix y xx, de la docente e investigadora en historia del arte Daniela Tomeo,* es un gran aporte.
El abordaje está explicitado desde la misma tapa, que incluye una foto de un fragmento de la fachada de hormigón gris de la Facultad de Ingeniería, intervenida con un juego de colores primarios en las ventanas.
El texto, publicado por Ediciones de la Plaza, busca acercar a los adolescentes al estudio de las principales corrientes de la arquitectura, el urbanismo y el diseño en Occidente en los últimos 200 años, incorporando las manifestaciones locales de esa modernidad así como las reflexiones y experiencias originales aportadas desde Uruguay. Uno de los capítulos se titula, precisamente, “¿Cómo podemos ser modernos sin olvidarnos de nosotros mismos?”, y recoge la obra del Taller Torres García, la Iglesia del Cristo Obrero de Dieste y las reflexiones del historiador Ramón Gutiérrez sobre la dependencia y la identidad de la arquitectura iberoamericana.
Tomeo ofrece al lector un necesario ejercicio de reconocimiento y redescubrimiento del propio entorno urbanístico y arquitectónico, historiándolo y enmarcándolo entre las principales tendencias estéticas del momento. Aborda las discusiones y problemáticas que acompañaron el desarrollo de las ciudades, y de Montevideo en particular.
Se trata de un texto de historia del arte que no se limita sin embargo a las llamadas bellas artes. Hay un claro énfasis en diseño industrial (aparece desde la silla Barcelona, de Mies, hasta la camioneta Indio de Torrendell), así como una preocupación por el desarrollo de las principales costumbres o manifestaciones culturales (desde el fútbol hasta la “pasión montevideana por la costa”). La publicación está enriquecida por aportes especiales, como el panorama sobre el teatro uruguayo en el siglo xx a cargo de la profesora Cecilia Pérez Mondino.
La doble condición de Tomeo de profesora en Secundaria y en Formación Docente, e investigadora, explica el valor adicional del texto, que incluye una mirada propia frente a temáticas historiográficas polémicas (como el concepto de modernidad arquitectónica), así como la incorporación de conocimiento original y el manejo de una exhaustiva bibliografía y fuentes primarias. n
* Autora de varios trabajos académicos, entre otros: “La construcción de un nuevo entorno humano. Los interiores que construyeron los uruguayos (1950-1970)”, “Fernando García Esteban: entre la crítica y la historia del arte” y “Arquitectura montevideana en el cambio de siglo” (sobre ilustraciones de Carlos Menck Freire).

