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Lo que se lleva en el corazón

Basada en un suceso real acaecido durante la dictadura, la anécdota central de esta novela cuenta la historia de un viejo a quien un buen día, o mejor dicho un mal día, un soldado entrega una notificación: “El sedicioso Alcides Mutt murió ayer. Que un familiar venga de inmediato al cuartel a retirar su cuerpo. Comandante Omar Albertini”. Alcides Mutt (Gurisote en el afecto del padre) era hijo único y hacía años que estaba preso en un cuartel del Interior.

El lector conjetura de inmediato que con Gurisote, reciente novela de César di Candia,* ingresa al universo simbólico tejido en torno al tema de la dictadura, muy probablemente a otra novela histórica. Pronto descubre que no es tan así. Desde una tercera persona que toma distancia del hombre real que padeció la crueldad de ese acto, Di Candia aclara, en breve nota introductoria, que todos los episodios laterales al suceso central “han sido imaginados por el autor”.
Múltiples y enigmáticas son las formas en que los escritores manipulan la realidad. Cuando el escenario donde se despliega la imaginación es el de los pueblos del Interior en dictadura, los autores pasan por él de diferentes formas, con relatos de mayor o menor background histórico. Pienso en ejemplos contrastantes, entre sí y con la novela de Di Candia, como La balada de Johnny Sosa (1987), de Mario Delgado Aparaín, y Las arañas de Marte (2011), de Gustavo Espinosa, por citar dos.
Gurisote se organiza en dos registros. El primero es una suerte de road movie marginal y estrafalaria, protagonizada por el viejo ensimismado y un chofer ocasional –camandulero, borrachín, supersticioso–, ambos forzados por diferentes motivos a recorrer más de 40 quilómetros en una camioneta destartalada para llegar al cuartel con puntualidad. El viaje es accidentado y tiene al lector en vilo. Entorpecido por una serie de obstáculos, narrado con eficacia y un manejo inteligente de los tiempos, permite vislumbrar la película que puede inspirar. Desde el comienzo de la narración, cuando el protagonista busca sus lentes y queda en evidencia su dificultad para ver con claridad (a lo que se suma “el embarullamiento” que se ha enseñoreado de su mente desde la muerte de su mujer), se instala en el lector una incertidumbre perturbadora, la impresión de que algunas cosas no son lo que aparentan y lo que se dice no es siempre la verdad. Esta atmósfera desasosegante es una de las mayores virtudes del relato.
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Comentarios   

 
0 #1 Estella Bellan 16-12-2012 01:19
Alicia perdí tu telefono, pero no tu recuerdo, un abrazo estirado en el tiempo.Si ves este mensaje, me lo haces saber
Feliz Navidad.
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