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Arranca Punta

Este domingo empieza el 16 Festival Internacional de Cine de Punta del Este, para muchos un mojón del mejor cine a lo largo del año, y algo así como un precalentamiento para lo que viene a ser en abril la sobredosis del Festival de Montevideo de Cinemateca. Más de cuarenta películas a lo largo de ocho días de cine es una maratón importante, más si se tienen en cuenta las actividades paralelas, como el work in progress (premio al cine uruguayo en construcción), o las mesas temáticas y las charlas especiales con invitados. El cine uruguayo ha evolucionado muchísimo en los últimos años, al punto de que hoy una de las secciones especiales más importantes comienza a ser la dedicada a los preestrenos del cine nacional. Es en esta categoría que se exhibirá Tanta agua, de Leticia Jorge y Ana Guevara, última producción de Control Z que fue efusivamente elogiada en su reciente estreno en el festival de Berlín, y que trata la historia de un padre divorciado que viaja a las Termas del Arapey junto a sus dos hijos, encontrándose al llegar con que llueve a cántaros, que las piscinas están cerradas y que deberán pasarse las vacaciones encerrados, haciendo nada. También en esta sección se encuentra El rincón de Darwin de Diego Fernández, una road movie hacia el interior del país interpretada por Jorge Temponi, Carlos Frasca y Jorge Esmoris, y la esperada Rambleras, de Daniela Speranza, sobre tres historias de tres mujeres de diferentes edades y sus conflictos íntimos. Pero seguramente la sorpresa de la sección sea el documental Todavía el amor, el cual este cronista tuvo oportunidad de ver y que supone el notable debut en la dirección y el destape creativo de Guzmán García, montajista de las películas de Sebastián Bednarik (Cachila, Mundialito). Con un estilo inspirado en el del director brasileño Eduardo Coutinho, se trata de un documental basado en entrevistas hilarantes, sorprendentes, trágicas o sencillamente encantadoras a personas de la tercera edad que salen a bailar a boliches de tango de Montevideo. Sin dudas uno de los platos fuertes de esta edición.
Como ya se venía dando en entregas anteriores, la programación de Punta del Este pone el énfasis en el cine iberoamericano. Excelentes críticas vienen cosechando dos de las películas argentinas a exhibirse: El campo, de Hernán Belón, cuya proyección contará con la presencia del director, y La araña vampiro, de Gabriel Medina. Ambas tienen la particularidad de tener fuertes vínculos con el cine de género, en particular con el terror y lo fantasioso, pero sin que ninguna de ellas deje de ser una profunda obra de autor. El campo explora las relaciones de pareja de una manera absolutamente atípica –los actores principales, Dolores Fonzi y Leonardo Sbaraglia están geniales– inmersos en una casa en el medio de la nada, y con amenazas externas que llevan los climas de tensión a niveles exasperantes. La araña vampiro supone el peligroso viaje de un temeroso protagonista, interpretado por el premiado actor Martín Piroyanski, luego de haber sido fatalmente mordido por la araña del título. Para sobrevivir, deberá encontrar un espécimen de las mismas características y dejarse morder otra vez, pero esta vez en un ojo. El director de la notable Los paranoicos regala una historia de iniciación, que supone para el protagonista el enfrentamiento a sus peores miedos. El panorama argentino incluye entre otras más, la última de Carlos Sorín (director de Historias mínimas y El gato desaparece): se trata de Días de pesca, que esperamos se condiga con sus mejores y no con sus peores películas.
También de buenas críticas se respalda la peruana Casadentro, de Joanna Lombardi, sobre tres generaciones que confluyen sorpresivamente en una casa, desconcertando y desestructurando las rutinas apacibles de una señora mayor y sus domésticas. Al parecer, un inteligente cuadro social de vicios familiares reconocibles. Asimismo, la ecuatoriana En el nombre de la hija, de Tania Hermida, supone otro enfrentamiento generacional y político desde la mirada de una niña cuyos padres marxistas y ateos la dejan al cuidado de su abuela religiosa y tradicionalista.
Los platos fuertes se continúan también en el panorama internacional: Noche de silencio, de Reis Çelik, es una producción turca que viene ganando importantes premios –su exhibición también contará con la presencia de su director–  que cuenta la anécdota de un hombre de sesenta años y una adolescente de catorce que, sin conocerse previamente, deberán consumar sexualmente un matrimonio arreglado, esa noche y en esa habitación. Una reflexión crítica sobre las imposiciones sociales y el peso de la tradición.
La apertura del festival tendrá lugar el domingo con la proyección de la brasileña Mi planta de naranja lima de Marcos Bernstein, basada en el célebre libro de José Mauro de Vasconcelos. Un cuadro social de desempleo y violencia, en un registro que alterna realidad y fantasía, cercano al realismo mágico. La clausura va con la española El artista y la modelo, del afamado director Fernando Trueba (Belle époque, La niña de tus ojos), una película histórica ambientada en la Francia ocupada por los nazis, al borde de la frontera española. Cine del bueno, y al por mayor.

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