Cadáver de un frenesí

Es curiosa la avenida Saint-John Perse, en Fort-de-France, la capital de Martinica. No es recta sino que va curvándose y envolviendo las cuatro manzanas que contiene, como si fuesen una isla dentro de otra isla. La isla de Crusoe a la que SJP le escribió sus primeros poemas. En el centro, sobre una altura apenas notable, un colegio, el Tartenson, y en el número 2 las oficinas de la liga de fútbol. Pero no está SJP. Tampoco en la calle que lleva su nombre en Le Lamentin, segunda ciudad de ese departamento de ultramar. Una calle de apenas dos cuadras que hace esquina con la Pablo Picasso.

Ahí, en Le Lamentin, lo que sí puede encontrarse es el rastro de Aimé Césaire, el más negro de los poetas negros, que nació en ese lugar y ahora le da su nombre al aeropuerto. Al hipódromo no. El hipódromo se llama simplemente Carreras.

Es el poeta mayor de esa isla menor del Caribe, parte menor de Francia, que también tiene a Édouard Glissant, que murió el año pasado. Las Indias, de Glissant, es en cierta manera una respuesta a "Vientos" de Saint John-Perse. Así como Césaire acuñó el concepto de negritud, Glissant en sus ensayos hizo lo propio con el de criollización ("nacimos de este tamizado de agua de mar"). No fue diputado comunista como Césaire y mucho menos alcalde de la capital de Martinica, pero sí fundó su propio partido, un frente independentista que le valió un destierro y varios problemas con De Gaulle.

Pero no solo de poesía se escribe en una isla: también en Martinica nació Frantz Fanon, existencialista y marxista, autor de Los condenados de la tierra. . ¿Y Saint John-Perse? Para encontrarlo habrá que cruzar hacia Guadalupe, esa otra isla francesa en América. n

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