“La Verità”: la magia del circo y la inspiración de Salvador Dalí
Si alguien deseó alguna vez mirar en directo, sin interposiciones electrónicas, una obra de Salvador Dalí, esta será la ocasión. Un telón pintado en 1940, en Nueva York, por el genial y excéntrico catalán para Tristán e Isolda –que al parecer no ha sido utilizado nunca, hasta ahora–, es la escenografía que la Compañía Finzi Pasca trae en su obra La Verità, dirigida por Daniele Finzi Pasca (Lugano, 1964), del que en Montevideo ya se han visto obras como Ícaro, Rain y Donka.
“Un despliegue de imágenes sorprendentes, manos con dedos larguísimos; sombras que juegan a su antojo; rojo sangre; blanco; el azul del manto de la Virgen María; escaleras suspendidas en el vacío; equilibrios imposibles; contorsiones al límite; plumas y lentejuelas…”, tal la descripción del telón que aporta el dossier de prensa del espectáculo.
Este trata de inmigrantes que llegaban a la Nueva York de los años cuarenta, entre los que se encuentran los mismos Tristán e Isolda y un director que busca revivir el ánimo alicaído de su troupe, que Finzi Pasca estructura a la manera de un vodevil.
Trabajando con una docena de multitalentosos acróbatas que cantan, bailan, interpretan y tocan instrumentos, así como vuelan y caen, Finzi Pasca y su equipo creativo ha creado un deslumbrante desfile de cuadros vivientes, enfatizados con los cambios de telones, incluyendo el del invalorable Dalí. El encuentro de la peculiar forma de trabajar de Finzi Pasca con el alucinado mundo de Dalí augura una experiencia sensorial y estética de notable intensidad. El espectáculo se estrenó a nivel mundial el pasado 17 de enero en Montreal, en el teatro Maisonneuve, y el Auditorio Nacional del sodre será el segundo escenario donde se presenta.