Cubana y uruguaya

“Crema y chocolate”

La cubana es Yusa (diminutivo de Yusimil), la uruguaya es Ana Prada. Bajo el goloso título con que denominaron su espectáculo, la guitarra y la voz de Ana, y el bajo, la guitarra, el tres cubano, el cajón y la voz de Yusa. “Secuencias, al cabo, de un cruce lúdico –con tintes teatrales, incluso– que habla de un todo posible. De dos cantautoras muy diferentes entre sí que saben bien cómo explotar el contraste. Cómo unir, en la diversidad, el talante universal de una cubana que se toca todo
–rock, pop, funk, rumba, trova y lo que venga– con el ideal de belleza que, desde lo simple y cotidiano, protege la mirada de la uruguaya. Swing y melancolía. Cadencia y riesgo. Extroversión y timidez. Corazón”, escribió Cristian Vitale en Página 12, puesto que también en Buenos Aires el insólito dúo conquistó al público en Café Vinilo.
Ambas son ya artistas experimentadas, con giras y premios en su haber. Yusa ganó el mayor galardón de la isla y el Gran Cuba disco, el Grammy Latino por su dvd Lenine in Cité, entre varios otros reconocimientos, y tiene cinco discos: Yusa (2002); Breathe (2004); Haiku (2008), Vivo (2010) y Libro de cabecera (2012), editados en Japón, Europa, Cuba, Brasil, Argentina y Uruguay. También cuenta con el dvd grabado en Londres en uno de los más prestigiosos clubes de jazz del mundo: Yusa live at Ronnie Scott’s. Ana Prada, ex integrante de La Otra, tiene editados Soy sola, en 2006, y Soy pecadora, en 2010, y trabaja actualmente en la producción del tercero, donde comparte con Teresa Parodi. Ha sido nominada como artista revelación del folclore en los premios Gardel de Argentina y en cuatro categorías en los premios Graffiti de Uruguay, y ha hecho giras por España, Dinamarca, Suecia, Argentina y Brasil.
El espectáculo que las une es descrito como un juego, donde quienes mejor se la pasan son las intérpretes, sin premeditación, hilvanando temas y sonidos en una puesta en escena que se nutre de lo que sucede entre ellas, y entre ellas y el público. “Yusa es como el punto exacto de cocción entre el virtuosismo académico y la cosa popular, lo sanguíneo. Esos dos ingredientes juntos forman un cóctel explosivo mental y físico, ¿no?... es como el eslabón perdido entre esas dos escuelas”, dice Ana Prada al periodista de Página 12. “Este viaje que estamos haciendo juntas es el que a mí me hizo amar la música: tener la libertad de hacer un coro, de tocar el cajón, de improvisar lo que quiera, y eso está bueno porque te pone en otro rol. La música crece de otra manera. No siempre tiene que ser todo estructurado como dogma de academia, ¿no?... eso es pesado”, dice Yusa. 
El público local tendrá la oportunidad de ver a Crema y chocolate en acción, mañana en la Sala Zitarrosa.

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