Cat Power en Montevideo
Desde que Montevideo se volvió un lugar al que llegan regularmente músicos internacionales ya no es válido hablar de “visitas únicas e históricas”. Muchos de los que uno pensaba nunca vería tocar en este lado del mundo ya han venido más de una vez. Un buen ejemplo es Chan Marshall, más conocida como Cat Power, artista estadounidense que tocó aquí en 2010 (en el desaparecido Plaza), y que volverá a presentarse este lunes* en la ciudad.
Los cínicos que nunca faltan pensaron que aquella visita –de una artista que era uno de los ejemplos más exitosos de la conversión de la música independiente estadounidense, desde sus orígenes universitarios e intelectuales, en música para las masas– podía deberse a que Marshall estaba pasando por uno de sus momentos de bajón, luego del enorme e inesperado éxito de The Greatest (2006), hasta entonces su último disco con material original.
Es posible que fuera así, más allá de que su recital fue muy disfrutable.
Pero ahora Cat Power viene a presentar Sun, editado el año pasado, un álbum muy bien recibido que marcó un regreso a sus canciones, luego de seis años.
Marshall no es, claro, ninguna recién llegada al mundo de la música. Y esos bajones y cambios drásticos de estilo y look son tan parte de su carrera como la muy buena música que ha hecho a lo largo de los años. Su primer disco como Cat Power, Dear Sir, se editó en 1995. Son temas con estructuras extrañas y melodías cambiantes, que tienen cierto parentesco con la escena del rock alternativo, muy fuerte por entonces, y con su onda más experimental.
Su cuarto álbum, Moon Pix, de 1998, marcó el inicio del estilo introspectivo e intimista que la haría más famosa, ayudado por un nuevo uso de su voz, con una mezcla de sensualidad susurrada “a lo cantante francesa” y la energía soul de la música negra estadounidense, sin dejar de lado la omnipresente influencia de Bob Dylan.
En 2006 se editó The Greatest, el disco que terminaría de convertir a Cat Power en una artista popular, trascendiendo los límites del rock independiente. Allí Marshall se acompaña de un grupo de veteranos sesionistas de Memphis, ahondando en sus raíces sureñas sin hacer para nada un álbum de género, mostrando su lado más prolijo y pulido de cancionista. Algunos de sus viejos fans extrañaron las estructuras fuera de lo común de las canciones y la desprolijidad punk de sus grabaciones de los noventa. Pero hubo una mayoría que apreció más sus canciones en este contexto más pulido, aunque The Greatest estaba muy lejos del sonido estándar de un disco pop “comercial”. Como siempre sucede, lo que descolocó a muchos seguidores de la primera hora fue que de pronto la música de esta artista subterránea e imprevisible era consumida por gente que nunca había escuchado hablar de ella hasta entonces. Además de estar presente en toda clase de avisos comerciales, series de tevé y películas.
Marshall además amplió mucho su espectro artístico, fuera de sus propias canciones, colaborando con otros artistas. Su voz apareció en temas de Beck, Yoko Ono, Faithless y El-P, entre otros.
Esos cambios igual no hacían prefigurar un disco como Sun, que tardó seis años en concretarse y tuvo infinidad de idas y venidas. Si uno se queda en lo anecdótico, puede decir que Sun usa –por primera vez en la discografía de Marshall– recursos del pop más actual, con toques electrónicos. Es probable que con esta descripción los fans de los primeros discos de Cat Power, y hasta quienes la descubrieron a partir de The Greatest, mantuvieran distancia con este álbum.
Hicieron muy mal.
Sun es un disco que combina una cantidad de elementos muy valiosos que hasta este momento estaban dispersos en la música de Cat Power. Es accesible como The Greatest, pero a la vez tiene el toque aventurero de los primeros álbumes. Marshall usa toda su variedad de registros vocales, no le teme a las estructuras que se apartan del modelo verso-estribillo, pero a la vez su música siempre suena próxima y “amigable”.
Canciones como “Cherokee”, “3, 6, 9”, “Always On My Own” o “Silent Machine” están entre lo mejor de Cat Power, lo que es mucho decir.
Lo del lunes, entonces, no va a ser “una oportunidad única”, pero sí una ocasión excelente para ver de cerca a una artista muy interesante.
* Lunes 27 de mayo, 21 horas, La Trastienda.