Memoria frágil, errores por doquier
- Última actualización en 27 Julio 2012
- Escrito por: Álvaro Loureiro
Días pasados, al referirse a un par de asaltos acaecidos en la jornada que iba a resumir, un periodista televisivo comenzó la frase con un “hubieron dos eventos...” que le valió cometer dos errores con sólo tres palabras. Un diario matutino que comunicaba que el sepelio del músico Marcel Curuchet (No Te Va Gustar) se realizaría dentro de la mayor privacidad utilizó la palabra “discresión” para expresar tal concepto en los titulares de la noticia.
El mismo medio de comunicación semanas atrás publicaba el pronóstico del tiempo anunciando que habría “nuvosidad” durante todo ese día. A los errores gramaticales y ortográficos que asoman por doquier, cabe agregar la más que extraña separación en sílabas que producen las computadoras y que pocos se preocupan en corregir, aunque lo realmente grave se produce, sin embargo, cuando se brindan datos que nadie se encarga de comprobar y que terminan por malinformar a lectores, oyentes o televidentes.
Tal a lo que dio lugar el diario El País del domingo pasado al publicar un extenso reportaje al actor Roberto Fontana, en cuyo colgado se lo describía como “único sobreviviente de la fundación del teatro independiente montevideano”, una definición de lo más equívoca, ya que en la misma época en que se incluyen los primeros trabajos del gran Berto y los inicios del teatro independiente –nombre con el que se distingue a aquellos grupos de artistas que decidían trabajar juntos y, en la mayor parte de los casos, lograban disponer de sala propia– asomaban personalidades como Ruben Yáñez y, poco después, Beatriz Massons y Dahd Sfeir, sin contar al también muy prestigioso Antonio “Taco” Larreta, contemporáneo de Fontana y todo un luchador en dicho rubro (y que por otra parte supo ser destacado crítico de espectáculos del matutino que ahora desconoce su trayectoria). Entre otras cosas, olvida esa nota que tanto Berto como “Taco”, Massons y Sfeir hicieron mucho por llevar adelante una institución que se llamó Club de Teatro, que Yáñez fue uno de los primerísimos pilares de El Galpón y que, por ejemplo, Gloria Levy fue fundadora de Teatro Circular. Así que, por fortuna, hay una media docena de sobrevivientes de la mencionada fundación. Convendría agregar que el teatro independiente asimismo sobrevive y, en lo posible, goza de buena salud. A pesar de que es cierto que el citado Club de Teatro y el pionero Teatro del Pueblo cerraron sus puertas tiempo atrás, siguen en pie instituciones como el Circular, El Galpón y El Tinglado, al lado de otras más recientes como La Gaviota, La Candela, Italia Fausta y Victoria, todas ellas dueñas de sus salas, al tiempo que otras, en general más jóvenes –caso de Aventura, Paratodos, Teatro Uno y Complot– se mueven en diferentes espacios ajenos. La mayor parte de las nombradas integran la Federación Uruguaya de Teatros Independientes (futi), organización creada para velar por la intención y los intereses de gente deseosa de seguir los pasos de Fontana, “Taco”, Yáñez, Massons, Sfeir y Levy, a quienes por suerte se puede ver y consultar.

