Brecha Digital

Pondrán un hombre en la Luna

Si hubiera que elegir una historia que represente “el espíritu de una época”, la carrera espacial sería la más adecuada para pintar al siglo xx. La muerte de Neil Armstrong el pasado 25 de agosto cierra definitivamente una era en que el espacio era la última frontera y la batalla ideológica, la propulsora de su conquista.

Es notable cuando uno cae en la cuenta de cosas importantes de la manera más banal imaginable. Se avecinaba el Día del Niño y debía comprar el juguete pedido por una niña de 3 años: una nave espacial. Lo mismo hubiera pasado si me pedía una rueca para jugar a la Bella Durmiente.
Las naves espaciales se extinguieron en el mundo de la representación lúdico infantil. Igual que los indios y los vaqueros. Ni el Lejano Oeste ni las galaxias lejanas capturan la imaginación de los niños. Pueden conseguirse barcos pirata, automóviles y camiones, lanchas, aviones y helicópteros, autos de fórmula uno, trenes y motocicletas. Pueden encontrarse, incluso, camiones basureros y carruajes de caballos. Pero no naves espaciales. Y es que para la gente, niños y adultos, no hay nada que esté sucediendo hoy en el espacio.
Tal vez sea una sorpresa recordar que Neil Armstrong, el primer hombre que caminó en la Luna, lo hizo en 1969 y el último, Eugene Cernan, en 1972, lo que significa que la aventura que capturó tan fuertemente la imaginación humana duró tan sólo tres años. El programa Apolo contó con 17 misiones, de las que únicamente seis alunizaron, llevando a 12 astronautas estadounidenses a la Luna. Ningún otro país puso nunca un hombre en la roca de enfrente. Y, al parecer, ningún otro lo hará.

 

LA AMENAZA FANTASMA. En mayo de 1961 el presidente de Estados Unidos John Fitzgerald Kennedy había lanzado un reto. Antes de que finalizara la década el programa espacial estadounidense pondría un hombre en la Luna. No era un capricho, era una necesidad. De hecho, el desafío fue lanzado ante el Congreso en un discurso sobre las “necesidades nacionales urgentes”: “Creo que la nación debe comprometerse a cumplir la meta de llevar al hombre a la Luna y devolverlo a salvo a la Tierra. Ningún otro proyecto espacial será tan admirable para la raza humana ni tan importante para la exploración de largo aliento del espacio y ninguno será tan difícil y oneroso de lograr”.
Cuatro años antes los soviéticos habían humillado a sus pares americanos poniendo en órbita el primer satélite artificial. El Sputnik atravesaba el espacio aéreo norteamericano y sus bips atormentaban las conciencias no solamente de los gobernantes sino de los ciudadanos. El majestuoso Sputnik era no sólo una amenaza, era una provocación: una bomba de tiempo circunvalando el globo. ¿Cómo era que los soviéticos habían sido capaces de poner en órbita un artefacto que daba una vuelta al mundo cada 96 minutos? La carrera espacial había comenzado tan pronto como la Segunda Guerra llegó a su fin y la misma tecnología utilizada para bombardear Londres pasó a aplicarse en el programa espacial estadounidense. Los cohetes V2 diseñados por Wernher von Braun fueron, en rigor, los primeros artefactos diseñados por humanos en llegar al espacio exterior. Y Von Braun fue parte del botín de guerra estadounidense tras la derrota de los nazis. Sin embargo, y a pesar del conocimiento adquirido, los soviéticos llevaban la delantera. ¿Qué le faltaba al programa espacial estadounidense? Los soviéticos habían cerrado filas en torno a su programa espacial y los logros estaban a la vista. El apoyo era incondicional y absoluto. La democracia estadounidense debía dejar de lado el disenso sobre su programa espacial si quería tener chance de competir con los soviéticos por el dominio del espacio. Hacia ese objetivo se dirige el discurso del presidente ante el Congreso y hoy sabemos que el éxito fue absoluto. Sin embargo, John Fitzgerald Kennedy no viviría para verlo.

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Comentarios   

 
0 #1 Hugo Vázquez 16-09-2012 06:04
TODAVÍA RECUERDO LA FRÍA TARDE EN QUE MIRAMOS CON ASOMBRO A ARMSTRONG BAJANDO DEL "AGUILA". FUE UN GRAN PASO AUNQUE CIENTIFICAMENTE NO HAYA APORTADO MUCHO SI HIZO UN GRAN APORTE A LA SICOLOGIA DEL HOMBRE QUE SE SINTIO CAPAZ DE COSAS QUE HASTA ESE MOMENTO PARECIAN PURA CIENCIA FICCION.
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