Jóvenes y uruguayos
Dos jóvenes dramaturgos exploran el humor en su escritura y ya, con varias obras escritas y estrenadas, son voces autorales reconocibles y esperadas en la cartelera montevideana.
Las disculpas de los hijos de puta. Se presentó en la sala cero de El Galpón esta pieza escrita por Victoria Vera (autora de Las actices y Una tarde adorable en el líving de la señorita López) y dirigida por Emiliano Duarte. Como en Las actices, la autora vuelve a proponer la complicidad entre el público y los actores, que son conscientes de la mirada del otro, para el que preparan una performance que se hace explícita. El juego escénico propone entrar y salir de la ficción exponiendo y haciendo visible sus estrategias. Esta vez son tres hombres que construyen su discurso ficticio desde la “falsa” intención de pedir disculpas a alguna mujer (que puede ser real o no, o puede encontrarse en el público). El trío interpretado por Diego Minetti, Silvio Flores y Joaquín Ortiz instala una complicidad interna, la del grupo masculino, que busca interlocutores externos para justificar sus actos del pasado. El humor aflora de las ridículas situaciones que cada actor propone para pedir disculpas ante la mirada aprobatoria (o no) de sus pares. El elenco logra la sintonía necesaria para involucrar al público, crea tres perfiles de hombres bien diferentes, incluido el de rasgos metrosexuales, compuesto con acertada comicidad por Minetti. Hay en esta puesta influencias del teatro de improvisación, que han llevado adelante autora y director desde la productora Tercer Drama (Impronight, la historia la creás vos), aunque cada speech esté detalladamente calculado. La búsqueda de comicidad cae por momentos en lugares comunes sobre la diferencia de géneros, en expresiones chabacanas y en cambios de tono abruptos, como la instalación de un momento reflexivo y de denuncia que por su seriedad pierde efectividad en el contexto humorístico.
Men. Es la segunda entrega –la primera fue Women– de la trilogía que viene desarrollando el sanducero Alejandro Gayvoronsky (autor también de Bu, nadie tiene miedo, Santa Familia, Paul y Paul), y se presentó en la sala del museo Torres García. Aquí el humor estalla por lo desopilante de las situaciones planteadas y lo reconocible de los personajes que forman parte de la saga, las hermanas Zapata y Alberto, el policía corrupto. Se desarrolla en la casa de estas hermanas (Victoria Novick, Rosario Martínez y Valeria Fontán), y se incorpora un grupo de militares que investiga el secuestro del presidente. Los nuevos personajes crean situaciones absurdas y diálogos desopilantes mientras se enfrentan al devenido galán Alberto (“el chifle”) interpretado por Bruno Pereyra, cuya sola presencia y su afinada voz despiertan la risa. Gayvoronsky lleva el ridículo al extremo en la construcción de los nuevos personajes (Ariel Caldarelli, “el Galán”; Santiago Sanguinetti, “el Bebote”, y Fernando Amaral, “el Teta”), y el elenco responde a la perfección. Mediante el absurdo el autor desliza una crítica a la sensación de inseguridad construida por discursos externos, mediáticos e intencionados, alejados muchas veces del sentido común. En un espacio reducido, el director intensifica el cruce entre diálogos, los equívocos, la construcción de un universo caótico y los momentos explosivos de estos personajes que, en momentos de presión, disparan situaciones delirantes muy bien logradas. La trilogía continúa en un tercer capítulo titulado Romeo y Julieta en una adaptación del clásico de Shakespeare.