Brecha Digital

Mucho mucho

“Siete psicópatas”

Altas dosis de negrura, un notable reparto y reminiscencias de los hermanos Coen, de Guy Ritchie y sobre todo del Tarantino de Pulp Fiction hay en esta película dirigida por Martin McDonagh, el irlandés que realizó Escondidos en Brujas. Tiene bastante que ver, también, con esa película que vino a ser su revelación internacional: juegos de engaño, delincuencia a distintos niveles, camaradería con secretos, humor negro, y leves pero efectivos toques de ternura. Lo que cambia aquí son las dosis; el juego aumenta, la negrura también, y el “toque de ternura” se reduce a su mínima expresión. Además, el juego en este caso se refiere a los estereotipos del cine, para llevarlos a su máxima expresión y convertirlos así en la revelación de su propia artificiosidad.

Siete psicópatas es el título del guión que un escritor alcohólico y en crisis de inspiración, Marty (Colin Farell), está escribiendo, con la comedida y oficiosa ayuda de su amigo Billy (Sam Rockwell), que se dedica a secuestrar perros de gente que los ama y puede pagar por ellos, con la colaboración de su melancólico camarada Hans (Christopher Walken). Billy y Hans arrastran sus propias psicosis, este último en referencia a un pasado que se revelará más o menos a mediados de la película, y el primero en fervorosa y entusiasta ebullición, colaborando de paso con la inspiración de su amigo guionista. Las cosas se complican cuando el objeto del secuestro pasa a ser la idolatrada mascota del mafioso Charlie (Woody Harrelson), psicópata a tiempo completo y sin fisuras. .. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

 

 

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