Brecha Digital

Banquete selecto

“Top Girls”

Desde el título la obra promete un fuerte contenido femenino que se hace explícito en su primer acto: un banquete para seis mujeres que celebran el ascenso laboral de Marlene (una típica ejecutiva, interpretada por Lucía David de Lima). Este primer encuentro resulta un sorpresivo nexo entre referencias visuales pictóricas, la construcción de una atmósfera enrarecida (subrayada por el diseño de sonido de la talentosa Sylvia Meyer) y la irrupción de lo fantástico. Es que en esta cena organizada por Marlene las mujeres invitadas son personajes históricos que, por alguna razón, se destacaron en su lucha contra el poder masculino opresor: Isabella Byrd, viajera victoriana (Bettina Mondino), señora Nijo, concubina del emperador japonés del siglo xiii (Sandra Américo), Gret la Loca, personaje extraído del cuadro “Dulle Griet”, de Brueghel (Leonor Chavarría), Juana, la papisa (Mariana Lobo), y Griselda, la paciente (Maite Bigi), personaje folclórico tomado de Bocaccio y Petrarca. La mesa en su extraña diversidad promete una escena interesante en esta reunión de atípicos personajes y experimentadas actrices.
La directora, Margarita Musto (Blackbird), lleva adelante este juego fantástico que enfrenta las diferencias y similitudes vitales de personajes femeninos y sus luchas en el tiempo apoyándose en los diálogos superpuestos, acercándose a la dinámica de una conversación coloquial. Desarrolla la lógica del diálogo femenino creada por la autora, Caryl Churchill, poniendo énfasis en los momentos de humor, que resultan más interesantes que los diálogos reflexivos de claro contenido feminista. Pronto el banquete de ensueño se diluye y la historia vira hacia un segundo acto centrado en la realidad de Marlene, una mujer ejecutiva que asciende a un puesto de poder. No hay que perder de vista el contexto en el que esta obra fue escrita, pues varios de sus planteos pueden resultar demodé; Churchill la escribió en 1982, en plena “era Thatcher”, y tal vez su Marlene refleja características de la “Dama de Hierro” en su frío liderazgo.
Luego del entreacto lo real invade la escena y el drama individual adquiere desarrollo. Es Marlene y su camino al éxito laboral (no necesariamente el personal) los que adquieren protagonismo en un vínculo entre su pasado y su presente. Pronto la dinámica del drama se torna lenta en sus reiteraciones. Es el trabajo del elenco, en la versatilidad de interpretar varios roles, el que sostiene la atención hacia el desenlace. La dupla infantil interpretada por Chavarría y Carpentieri aporta la intriga necesaria a develar en este extenso segundo acto. Una mirada reflexiva de tópicos conocidos sobre la posición de la mujer en cargos de mando, de ayer y de hoy, de la mano de un equipo de talentosas artistas, entre las que se encuentran en los rubros técnicos Claudia Sánchez en escenografía e iluminación y Soledad Capurro a cargo del vestuario.

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