“Éxito de taquilla”
Los espectáculos de stand up se han vuelto un clásico de la cartelera montevideana, con diversidad de propuestas así como de calidad. Tanto actores como humoristas y figuras televisivas se interesan por el género buscando sortear el desafío de entretener a la platea con su monólogo de humor, pues el aplauso aprobatorio es el aliciente del comediante. Éxito de taquilla-Más de 114 mil espectadores no lo vieron es un show que reúne a Pablo Aguirrezábal y Diego “Moncho” Licio que, con diferentes maneras de entender el humor, vuelven a embarcarse en un stand up. El espectáculo se estructura sin un eje temático claro y los humoristas abren un abanico de tópicos inconexos para iniciar sus monólogos: se preguntan cómo será el humor del futuro, pauta que dispara chistes que serán comprendidos en varios años, ponen bajo la lupa al propio stand up visto como empresa y enumeran los parámetros de calidad que lo certifican, etcétera. Las intervenciones en solitario desarrollan dos estilos muy personales de humor que tratan de apegarse a los ejes propuestos desde esta marcada diferencia. Aguirrezábal (que participó en la saga De pie) comenzó escribiendo para la murga La Mojigata, dirigió la revista de humor Un Huevo, participó con su personaje Sergio Pena en el programa radial Justicia infinita y su figura ya se reconoce como la de un comediante experimentado. Sus intervenciones logran atrapar a la audiencia desde su sola presencia, pues el humor fluye naturalmente en sus acciones. Aguirrezábal suele jugar con una imaginación casi esquizofrénica en la que interactúa con voces, con animales imaginarios y hasta con cajeros automáticos, y en esos diálogos logra los mejores momentos del espectáculo. Transita en la línea que divide persona de personaje que, como el género lo propone, por momentos logran confundirse.
Moncho Licio ha participado de programas radiales como Pocas nueces, que se emitía on line, donde desarrollaba varios personajes; trabajó junto a Aguirrezábal en el proyecto musical Si Dios Quiere y también integró La Mojigata. Su estilo de humor para estos monólogos cae por momentos en lugares comunes, con chistes sexistas e historias vinculadas a experiencias sexuales que, en tanto fermento de la risa fácil, despiertan la complicidad de la platea. Varios cortos en los que participan ambos comediantes se intercalan entre las intervenciones, aportando otras formas de humor en las que el desarrollo de personajes es acertado. Aunque escapan al eje temático propuesto (tal vez la lógica de este show esté en el caos), los cortos están muy bien resueltos técnicamente y destaca el que aborda con mirada irónica la situación actual de las cárceles. El stand up llegó para quedarse en la cartelera, pues el público responde a este formato de humor, y lo espera. Más allá de transformarse en fórmula, la calidad sigue dependiendo del talento natural de cada comediante.