Segundas partes
- Última actualización en 15 Febrero 2013
- Escrito por: Guilherme de Alencar Pinto
Gustavo Ripa
Hace dos años el disco debut de Gustavo Ripa como solista, Calma, se convirtió en uno de los discos instrumentales más exitosos de Uruguay. La idea era buenísima: un disco tributo a la canción uruguaya (de varios compositores), todo tocado exclusivamente por Gustavo en guitarras, y en un clima tranquilo, relajante pero no embobecido, con excelentes arreglos de excelentes canciones. Es una propuesta infinitamente extensible, una vez que el repertorio de canciones uruguayas adaptables a la idea daría como para que uno pase toda la vida haciendo un disco de éstos cada dos o tres años, y bienvenidos sean. Aquí* el criterio de elección del repertorio de canciones uruguayas ajenas es similar: predominan aquellas ya enraizadas en la afectividad de Ripa (la canción más “reciente” sería “Kin Tin Tan”, de Mateo, publicada póstumamente por primera vez en 1993, aunque el tema en sí es de 1971). Hay varios compositores que no aparecieron en el primer disco: Sampayo, Víctor Lima (su “Adiós a Salto” homenajea a la ciudad natal de Ripa), Zitarrosa, Dino, Darnauchans, Galemire. La reiteración de algunos de los autores de Calma puede sugerir una preferencia (Cabrera y Mateo, éste con dos canciones), o un vínculo fuerte a partir de una amplia trayectoria juntos en Canciones para No Dormir la Siesta (los casos de Horacio Buscaglia y Gonzalo Moreira) que no quita, además, que sea también una preferencia por fuera de este marco.
En el caso de este segundo disco, de pronto la versión “calma” de algunos temas cuyos originales se caracterizan por una dosis de drama o de angustia, como “Final” o “Adiós a Salto”, puede sonar como un poco lavada al estar despojada, justamente, de esos atributos. Aunque, por lo general, Ripa no simplifica las composiciones que toca, sí mantiene a un nivel muy bajo la intensidad expresiva, es decir, evita las emociones intensas que serían perturbadoras del clima tranquilo. Pero eso funciona mejor donde esas emociones perturbadoras no están y no hay que extirparlas, como en algunos temas “viajantes”, por ejemplo en “Tus abrazos”, de Galemire (del que Ripa recoge elementos del arreglo original de Mateo), y “Ky chororó” de Sampayo (filtrado por la versión casi onírica de Los que Iban Cantando). Por este mismo lado viene el envolvente tema mántrico compuesto por el propio Ripa (único tema previamente inédito), “Simple mente”.
Quizá incida en este aspecto del “lavado” un cambio en el criterio de procesamiento del sonido de la guitarra. El primer disco, grabado y mezclado por el joven Rodrigo Jasa, obedeció a un criterio más reciente de comprimir más el sonido, mientras que este disco, grabado por el veterano Óscar Pessano, especialista además en tomar instrumentos desenchufados, tiene un criterio más aireado, menos comprimido, más natural. Esto, por lo general, sería algo positivo, pero en Calma la compresión ayudaba a acentuar algunos aspectos de la “microexpresividad” del toque, como ser el roce de las eventuales resonancias de dos notas disonantes una con otra. Y de pronto el repertorio del primer disco era más adecuado para el proyecto.
Siento que no fue una buena idea romper la premisa de concentrarse en autores uruguayos. La inclusión de dos temas extranjeros resta identidad a la propuesta. Se trata además de dos músicas archi-conocidas (el tema de Cinema paradiso de Morricone y “Love” de Lennon) que, tratados en esa forma “relajante”, tienden a transportarnos al mundo de los póster new age con imágenes de crepúsculos y gaviotas.
La premisa se rompió también, pero en forma más inofensiva y a veces bastante grata, en la inclusión de otros instrumentos. Gustavo toca la mayor parte de ellos (distintos instrumentos de la familia de la guitarra, hang y cuencos tibetanos), pero hay además preciosas intervenciones puntuales de Popo Romano, Alan Wiuker y Nico Arnicho. Se generan algunos climas muy lindos, muy especialmente hacia el final repetitivo de “Tus abrazos”, con base de tabla hindú, una nube de guitarras y un discreto color de hang.
Este trabajo se va a presentar en vivo en la Sala Zitarrosa el jueves 21 en el marco del festival Uruguay Más Música.
* Más calma, Bizarro, 5313-2, 2012.

