Brecha Digital

Darse el gusto

“Las chicas de la banda”

El título alude al trío The Sisters of Love, un coro de cantantes pop que la protagonista integraba décadas atrás y ahora, convertida en viuda y abuela, quisiera volver a reunir para acompañar a un hijo músico que se siente frustrado y, de paso, divertirse. El proyecto, como era de esperar, no parece fácil y la madura dama encuentra en su camino variados obstáculos, tanto financieros como familiares, amén de los problemas que puede entrañar convencer a sus dos ex compañeras de volver a lanzarse al mundo de ensayos y recitales que amenaza desencadenarse. Su determinación, sin embargo, no se desmorona y, al tratar de seguir adelante, enfrentará acontecimientos tan inesperados como la posibilidad de aprender a conducir (¡!) y la aparición de un enamorado. Habrá nuevos impedimentos, pero lo que queda claro para el espectador en esta película belga* con gente que habla en flamenco es lo bueno que resulta darse los gustos y, sin darle importancia a la edad, llevar adelante lo que uno siempre quiso hacer.
Habida cuenta de la claridad del mencionado punto de partida, que el director Geoffrey Enthoven consigue plasmar sin dificultades, conviene destacar la valiosa ayuda de un elenco numeroso en el que brilla Marilou Merenaus, como una protagonista que, al principio, cae presa de la desolación ante la muerte del marido y luego descubre que en la vida todavía hay muchas cosas en las que podría involucrarse. Vale la pena examinar las expresiones de soledad, tristeza y rebeldía que la actriz es capaz de reflejar en un papel que además, como se ha dicho, le reserva un probable romance. Pese a que el libreto hace agua en los tramos finales, donde se acumulan hechos fortuitos, reacciones inesperadas y un par de cambios en los personajes que la dirección no logra justificar, el interés no disminuye y queda en pie la atención que la historia dedica a la gente común, cuyos sueños y fracasos no han de ser muy distintos a los del espectador anónimo. Enthoven y su equipo prueban aquí que pueden decir todo eso echando mano a los tonos agridulces que tiñen la existencia cotidiana en cualquier parte del mundo.n

* Meisjes, Bélgica, 2009.

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