Brecha Digital

Magia bajo la lona

Circo Portugal

La gran carpa ubicada en avenida Italia a pocas cuadras de Hipólito Irigoyen no aloja esta vez animales ni trapecistas, la voz del presentador se escucha en off y la música grabada –no hay ejecutantes en vivo– emitida durante el espectáculo incluye las voces de Judy Garland y Julie Andrews en temas claves. Hechas las salvedades, cabe agregar que con un vistoso criterio visual de music-hall, el nutrido desfile de artistas –casi todos muy jóvenes– da lugar a una variada selección de acróbatas, malabaristas, ilusionistas, especialistas en saltos mortales y algún bienvenido payaso, que hacen irrupción con aceitado ritmo. Por allí se destaca gente que en las alturas se cuelga de un compañero que pende peligrosamente un poco más arriba, otros que barajan varios objetos a gran velocidad, un grupo femenino que se esconde en cajas de las que desaparecen misteriosamente para asomar en el sitio menos pensado, un par de muchachos que no cesan de dar vueltas mientras se trepan uno sobre el otro para ejecutar saltos increíbles, y el clown que bromea con la platea y hace brotar agua en forma intermitente de una jarra vacía. Dividido en dos partes, la primera culmina con un show de coloridas aguas danzantes al compás de contagiosa música, mientras que la segunda se destaca por un electrizante globo de la muerte que da cabida a seis (!) motociclistas que giran al mismo tiempo a gran velocidad.
El numeroso grupo de integrantes de diferentes nacionalidades que trae este circo nacido en Portugal hace más de setenta años, y que ahora tiene su base de operaciones en Brasil, cuenta con la conducción del experto Marcos Silva. Vale la pena que la concurrencia, al tiempo que consume las clásicas golosinas que este tipo de entretenimiento propicia saborear, eche una ojeada en torno a la gran carpa para descubrir las casas rodantes y demás elementos propios de un ramo que, por desgracia, no llega a esta capital con la asiduidad que debiera. Todo forma parte de la magia tan especial que exhala el mundo inventado, ingenuo, grandilocuente y eterno que encanta tanto a los niños visibles como a los invisibles que los adultos llevamos dentro.

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