Brecha Digital

Náufragos del espacio

“Oblivion: el tiempo del olvido”

Poco sucede en la primera hora de un desarrollo que muestra a sus muy escasos personajes en un mundo futuro ubicado, para colmo, lejos de una Tierra destruida por la acción depredadora de siniestros invasores. Por allí se mueve un protagonista que, en principio, parece haber olvidado buena parte de lo que le aconteció en el pasado, pero que poco a poco entiende que quizás pueda hacer algo para ayudar tanto a quienes en definitiva sean los suyos como a los que intentan sobrevivir en puntos más o menos cercanos. Un juego, al principio borroso, entre presente y pasado brinda de a poco lugar para una mezcla más contundente capaz de introducir cambios de peso en el desesperanzado universo que propone la película. Bueno es saber, sin embargo, que todo proviene de una historieta ilustrada de Joseph Kosinski que, a todas luces, impresiona como uno de los innumerables pretextos futuristas que los expertos del ramo manejan para atraer la atención de lectores que olvidan –sin pretender caer en un juego de palabras con oblivion– el asunto ni bien dejan de posar sus ojos sobre la historieta de marras.

Lo que antecede es lo que sucede con una empresa que no se toma ningún trabajo para dibujar personajes e incluso se permite dejar de lado cualquier asomo de situación para introducir traslados y algunos combates en el espacio cuya lógica y justificación nadie ya se atrevería a solicitar. Predominan allí efectos especiales que funcionan con la adecuación que las plateas de hoy solicitan, hasta una segunda parte en la que, al lado del pobre Tom Cruise que siempre anda con cara de Adán en el Día de la Madre, aparecen un Morgan Freeman a quien no se le da mucho que hacer, una segunda presencia femenina (Olga Kurylenko) que alegra los ojos de la platea masculina, y la anécdota trata de encaminarse hacia algún derrotero. Nada del otro mundo y valga la redundancia, pero, por lo menos, un poco de entretenimiento no viene mal. Da para añorar, sin embargo, los múltiples ejemplos del género de ciencia ficción que muchas veces, aun con las limitaciones de la clase B del viejo Hollywood, se preocupaban para que siempre estuvieran pasando cosas que sorprendieran al espectador sin perder el hilo de una trama que, por otra parte, se daba a veces el lujo de proponer paralelismos con hechos y situaciones que nada tenían que ver con el reino de la fantasía. Muy poco de eso por aquí.n


Oblivion, Estados Unidos, 2012.

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